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El derecho sucesorio establece límites concretos para decidir qué ocurre con los bienes después de la muerte de una persona. Por eso, aunque exista un testamento, determinadas disposiciones pueden quedar sin efecto si no respetan las condiciones establecidas por la ley.

La situación puede darse por diferentes motivos, desde errores en la forma del documento hasta circunstancias vinculadas con la capacidad de quien lo otorgó.

En esos casos, los bienes no necesariamente quedan distribuidos según lo dispuesto en el testamento y pueden intervenir los herederos legítimos.

Cuáles son los testamentos que pueden ser declarados nulos por la ley

Un testamento puede resultar nulo cuando viola una prohibición legal o presenta defectos relacionados con la forma en que fue realizado. No se trata de una consecuencia automática ante cualquier irregularidad, sino de situaciones previstas específicamente por la normativa.

Un testamento puede resultar nulo cuando viola una prohibición legal o presenta defectos relacionados con la forma en que fue realizado. (Fuente: Shutterstock)
Un testamento puede resultar nulo cuando viola una prohibición legal o presenta defectos relacionados con la forma en que fue realizado. (Fuente: Shutterstock)Shutterstock

También puede cuestionarse cuando la persona que lo otorgó estaba privada de la razón al momento de testar. En este supuesto, quien impugna el acto debe demostrar la falta de razón.

La nulidad también puede surgir cuando el testamento fue otorgado por una persona que había sido declarada judicialmente incapaz, según las condiciones contempladas por la legislación.

Qué pasa si el testamento perjudica a hijos, padres o cónyuge

La existencia de un testamento no permite disponer libremente de toda la herencia cuando existen herederos legitimarios. Los descendientes, ascendientes y el cónyuge tienen una porción de la herencia que la persona no puede quitarles mediante un testamento.

En el caso de los descendientes, la porción legítima representa dos tercios de la herencia. Por lo tanto, el testador puede disponer libremente del tercio restante.

Para los ascendientes y el cónyuge, la porción legítima corresponde a la mitad de la herencia. El resto puede ser objeto de disposición testamentaria.

Cuándo los bienes pasan a los herederos legítimos

Otro supuesto de nulidad aparece cuando el testamento fue otorgado mediante error, dolo o violencia. En esas circunstancias, la validez del documento puede ser cuestionada conforme a las reglas correspondientes.

También existen condiciones especiales para las personas que tienen limitaciones para comunicarse oralmente y no saben leer ni escribir. En esos casos, el testamento puede ser válido si se realiza mediante escritura pública y con la intervención de un intérprete.

Cuando una disposición testamentaria vulnera las reglas sobre la legítima o el testamento resulta inválido, la distribución de los bienes debe ajustarse al régimen sucesorio correspondiente.

Por eso, la existencia de un testamento no garantiza por sí sola que todas sus disposiciones sean válidas ni que puedan excluirse a los herederos legitimarios.