

Sumergir los pies en una palangana con agua y sal es una práctica que en los últimos años ha adquirido notoria popularidad por sus beneficios corporales y económicos en materia de cuidado personal.
Aunque no reemplaza ningún tratamiento médico, distintos expertos señalan que este baño de pies puede aportar beneficios cuando se realiza correctamente y con la frecuencia adecuada. La clave, aseguran, está en no abusar del método y conocer en qué casos conviene evitarlo.

Para qué sirve poner los pies en agua con sal una vez por semana
Los especialistas explican que este tipo de baño ayuda a mejorar la higiene de los pies y puede aliviar molestias leves provocadas por las transpiración o el uso prolongado de calzado cerrado.
Cuando la preparación incluye vinagre blanco o de manzana, el ácido acético aporta propiedades antimicrobianas que pueden dificultar el crecimiento de algunas bacterias y hongos presentes en la superficie de la piel, aunque la evidencia científica todavía es limitada.
Entre los beneficios más mencionados se encuentran:
- Ayudar a reducir el mal olor.
- Favorecer la limpieza de la piel.
- Aliviar picazón o ardor leves.
- Mantener la piel más suave.
Paso a paso: cómo es el truco de los pies en agua, sal y vinagre
- Los especialistas indican utilizar un recipiente amplio con aproximadamente un litro de agua tibia, media taza de vinagre blanco o de manzana y dos cucharadas de sal gruesa.
- Mezclar bien los ingredientes.
- Dejar los pies sumergidos entre 15 y 20 minutos, evitando prolongar el tiempo de exposición.
- Enjuagar con agua limpia.
- Secar cuidadosamente —especialmente entre los dedos— y aplicar una crema hidratante para proteger la piel.
Según entidades como Cleveland Clinic, Medical News Today y la American Podiatric Medical Association, este hábito puede formar parte del cuidado semanal de personas sanas, pero no reemplaza los tratamientos médicos frente a infecciones o enfermedades en los pies.
Quiénes no deben realizar este baño de pies
Los especialistas aclaran que este remedio casero no es recomendable para todas las personas y nunca debe ser sustituir un tratamiento indicado por un profesional.
Las personas que se encuentren en las siguientes condiciones no deberían seguir esta prácticas:
- Personas con diabetes.
- Quienes tengan heridas abiertas o grietas profundas.
- Pacientes con neuropatía periférica.
- Personas con piel muy sensible o irritada.













