

Durante décadas, la idea de los microbios estuvo asociada casi exclusivamente al riesgo, la enfermedad o la falta de higiene. Sin embargo, en los últimos años, la ciencia comenzó a cambiar este paradigma al demostrar que una gran parte de estos microorganismos cumple funciones esenciales para la salud humana.
Hoy, investigadores de todo el mundo coinciden en que el aporte de microorganismos “buenos” resulta clave para el bienestar general. Este enfoque propone dejar atrás una mirada basada únicamente en la eliminación de bacterias y avanzar hacia una convivencia más beneficiosa con ellas, especialmente a través de la alimentación.
El rol de los microorganismos en la salud
Los cambios en los hábitos modernos, como la urbanización, el uso de antibióticos y la menor exposición a bacterias naturales, redujeron significativamente el contacto cotidiano con microorganismos beneficiosos, resalta el equipo interdisciplinario de Profesionales Expertos en Nutrición Infantil (PROFENI).
Esta transformación no es menor: la microbiota intestinal, considerada actualmente un “órgano”, cumple funciones centrales en el sistema inmunológico, son las defensas del organismo, en el metabolismo e incluso en procesos neurológicos. Por ello, desde PROFENI explican que la evidencia científica muestra que es necesario recuperar el vínculo con los microorganismos a través de la dieta, especialmente mediante alimentos fermentados como el yogur e incorporando fibras diariamente.
Según los expertos, el consumo habitual de estos alimentos se asocia a múltiples beneficios, entre ellos una mejor salud digestiva, mayor diversidad de la microbiota y menor riesgo de enfermedades crónicas como cardiovasculares o diabetes tipo 2. Estas conclusiones se respaldan en investigaciones como las de Marco et al. y Han y Wang (2022).
Además, estudios sobre microbioma y metabolómica, como el publicado en mSystems (2020), muestran que las dietas ricas en alimentos fermentados generan cambios sistemáticos positivos en la microbiota intestinal y en el metabolismo.
Uno de los conceptos más novedosos que destaca PROFENI es el de “dosis diaria de microorganismos vivos”, respaldado por trabajos como el de Marco et al. (2020), que proponen considerar la ingesta de microorganismos beneficiosos como un nuevo componente esencial en la nutrición.

El alimento más recomendado
Dentro de los alimentos fermentados, el yogur ocupa un lugar central por su sabor, textura, aceptación cultural, accesibilidad, seguridad y valor nutricional. Según PROFENI, se trata de una de las formas más efectivas de incorporar microorganismos vivos en la dieta cotidiana (que además está recomendada en la infancia porque no genera alcohol en su proceso de fermentación, como si o hacen el kéfir o la kombucha).
La evidencia científica respalda este enfoque. Un estudio basado en datos de más de 27.000 personas (Hill et al., 2023) encontró que una mayor ingesta de alimentos con microorganismos vivos se asocia con mejores indicadores de salud, como niveles de glucosa, colesterol HDL y presión arterial.
Además, investigaciones como la de Le Roy et al. (2022) demostraron que el consumo de yogur está vinculado a cambios favorables en la composición del microbioma intestinal y a una reducción de la obesidad abdominal.
Otro punto relevante es su impacto en déficits nutricionales frecuentes. En Argentina, siete de cada diez niños no alcanzan la ingesta diaria recomendada de calcio y más del 90% presenta déficit de vitamina D, según estudios citados por PROFENI. En este contexto, el yogur aparece como una herramienta concreta por su combinación de nutrientes esenciales y microorganismos beneficiosos.













