

Con el correr de los meses, los aireadores de las canillas (esa pequeña rejilla que se enrosca en la punta del grifo) empiezan a tapar el paso del agua.
El sarro se acumula ahí adentro y muchas veces el chorro sale débil o disparado para los costados.
Por qué el ácido cítrico es más efectivo que el vinagre
Para este caso puntual, el ácido cítrico en polvo resulta más eficaz que el vinagre o el bicarbonato. Es un desincrustante natural, económico y biodegradable, que rompe directamente las moléculas de los minerales incrustados en el metal, sin dañar el cromado ni rayar la superficie.
A diferencia del vinagre, que actúa de forma más superficial, el ácido cítrico penetra mejor en los espacios diminutos de la malla del aireador, que es justamente donde más se acumula el sarro.
Cómo aplicarlo paso a paso
El procedimiento es simple y no requiere herramientas especiales:
- Desenroscá el aireador de la punta de la canilla, generalmente girándolo a mano o con la ayuda de una pinza envuelta en un paño para no rayarlo.
- Disolvé dos cucharadas soperas de ácido cítrico en una taza de agua tibia.
- Sumergí el aireador directamente en la mezcla durante 20 a 30 minutos.
- Si el sarro está muy incrustado, ayudate con un cepillo de dientes viejo para frotar la malla mientras sigue húmeda.
- Enjuagá bien con agua antes de volver a colocarlo en la canilla.
Para las zonas exteriores de la canilla, donde no se puede sumergir nada, el truco es empapar una servilleta de papel o un paño de microfibra en la misma mezcla y enrollarlo firmemente alrededor del área con sarro, dejándolo actuar el mismo tiempo.
Bonus: conviene repetir esta limpieza cada dos o tres meses en zonas con agua dura, para que el aireador no vuelva a taparse por completo.
Un poco de ácido cítrico y paciencia alcanzan para que la canilla vuelva a tirar agua como el primer día.














