

- Un punto de quiebre en la ciudad y la meta de jubilarse antes de los 40
- El desafío de instalarse en un terreno remoto y sin servicios
- La bioconstrucción como método para levantar su propio hogar
- Diversificación de oficios para sostener la autonomía económica
- Una visión de autosustentabilidad para el crecimiento de sus hijos
Dejar atrás la estabilidad laboral y la comodidad urbana para empezar desde cero en medio de la naturaleza es un desafío que pocos se animan a concretar.
A los 37 años, Mauricio decidió romper con la rutina acelerada de Córdoba Capital y mudarse al monte en La Paz, en el valle de Traslasierra, donde comenzó a construir con sus propias manos un hogar autosustentable a base de barro, madera y paja, impulsado por la búsqueda de libertad y una mejor calidad de vida para su familia.
En una entrevista para Crónicas del Cambio (YouTube), Mauricio explica por qué decidió darle un giro completo a su vida y cómo fue el paso a paso en la construcción de su vivienda
Un punto de quiebre en la ciudad y la meta de jubilarse antes de los 40
Con un historial laboral diverso que incluye tareas en fábricas, panaderías, pizzerías y jardinería, Mauricio llevaba en la capital provincial una vida atravesada por la prisa, el tráfico y las exigencias de un empleo formal.
Sin embargo, un grave accidente en motocicleta mientras se dirigía a trabajar funcionó como un punto de inflexión que lo llevó a replantearse el valor de su tiempo.
Decidido a recuperar su autonomía, se fijó el objetivo de “jubilarse” del ritmo urbano antes de cumplir los 40 años para empezar una nueva etapa en el campo.

El desafío de instalarse en un terreno remoto y sin servicios
El proceso de mudanza hacia la localidad de La Paz se concretó de manera gradual a partir de la compra de un lote en un área aislada que carecía de agua de red y energía eléctrica.
Las primeras etapas se desarrollaron mediante campamentos familiares durante los fines de semana, donde Mauricio priorizó el despeje del predio, la instalación de un sistema para recolectar agua de lluvia y la edificación de un horno de barro tradicional antes de comenzar formalmente con la estructura de la vivienda principal.
La bioconstrucción como método para levantar su propio hogar
A pesar de no contar con formación profesional en el área de la edificación, Mauricio optó por la autoconstrucción guiándose por el aprendizaje empírico y la técnica de la quincha, combinando bastidores de madera con barro y paja.
Su filosofía de trabajo se basa en la perseverancia diaria y la autogestión de los tiempos, un enfoque que le permitió levantar la primera etapa de su refugio y planificar la expansión futura del predio mediante el uso de superadobe y paneles solares.
Diversificación de oficios para sostener la autonomía económica
Para financiar el proyecto y cubrir sus necesidades cotidianas sin depender de un empleo en relación de dependencia, Mauricio aplica sus conocimientos en diversos rubros comerciales e industriales.
La prestación de servicios de jardinería, la elaboración gastronómica y la fabricación artesanal de incubadoras le otorgan la flexibilidad necesaria para generar ingresos a su propio ritmo, adaptando el trabajo a las demandas que exige la consolidación de su espacio en el monte.
Una visión de autosustentabilidad para el crecimiento de sus hijos
El motor principal de esta transformación radica en el deseo de brindar un entorno saludable a sus tres hijos, alejándolos del estrés de la ciudad para enseñarles hábitos vinculados al cuidado de la tierra.
A futuro, la iniciativa contempla el desarrollo de una huerta orgánica, la plantación de árboles frutales y el inicio de proyectos de apicultura, consolidando un esquema autosustentable en el que la familia pueda vivir en armonía con el ecosistema serrano.













