

El mercado de trabajo argentino cerró el segundo trimestre de 2026 con señales de luces amarillas en cuanto a la calidad del empleo. De acuerdo con el último informe de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la tasa de informalidad laboral se ubicó en el 45%, lo que representa un aumento estadísticamente significativo de 1 punto porcentual (p.p.) en comparación con el mismo período del año anterior.
El dato pone de relieve la persistente dificultad de la economía para generar puestos de trabajo registrados, en un contexto donde, si bien las variables macroeconómicas principales —como la tasa de actividad y de empleo— no registraron cambios abruptos en el plano intertrimestral, la composición del empleo muestra un corrimiento hacia la precariedad.
Según el organismo estadístico, la tasa de actividad se ubicó en el 48,9%, mientras que la tasa de empleo alcanzó el 45%. Por su parte, la tasa de desocupación se situó en el 7,9%, sin variaciones significativas respecto al trimestre anterior, pero con un aumento notorio en ciertos sectores del interior del país.
En los aglomerados urbanos del interior, la desocupación experimentó una suba de 0,8 p.p. respecto al trimestre previo (pasando del 6,8% al 7,6%), un dato que suele ser monitoreado de cerca por los analistas ante la disparidad regional en la reactivación económica.
El fenómeno de los trabajadores independientes
Uno de los puntos más críticos que revela el informe es el cambio de perfil dentro de los trabajadores informales. La proporción de trabajadores “cuenta propia” dentro del universo de informales aumentó 3 p.p. en la comparación interanual, escalando del 34,3% al 37,3%. Esto sugiere que el cuentapropismo está operando, en muchos casos, como una vía de escape frente a la escasez de contrataciones formales por parte de las empresas.
Al desglosar la tasa de informalidad por categoría ocupacional, el INDEC informó que el sector de independientes registra un 61,1% de informalidad, mientras que, en los asalariados, este indicador se mantiene en niveles del 37,9%.

La radiografía territorial muestra que las provincias no reaccionan al mismo ritmo. Mientras que el Gran Buenos Aires exhibe una desocupación del 8,2%, regiones como el Noroeste (NOA) muestran cifras más bajas (4,3%), aunque con niveles de subocupación demandante (gente que tiene trabajo pero busca activamente otro) significativamente altos (9,9%), lo que refleja que el problema no es solo la falta de empleo, sino la insuficiencia de ingresos en los puestos existentes.
El mercado laboral se mantiene en un equilibrio frágil. Si bien la desocupación no se ha disparado, el crecimiento de la informalidad laboral —que ya afecta a 6,1 millones de personas sobre un total de 13,6 millones de ocupados— sigue siendo el principal desafío estructural.










