

Dormir ocho horas suele considerarse la fórmula ideal para descansar bien. Sin embargo, los especialistas en sueño advierten que la cantidad de horas no es el único factor que determina la calidad del descanso. Según la neuróloga y experta en Medicina del Sueño, Celia García Malo, el momento en el que una persona se acuesta puede ser tan importante como el tiempo que permanece dormida.
La especialista sostiene que dos personas pueden dormir exactamente la misma cantidad de horas y obtener resultados muy distintos. La diferencia radica en el funcionamiento del ritmo circadiano, el reloj biológico interno que regula procesos esenciales como la temperatura corporal, la producción de melatonina y diversos mecanismos hormonales que influyen en el descanso y la recuperación del organismo.
Qué pasa cuando una persona se acuesta demasiado tarde
De acuerdo con García Malo, dormir tarde puede afectar la eficiencia del sueño incluso cuando se cumplen las horas recomendadas. Cuando el descanso ocurre en horarios menos alineados con la biología natural del cuerpo, algunas fases fundamentales del sueño pueden verse alteradas, reduciendo la sensación de recuperación al despertar.
Además, quienes permanecen despiertos hasta altas horas suelen exponerse durante más tiempo a factores que interfieren con el descanso, como la luz artificial de celulares, computadoras o televisores. Estos estímulos pueden disminuir la producción de melatonina, la hormona que ayuda al organismo a prepararse para dormir, dificultando la conciliación del sueño y afectando su calidad.

El cronotipo explica por qué no todos deben acostarse a la misma hora
La experta aclara que no existe un horario universal para dormir que funcione para todas las personas. Esto se debe a los llamados cronotipos, una característica biológica que determina si una persona tiene una tendencia natural a rendir mejor por la mañana o durante la noche.
Mientras algunas personas se sienten más activas en las primeras horas del día y necesitan acostarse temprano para descansar adecuadamente, otras alcanzan su máximo nivel de energía durante la tarde o la noche. Por eso, los especialistas recomiendan respetar, en la medida de lo posible, los ritmos naturales de cada individuo.
Los hábitos cotidianos que pueden perjudicar el sueño
Más allá de la hora de acostarse, existen conductas diarias que también pueden afectar el descanso. Los expertos señalan que utilizar pantallas antes de dormir, cenar muy tarde, mantener horarios irregulares o realizar actividades estimulantes durante la noche son algunos de los factores que más alteran el sueño.
La exposición prolongada a luz artificial en horarios nocturnos puede enviar señales contradictorias al cerebro y retrasar el inicio natural del descanso. Como consecuencia, una persona puede dormir las horas recomendadas pero no alcanzar un sueño verdaderamente reparador.
Por qué algunas personas se levantan cansadas aunque duerman ocho horas
Uno de los fenómenos más frecuentes es el llamado “jet lag social”, un desajuste entre las obligaciones diarias y el reloj biológico de cada persona. Muchas veces el trabajo, el estudio o las responsabilidades familiares obligan a levantarse temprano, incluso cuando el organismo tiene una tendencia natural a dormirse más tarde.
Este desfase puede generar cansancio acumulado, dificultades de concentración, alteraciones en el estado de ánimo y una sensación persistente de falta de energía. Por eso, según los especialistas, dormir ocho horas no siempre garantiza sentirse descansado al día siguiente.
Cómo mejorar la calidad del sueño y descansar mejor
Para optimizar el descanso, los expertos recomiendan mantener horarios estables para acostarse y levantarse, incluso durante los fines de semana. También aconsejan reducir el uso de pantallas antes de dormir, evitar cenas abundantes durante la noche y aprovechar la exposición a la luz natural durante el día.
Cada vez más investigaciones coinciden en que dormir bien no depende únicamente de sumar horas de sueño, sino de hacerlo en el momento en que el organismo está biológicamente preparado para descansar. Mantener una rutina alineada con el reloj interno puede traducirse en más energía, mejor rendimiento y beneficios para la salud a largo plazo.
















