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La Reserva Federal mantuvo este miércoles la tasa de interés sin cambios, en el debut de Kevin Warsh al frente del comité que determina la política monetaria en los Estados Unidos. Tras una decisión unánime, la tasa quedó en el rango entre 3,5% y 3,75 por ciento.
Se trató de una decisión que era esperada por el mercado, que ahora posa la lupa sobre el comunicado divulgado por la FED y en la conferencia de prensa de Warsh.
En las primeras palabras tras el FOMC, la FED aseguró que velará por la “estabilidad de precios”, sin hacer referencia a la fortaleza del mercado laboral, en una señal que fue percibida como “hawkish”.
Pedro Moreyra, cofundador de Guardian Capital, sostiene que Warsh confirma un sesgo hawkish. “La reacción del mercado fue moderada. Para Argentina, el impacto es indirecto pero relevante: tasas altas y sin guía de recortes restan flujo a deuda emergente y bonos soberanos, más sensibles que las acciones”, aseguró.
“El Merval, atado a energía y a noticias geopolíticas, queda relativamente más resguardado que la renta fija en este escenario. Argentina depende de Argentina, una mejora en la calificación crediticia o un resultado electoral tienen más impacto”, agregó Moreyra.
Las proyecciones del dot plot
El dot plot, que refleja las proyecciones individuales de los miembros de la Fed, anticipa una suba para 2026 y ninguna para 2027 con respecto al nivel actual, un giro respecto a las proyecciones de marzo, que preveían dos recortes: uno para este año y otro adicional en 2027.
Las nuevas previsiones trimestrales revelaron que nueve autoridades de la Fed prevén un aumento de las tasas en 2026.
La FED, bajo el liderazgo de Warsh, eliminó por completo cualquier orientación sobre futuros movimientos. El documento, más conciso y que supone un retorno a un formato similar al usado por uno de sus predecesores, Alan Greenspan, fue aprobado por unanimidad, con 12 votos a favor y ninguno en contra.
El comunicado de prensa reconoció que la inflación es “alta en relación con el objetivo del 2% del Comité”, atribuida en parte a “las perturbaciones de la oferta que han impulsado el aumento de los precios en determinados sectores, incluida la energía”. Así, elevó su proyección de inflación al 3,6%, por encima del 2,7% anterior.
Las nuevas previsiones apuntan a una desaceleración de la inflación el próximo año.
Para este año, la FED ajustó su proyección de crecimiento económico al 2,2%, inferior al 2,4% estimado en marzo y también redujo su expectativa de desempleo al 4,3% desde el 4,4% previo.
“La conclusión central de este primer FOMC es que acaba de iniciar una nueva era de comunicación más opaca y reactiva, sin querer dar tantas pistas sobre el próximo movimiento. Warsh reconoció que la política es restrictiva para vivienda, pero no para mercados financieros, y se comprometió a corregir cinco años de errores en inflación”, concluyó Moreyra.
Wall Street en rojo
El mercado reaccionó negativamente tras la decisión de la FED. Los índices bursátiles operaban en rojo: el S&P 500 caía 0,27%, mientras que el Nasdaq perdía 0,03%. El Dow Jones, en tanto, operaba neutro.
Las tasas de los bonos estadounidenses a 10 años subían a 4,459 por ciento.
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