El mercado laboral atraviesa dificultades de distinto grado. Mientras que la predominancia se da en la pérdida de puestos de trabajo privados formales, las empresas advierten por un nuevo desafío: no pueden cubrir los puestos que necesitan.

Los motivos que explican esta dificultad son múltiples y abarcan desde capacitación hasta demandas salariales.

Los perfiles técnicos especializados siguen siendo el principal cuello de botella para las empresas a la hora de cubrir vacantes. En el segundo bimestre del año, según analizó la Universidad Blas Pascal junto a la Cámara de Agencias Privadas de Empleo y la Córdoba Management School, el 71,4% de las agencias de selección los señalaron como los perfiles más difíciles de conseguir para sus clientes.

Aunque el indicador muestra una moderación frente al 86% registrado en el primer bimestre, la categoría se mantiene en el primer lugar por segundo período consecutivo, confirmando que la escasez persiste en niveles elevados.

La dificultad se concentra especialmente en perfiles vinculados con electromecánica, industria y energía, donde la demanda continúa encontrándose con una oferta limitada de candidatos. La baja respecto del período anterior no alcanza para modificar el escenario: siete de cada diez agencias todavía encuentran obstáculos para cubrir estas posiciones, una proporción que mantiene a los perfiles técnicos muy por encima del resto de las búsquedas relevadas.

Esta dificultad es observada hace tiempo por las empresas, que trabajan junto a las provincias para avanzar en la capacitación de los trabajadores, en particular los que traccionen las inversiones en energía y minería. El Instituto Vaca Muerta, que capacita roles técnicos y de liderazgo, es solo una muestra del involucramiento de ganaron las empresas en formar a los trabajadores del sector.

Desde el sector aseguran que, por ejemplo, la minería tiene un alto nivel de multiplicación de puestos de trabajo y estiman que por cada trabajar minero hay cuatro puestos indirectos.

Sin embargo, desde Misión Productiva estimaron que todos los puestos de trabajo que se generarán a partir de 21 proyectos aprobados dentro del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) no alcanzan a reponer ni un tercio (28%) del empleo registrado que se perdió en los últimos dos años y medio. Si se consideran solo los empleos directos y permanentes, la cobertura caería al 4%.

El Gobierno aprobó 22 proyectos en el marco del RIGI, los cuales, estima, crearán 95.950 puestos de trabajo, entre directos e indirectos. Mientras tanto, hay otros 22 proyectos en evaluación para los que estiman 131.645 puestos de trabajo, también entre directos e indirectos.

En un segundo escalón aparecen los perfiles tecnológicos y digitales, los profesionales especializados y los comerciales y de ventas. Las tres categorías fueron mencionadas por el 28,6% de las agencias. La distancia respecto de los técnicos especializados es significativa y muestra que, aun cuando las dificultades atraviesan distintas áreas, existe un núcleo particularmente crítico en aquellas posiciones que requieren conocimientos técnicos específicos.

Pero la escasez de perfiles no explica por sí sola las dificultades de contratación. Las expectativas salariales se mantienen como la principal causa que señalan las agencias para explicar por qué cuesta cubrir una vacante, y además muestran un agravamiento respecto del período anterior.

La brecha entre lo que esperan los candidatos y lo que las empresas están dispuestas a ofrecer continúa condicionando las búsquedas.

Esta restricción parece mostrar una respuesta en la baja posterior de la pretensión salarial de los aplicantes. La agencia de búsqueda laboral Bumeran informó que el salario pretendido en junio aumentó un 3,9% respecto del mes anterior, mientras que la inflación fue de 1,9%, pero en el semestre se ubicó 6,3 puntos porcentuales por debajo de la inflación acumulada en el mismo período.

A la tensión salarial se suma una brecha de competencias que también se profundiza: la formación disponible no acompaña al ritmo de las necesidades del mercado.

En tercer lugar aparece la experiencia insuficiente, que registra el mayor salto del período. El escenario combina así dos barreras que se retroalimentan: faltan candidatos con las capacidades y la experiencia requeridas y, cuando esos perfiles están disponibles, las expectativas salariales dificultan su contratación.

El uso de las tecnologías también cambió el orden de prioridades a considerar en los perfiles. Aumentó la demanda de perfiles con mayor elasticidad y de los que tengan conocimientos sobre Inteligencia Artificial. En el caso del primero, la necesidad de perfiles con adaptabilidad y flexibilidad tuvo el mayor salto: un aumento de 42 puntos respecto del bimestre anterior. Esta se volvió la principal habilidad que buscan las agencias para sus clientes, cuando en el bimestre anterior ocupaba el octavo puesto.

El pensamiento crítico también ganó terreno, pasando del puesto 13 al 3, y los conocimientos en inteligencia artificial pasaron del 10 al 7. El 57% de las firmas aseguran que buscan candidatos que tengan conocimientos en la materia.