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Con un riesgo país que persiste en torno de 500 puntos básicos, el economista Fernando Marull, director de FMyA, dialogó con El Cronista sobre la actualidad económica y los desafíos que enfrenta el Gobierno de cara a las elecciones. Analizó los problemas que genera una actividad concentrada sobre todo en sectores exportadores, que deja afuera a otros, como la construcción. También planteó el poder adquisitivo como una de las principales debilidades del actual modelo.
Si bien advirtió que el oficialismo “no tiene gran margen para introducir fuertes cambios antes de las elecciones”, consideró que la recuperación de la economía depende, en gran parte, de una mejora del poder adquisitivo, un elemento que va de la mano del aumento de la morosidad y las dificultades que atraviesan algunos sectores de la economía.
Sin embargo, para Fernando Marull, la estrategia oficial no cambiará de manera sustancial y aseguró que “la principal apuesta continuará a la desaceleración de la inflación”.
¿Cree que Milei puede ganar las elecciones con esta economía o debería hacer algún cambio?
Puede hacer cambios marginales, pero no veo grandes modificaciones. La apuesta de Milei es que la inflación siga bajando, que eso permita una recuperación de los salarios y que, a partir de ahí, mejoren los niveles de actividad.
Van a seguir apareciendo medidas como los créditos en dólares, los créditos UVA y los incentivos para que las provincias y los municipios hagan inversiones. También puede haber algunas transferencias adicionales a las provincias, pero no veo modificaciones profundas. Con ese escenario, me parece que el Gobierno puede ser competitivo electoralmente.
“Gobierno duro, pero no desalmado”
¿Notó un cambio en el discurso, dado que al hablar de los créditos hipotecarios se utilizó el concepto de “justicia social”?
Que el ordenamiento macroeconómico permita recuperar el crédito hipotecario también puede entenderse como una forma de justicia social. El Gobierno fue duro, pero no desalmado.
Duplicó la AUH, que ronda los $ 150.000 por hijo y en una familia con tres hijos representa unos $ 450.000, a lo que se suma la Tarjeta Alimentar y otras ayudas. Los sectores más vulnerables estuvieron contenidos durante el ajuste.
Un gran problema es la morosidad en el crédito, ¿cree que el Gobierno debería ser más activo frente a eso?
Creo que ya empezó a ocuparse. Para mí, antes no era un tema central, pero ahora ingresó en la agenda como un problema y se va a ir solucionando. Los bancos privados y públicos ya están reestructurando deudas y, en algunos casos, reconociendo pérdidas.
De todos modos, no es un problema sistémico. El aumento de la mora empezó en 2024. La inflación comenzó a bajar, los aumentos salariales se redujeron en línea con esa desaceleración, pero las tasas de los préstamos personales se mantuvieron cerca del 6% mensual y llevan alrededor de dos años en ese nivel.
Si durante dos años pagás una tasa del 6% mensual y tus ingresos aumentan alrededor del 2%, aparece un problema matemático. El origen de la mora está principalmente en el deterioro del poder adquisitivo.
Riesgo país y economía
¿Todo esto impacta en lo financiero? ¿Por qué cuesta trabajo que el riesgo país baje de 500 puntos?
Se acomodó al riesgo electoral del próximo año. Los bonos habían comenzado a descontar demasiado pronto una reelección de Milei, cuando todavía falta un año para las elecciones. Los activos financieros estaban más optimistas que la economía real. Por eso, durante bastante tiempo hubo un desacople entre el mercado financiero y la economía. Ahora los dos mundos comenzaron a acercarse. Si los datos de actividad mejoran, los bonos pueden volver a subir y el riesgo país podría retomar la baja.
¿Cómo ves el dato de inflación de agosto, una mejora podría ayudar a los bonos?
Sí, definitivamente. Espero una inflación del 1,8% o eventualmente del 1,7%. Si se diera incluso una sorpresa mayor a la baja sería el dato más importante para el mercado.
¿Y lo fiscal? ¿Cómo ves la dinámica en ese aspecto? Caputo aseguró que ya no existe margen para seguir recortando el gasto
La salida es la reactivación. Ese es el gran desafío que tiene hoy el Gobierno: que baje la inflación, se recuperen los salarios y mejore la actividad. El crecimiento de la economía es lo que puede permitir sostener el frente fiscal sin recurrir a nuevos recortes.
El poder adquisitivo, un problema
¿El poder adquisitivo es entonces el principal factor detrás del aumento de la morosidad?
Totalmente. El problema son los ingresos en su conjunto. No es que una persona dejó de pagar la tarjeta exclusivamente porque le aumentó la tarifa de luz. Los servicios influyen, pero deben analizarse en combinación con salarios que no se ajustan al mismo ritmo y con nuevos gastos que aparecieron en los hogares. El problema central es la relación entre los ingresos y el costo total de vida.
¿El debate sobre llevar el salario mínimo a $1 millón también puede interpretarse como una señal del Gobierno?
No creo que se concrete porque muchas empresas no podrían pagarlo. Además, no son tantos los empleados que cobran exactamente el salario mínimo. Su importancia está en que funciona como parámetro para distintas medidas y también puede ser leído como un mensaje político.

¿Por qué los salarios no logran recuperarse?
Por la situación de la economía. Hay sectores que no pueden afrontar aumentos salariales. Tienen costos fijos altos, deben sostener empleos y enfrentan problemas de rentabilidad. Por eso otorgan aumentos del 1,5% mensual.
Otros sectores sí tienen capacidad para acompañar la inflación. La economía está dividida y la situación depende mucho del sector en el que trabaja cada persona.
¿Cómo se puede resolver esa economía dividida?
Los sectores se están transformando. La industria y el comercio se están aggioernando a las nuevas formas de consumo y a una competencia mayor de los productos importados. La construcción es, probablemente, el sector que más ayuda necesita. Por eso son importantes los créditos hipotecarios.














