

El mercado financiero argentino atraviesa una etapa de tensa calma, donde las miradas de los operadores se reparten entre la relativa estabilidad cambiaria, el desempeño de los bonos soberanos y un riesgo país que busca sostenerse en sus pisos recientes.
Este escenario de pausa obligada en los activos locales plantea en la City el interrogante sobre cuáles serán los próximos catalizadores que necesita la macroeconomía para dar el salto definitivo y materializar el esperado ingreso de capitales frescos.
En este contexto, el experimentado asesor financiero Javier Timerman desestimó la preocupación por los recientes movimientos del tipo de cambio y diagnosticó el estado actual de la plaza local.
“Estamos tratando de analizar fluctuaciones que son muy pequeñas, ahora hablan de que el dólar se despertó, pero está al mismo nivel en el que comenzó el año, analizar eso es muy argentino pero no es algo que se mire afuera”, explicó durante su paso por el straming de Adcap.
Sobre los títulos soberanos, en tanto, advirtió: “Respecto a los bonos, Argentina claramente identificó cuáles son los fondos o actores que están invertidos acá, y no logró ampliar esa base de clientes. Entonces vemos volatilidad baja: los que tienen, se sienten cómodos y ajustan un poco las posiciones; y los que no tienen, esperan a las elecciones. Vamos a estar en esa dinámica salvo que algo pase”.
Y subrayó: “Estamos en un período de wait and see que llegó para quedarse, no veo un rally fenomenal salvo que haya una sensación muy clara de que Milei reelige”.

La falta de nuevos jugadores institucionales se refleja directamente en la liquidez diaria de los activos locales. Según el especialista, hoy la plaza financiera está teniendo “los volúmenes más bajos de operaciones en bonos argentinos con fondos de afuera”, algo que atribuye a que los fondos que hoy no están involucrados con el trade argentino todavía no han cambiado de opinión.
“Es muy difícil ir a un fondo de pensión de Estados Unidos y decirles, ´che, por qué no miran a la Argentina´”, ilustró.
Frente a esto, al ser consultado sobre la estrategia del ministro Luis Caputo de no colocar nueva deuda, el analista marcó un contrapunto: “Vos no solo emitís deuda porque te conviene estratégicamente y no podés conseguir deuda más barata, también le estás mostrando a tus inversores que tenés capacidad de financiarte, y eso es importante. Yo sería de los que buscan la oportunidad para emitir”.
Para Timerman, exhibir números fiscales ordenados, si bien es valorado en el exterior, ya no resulta el único imán para seducir a las grandes carteras, y reveló que, al reunirse con inversores globales para contarles el estado de la macroeconomía, la respuesta habitual es un reconocimiento al cambio de rumbo, pero condicionado por las tasas y el escenario internacional.
“Hay mucho distress en el mundo, y muchos fondos que son los que invierten en Argentina o este tipo de mercados, hoy en día están mirando para otro lado. No es que miran para otro lado por un problema de la Argentina, sino porque están mirando otras cosas”, detalló. En esa misma línea, remarcó que para lograr captar la atención genuina de nuevos inversores, “dos años de cambio es poquísimo”.
El verdadero factor determinante para destrabar el flujo de dólares institucionales reside, por lo tanto, en la previsibilidad política.
“Los inversores más largoplacistas, los fondos de pensión, los que miran las calificaciones y clasificaciones, son los que dicen que quieren esperar 5 o 6 años porque ya tuvieron demasiadas experiencias en Argentina. Por eso es muy importante la continuidad de ciertas políticas y consensos poselectorales”, sentenció.
















