En esta noticia
Nike llega a una cita decisiva en Wall Street tras el cierre del mercado. La compañía presentará sus resultados trimestrales este martes en medio del Mundial 2026, justo cuando intenta recuperar protagonismo global con una campaña publicitaria millonaria de la mano de figuras del fútbol y el deporte.
Sin embargo, para los inversores, el foco ya no está puesto en Cristiano Ronaldo, Kylian Mbappé, Erling Haaland o Vinícius Jr., sino en las ventas, márgenes, inventarios y en particular, en China.
La acción de Nike acumula una caída cercana al 40% en el año y se transformó en uno de los Cedear más golpeados dentro del universo de consumo global.
El castigo no responde a un problema de marca: puesto que Nike es Nike. La cuestión es que el mercado empezó a dudar de su capacidad para volver a crecer al ritmo de antes, recuperar participación de mercado y defender márgenes en un escenario mucho más competitivo.
El balance de esta sesión será importante porque llega en plena ejecución de la campaña “Rip the Script”, una de las apuestas de marketing más ambiciosas de la empresa en años.
La estrategia busca aprovechar el Mundial para reposicionar a Nike en el centro de la conversación deportiva global. Pero para Wall Street una buena campaña no alcanza para justificar una recuperación bursátil si los números de esta tarde no acompañan.

El principal problema
El principal punto de tensión está en China. Según las proyecciones del mercado, las ventas de Nike en ese país podrían caer cerca de 20% en el cuarto trimestre fiscal, golpeadas por la liquidación de inventarios y por el avance de competidores locales como Anta.
Y es que para una compañía global, China no es un mercado más, sino que es una pieza clave del crecimiento futuro. Por eso, cualquier señal de deterioro allí pesa fuerte en la valuación.
A eso se suma la presión sobre los márgenes. En el trimestre previo, el margen bruto cayó 130 puntos básicos hasta 40,2%, mientras la compañía enfrentó mayores costos, impacto de aranceles y gastos extraordinarios por indemnizaciones.
También hubo señales débiles en el canal directo: Nike Direct cayó 5% y Nike Digital retrocedió 7%, dos áreas que hasta hace poco eran vistas como motores estructurales del negocio.
El nuevo CEO, Elliott Hill, intenta ordenar la compañía después de años en los que Nike se inclinó demasiado hacia el lifestyle y perdió fuerza en su ADN deportivo.
Nike bajo la lupa de los expertos
Al respecto, Piedad Ortiz, economista y MBA en Finanzas, explicó a El Cronista que la fuerte corrección de Nike responde a una combinación de problemas estructurales y coyunturales.
“La compañía perdió terreno significativo en los últimos años por la debilidad de las ventas en China, donde enfrenta una competencia local muy fuerte, el exceso de inventarios, una estrategia demasiado enfocada en la venta directa al consumidor que terminó deteriorando la relación con los mayoristas y una fuerte presión sobre los márgenes. En los últimos cinco años la acción cayó cerca de 68%, cotiza un 21% por debajo del nivel de hace una década y sólo en 2026 acumula una baja cercana al 35%”, señaló.
La experta recordó que Nike inició un proceso de reestructuración con la llegada de un nuevo CEO en octubre de 2024, aunque advirtió que la recuperación todavía demandará tiempo.
“La empresa ya cambió el rumbo y busca reconstruir las alianzas con los mayoristas e invertir nuevamente en innovación, pero el deterioro del negocio en China, agravado por los aranceles y la pérdida de liderazgo en innovación, sigue siendo el principal obstáculo para acelerar la recuperación”, sostuvo.

El contexto macro, otro problema
Ortiz agregó que el contexto macroeconómico tampoco ayuda. “El escenario geopolítico elevó los costos de transporte, energía y materias primas, presionando el margen bruto. A eso se suma una Reserva Federal que mantiene tasas elevadas, lo que encarece el financiamiento y limita las inversiones previstas. En el corto plazo Nike tendrá que recuperar capacidad de fijación de precios a través de la innovación para absorber parte de esas presiones.”
Respecto de los resultados que presentará la compañía, Ortiz consideró que el mercado ya descuenta una caída de las ventas, aunque no descartó alguna mejora en rentabilidad.
“Con el rebalanceo del negocio podría verse una recuperación parcial de los márgenes, pero eso no cambia el diagnóstico: la reconstrucción será lenta. Más que las ventas globales, será clave observar cómo evoluciona el crecimiento en Norteamérica y si el negocio empieza a estabilizarse.”

Sobre la campaña del Mundial, Ortiz cree que el impacto podría ser menor al esperado. “Nike apostó fuerte al Mundial para diferenciarse, pero prácticamente todas las grandes marcas siguieron la misma estrategia. Hoy en cada partido predominan los botines de colores llamativos y resulta difícil distinguir si pertenecen a Nike, Adidas o Puma, por lo que el efecto diferencial termina diluyéndose.”
También destacó algunos factores positivos de largo plazo. “La incorporación de un nuevo director financiero, proveniente de Pfizer, podría contribuir a mejorar la eficiencia y reducir costos, aunque esos cambios no se reflejarán en este balance. Lo que sí podría aparecer es algún beneficio vinculado al reembolso de aranceles.”
Finalmente, la analista sostuvo que la acción es una alternativa interesante para inversores pacientes.
“Nike es una marca premium, lleva 43 años consecutivos aumentando o sosteniendo su dividendo y hoy ofrece un rendimiento cercano al 3,1%. En Argentina, el Cedear permite acceder a la compañía en pesos y utilizarlo como cobertura cambiaria. Sin embargo, en el corto plazo conviene esperar y evaluar cómo evolucionan los márgenes antes de aumentar la exposición", concluyó.
¡Queremos conocerte!
Registrate sin cargo en El Cronista para una experiencia a tu medida.















