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“Ganó Adeba”, dicen en el mercado, en alusión a la normativa del Banco Central de permitir prestar dólares a las empresas, que venía pidiendo la cámara que nuclea a los bancos nacionales desde octubre de 2024, mientras los extranjeros de ABA se oponían.

“Hay qué ver bien la normativa y qué demanda el mercado. Creo que será un proceso progresivo, de menos a más”, vaticina el presidente de una de las entidades más fuertes del sistema.

“Vamos a empezar a analizar. Hoy ya teníamos dólares que podíamos prestar, los dólares que levantábamos en el mercado de capitales. Igual va a ser un año con cuidado”.

“Mantener buenos niveles de liquidez por la potencialidad de volatilidad en los depósitos mixtos en año electoral. No va a cambiar nuestra política de liquidez”, asegura el CEO de uno de los bancos líderes.

Esperan las normas

“No tenemos el DNU, ni las normas complementarias del BCRA que pueden venir con detalles importantes. Tenemos que ver los detalles de la norma, buscar los clientes y ver qué capacidad tenemos. Todo lo que mueva el crédito es positivo”, revela el gerente general de otro banco.

“Es difícil en la previa de un año electoral que siempre hay mayor presión cambiaria, prestarle en dólares a empresas que tengan ingresos en pesos”, se atajan en las mesas.

“Los bancos ya estamos más cautos con empresas, no nos vamos a jugar con quedar descalzados. Nos limitaremos a prestar a las desarrolladoras inmobiliarias y a los que hacen importaciones para financiar un bien de capital”.

Descalzados

Ramiro Tosi, director de Suramericana Visión, explica que el universo de fondos presentables al que alcanza la medida dado la limitación del 15% que puso el BCRA es de unos u$s 6000 millones.

“Sin embargo, en el contexto actual difícilmente veamos un desembolso de unos u$s 1500 millones por parte de los bancos, dado que las empresas que podrán acceder serán de tamaño mediano a grande con buen historial crediticio y en sectores muy específicos de la economía, tales como cuotopartistas del sector automotriz, desarrolladoras o constructoras”.

A su entender, será clave observar qué tasas cobrarán los bancos para este tipo de deudores, porque algunas de estas mismas empresas tendrían la alternativa de emitir ONs en dólares en el mercado local de capitales que hoy tienen tasas en torno al 7% dependiendo el plazo. Lo ideal sería que redunde en una significativa mejora de la tasa que se le paga al depositante, hoy en 1,5% anual.

Efecto marginal

Para Sebastián Menescaldi, director asociado de EcoGo, el efecto será marginal, pues todos van a ir con cuidado a la próxima elección.

“No tienen tanta capacidad de dar más crédito a alguien que no tiene acceso a dólares, y el periodo de concreción del proyecto excede este mandato, entonces el riesgo es muy alto”.

A su juicio, los bancos se sienten cómodos dando créditos a exportadores, y saben que necesitan para el año que viene liquidez para enfrenar el año electoral, donde habrá un nivel de incertidumbre más elevado.

Estabilidad

Para Andrés Reschini, titular de F2, con tasas reales bien positivas y estabilidad cambiaria es posible que el mercado de créditos en dólares tome impulso luego de esta flexibilización y eso incremente tanto la demanda por cobertura como la oferta de divisas.

“Será clave que el gobierno logre transmitir tranquilidad para que el mercado se anime a ir más largo, sino serán más cortos y menos monto”.

El analista Marcelo Mazzón hace hincapié que para los deudores sin cobertura natural (ingresos en pesos y pasivos en dólares), una devaluación incrementa automáticamente el apalancamiento de efectivo y deteriora el ratio de cobertura del servicio de la deuda.

Devaluación

Ese punto, desde su óptica, es importante: “Una devaluación del peso no es neutral para la curva de rendimientos en dólares”.

“A través del deterioro del perfil de repago del deudor, el incremento en las exigencias de previsiones, el mayor consumo de capital computable y el endurecimiento de los stress tests cambiarios, el shock devaluatorio se va a trasladar como un aumento del spread de riesgo crediticio, elevando las tasas activas en dólares y contrayendo la oferta de financiamiento no tradicional”.

Desequilibrios

De todos modos, indica que esto va a corregir un desequilibrio estructural del sistema bancario, donde sobran dólares pero faltan pesos.

“Si esta mayor oferta de crédito en dólares se vuelca al mercado, no sólo va a crecer el crédito en dólares, sino por el efecto sustitución va a mejorar las tasas de los créditos en pesos”.

Para el analista Christian Buteler el gobierno busca con esto generar más liquidaciones de dólares y no tanto una baja de tasas.

En cambio, para el analista Mauro Mazza el BCRA busca oferta de dólares extra: “Ese es el objetivo de reservas. Pero esto es un sistema de dólar linked donde estás obligado a liquidar los dólares”.