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Después de un septiembre en el que el tipo de cambio se movió con relativa estabilidad, aunque hizo sentir algo de presión dolarizadora, y el Banco Central moderó el ritmo de compras de reservas, octubre comienza con un escenario más desafiante para el mercado cambiario.
La menor oferta de divisas, el contexto financiero internacional, la dolarización previa a las elecciones y la estrategia oficial para administrar el dólar aparecen como los principales factores que seguirán de cerca los inversores.
El punto de partida muestra un mercado todavía ordenado. Durante septiembre, el dólar mayorista avanzó $ 8,50 (+0,56%) y cerró el mes en $ 1.517, mientras que el dólar minorista del Banco Nación subió $ 15 (+0,98%) hasta $ 1.545 para la venta. Por su parte, el dólar MEP aumentó $ 7,04 (+0,46%) y finalizó en $ 1.542,56. La moderación de las subas refleja la estrategia oficial de permitir un deslizamiento gradual del tipo de cambio, en un contexto en el que el Banco Central también redujo el ritmo de acumulación de reservas.
Según un informe de Balanz, la desaceleración en la acumulación de reservas responde, en parte, a que el Gobierno ya había cumplido durante el primer semestre la meta prevista para todo 2026. Ese margen le permite reducir las compras de dólares en momentos de mayor demanda de divisas para evitar generar una presión cambiaria adicional.
Menos oferta de dólares y una demanda que seguirá firme
Para Gustavo Quintana, operador de cambios de PR Operadores de Cambio, octubre no debería marcar un cambio de régimen cambiario, aunque sí presentará un equilibrio más delicado entre oferta y demanda.
“La estrategia oficial apunta a tolerar un deslizamiento suave del tipo de cambio, sin saltos bruscos que generen inquietud”, señaló.
El especialista destacó que el ingreso de divisas seguirá sostenido por las exportaciones del complejo agroindustrial, la energía, los combustibles, la minería y el creciente aporte de los servicios. Sin embargo, del otro lado continuará una demanda importante impulsada por los giros de dividendos, la cancelación de deuda privada y una incipiente dolarización preelectoral.
A ese escenario se suma un contexto internacional menos favorable. La suba de tasas en Estados Unidos y la volatilidad de los mercados pueden incentivar el desarme de posiciones en activos emergentes. Aun así, Quintana considera que, salvo algún evento inesperado, no espera cambios significativos en la dinámica cambiaria durante octubre.
La oferta de divisas, la principal incógnita
Sebastián Menescaldi, codirector de EcoGo, coincidió en que el tipo de cambio continúa siendo administrado por el Gobierno mediante un esquema de deslizamiento gradual. Explicó que septiembre estuvo favorecido por una importante oferta de dólares proveniente de emisiones de deuda de provincias y empresas, un flujo que difícilmente se repita con la misma intensidad durante octubre.
En ese contexto, advirtió que el mercado internacional luce menos receptivo para nuevas colocaciones, por lo que la oferta de divisas podría reducirse. La principal incógnita, sostuvo, pasa por determinar si el Gobierno permitirá una mayor flexibilidad del tipo de cambio o si continuará utilizando herramientas como el mercado de futuros y los bonos dólar linked para contener los movimientos. A su juicio, un precio más determinado por el mercado ayudaría a evitar la acumulación de distorsiones cambiarias.
Un Gobierno más tolerante a una suba moderada del dólar
Para Eric Paniagua, el mercado comenzó a mostrar una mayor tensión durante los últimos días de septiembre, con las cotizaciones financieras alcanzando nuevos máximos recientes. Sin embargo, consideró que esa dinámica no implica que el Gobierno haya dejado de intervenir, sino que podría reflejar una mayor tolerancia a un movimiento alcista moderado del tipo de cambio.
En su visión, esa mayor flexibilidad también se observa en el manejo de los flujos cambiarios y en una tasa de interés que dejó de acompañar la reciente aceleración del dólar. “No quiere decir que el Gobierno lo esté dejando correr, pero sí podríamos pensar que no se siente tan incómodo con una suba del dólar como podría haber sido hace un par de meses”, resumió.
Un equilibrio cada vez más exigente
Más allá de las diferencias de enfoque, los analistas coinciden en que octubre será un mes más desafiante para el mercado cambiario. La oferta de dólares podría moderarse tras el fuerte ingreso de divisas registrado en septiembre, mientras que la demanda seguirá sostenida por el giro de utilidades, la cancelación de deuda privada y la búsqueda de cobertura propia de un año electoral.
En ese contexto, la estrategia oficial será determinante. El Gobierno parte con la ventaja de haber cumplido anticipadamente su objetivo anual de acumulación de reservas, lo que le brinda margen para reducir las compras de divisas sin comprometer sus metas.
Sin embargo, deberá administrar un escenario en el que convergen una menor oferta de dólares, un contexto internacional menos favorable y una demanda que podría incrementarse a medida que avance el calendario electoral. La capacidad para sostener un deslizamiento ordenado del tipo de cambio sin perder reservas volverá a ser uno de los principales focos de atención del mercado durante las próximas semanas.














