La situación de irregularidad crediticia se convirtió ya en un problema que excede al sistema financiero para instalarse en la agenda cotidiana de la gente, los consumidores, pero también del Gobierno, que debe lidiar con la fragilidad económica de parte de la población.
En esencia, el fenómeno abarca a una población que vio mermada la capacidad de consumo pero que tuvo estímulos hasta mediados del año pasado a tomar créditos a tasas accesibles y que sufrió cambios drásticos en el nivel de las tasas de interés. Al mismo tiempo, los ingresos de ese sector se vio disminuida.
Al mismo tiempo, la falta de experiencia durante años en tomar créditos y sus consecuencias fue la frutilla del postre.
“La expansión de las billeteras digitales hizo que acceder a un préstamo sea cada vez más sencillo”, detallaron desde Criteria, una gerenciadora de inversiones financieras líder en la plaza. “Millones de personas que antes tenían un acceso limitado al sistema financiero hoy pueden obtener financiamiento en pocos minutos desde el celular”, detallan.
Para Criteria, “el problema aparece cuando la facilidad de acceso se combina con una escasa comprensión del costo financiero”. Y agregan: “El crédito no es necesariamente malo y puede ser una herramienta útil para atravesar una necesidad puntual, financiar una compra o incluso ordenar pasivos”.
El nacimiento del problema
El problema surge, según los especialistas, cuando se utiliza para financiar gastos recurrentes o para cancelar otra deuda. En ese caso, la deuda deja de ser una herramienta financiera y comienza a convertirse en una forma de financiar un nivel de consumo que los ingresos corrientes no permiten sostener.
La mayor facilidad para acceder a préstamos amplió las alternativas de financiamiento, pero también obliga a prestar más atención a las condiciones que acompañan a cada oferta. La cuota que aparece en una pantalla o la tasa promocionada pueden ser apenas una parte del costo que finalmente deberá afrontar quien toma el crédito.
“El problema surge cuando el crédito se utiliza para financiar gastos recurrentes o para cancelar otra deuda. En ese caso, la deuda deja de ser una herramienta financiera y comienza a convertirse en una forma de financiar un nivel de consumo que los ingresos corrientes no permiten sostener”.
Cinco consejos para endeudarse sin riesgos
Desde Criteria plantearon una serie de recomendaciones para evaluar un préstamo antes de contratarlo y reducir el riesgo de acumular deudas que luego resulten difíciles de afrontar. Entre los puntos a considerar aparecen el costo total del financiamiento, el peso que tendrán las cuotas sobre los ingresos y el destino que se dará al dinero.
El análisis también incluye una señal de alerta para quienes recurren de manera habitual al financiamiento para cubrir gastos corrientes. Cuando un préstamo, el descubierto bancario o la refinanciación de la tarjeta se utilizan todos los meses para llegar a fin de mes, una nueva deuda puede postergar el desequilibrio, pero no necesariamente solucionarlo.
1. Mirar el Costo Financiero Total y no sólo la cuota
Antes de aceptar una oferta, Criteria recomienda revisar el Costo Financiero Total (CFT) y no limitar el análisis a la cuota o a la tasa nominal informada. El CFT incorpora los intereses, comisiones, seguros y otros cargos asociados al préstamo, por lo que permite comparar distintas alternativas bajo un mismo criterio.
También resulta necesario distinguir entre una tasa mensual y una tasa anual efectiva. Una tasa del 10% mensual, por ejemplo, no equivale simplemente a un 120% anual: el costo efectivo es mayor por el efecto de la capitalización de los intereses.
Recomiendan comparar opciones, evitar decisiones impulsivas y ordenar las obligaciones existentes para que el crédito no se convierta en una extensión del ingreso.
Al evaluar un préstamo, entonces, además de calcular cuánto habrá que pagar por mes, Criteria propone determinar cuánto dinero se devolverá en total por cada peso recibido. La facilidad para obtener financiamiento de manera rápida puede hacer que esa diferencia quede en segundo plano al momento de aceptar una oferta.
2. Definir cuánto del ingreso se puede destinar a deudas
Antes de solicitar un nuevo préstamo, calcular qué porcentaje del ingreso mensual ya está comprometido con cuotas y otras obligaciones financieras. A partir de ese número se puede estimar cuánto margen queda para incorporar un nuevo pago mensual.
El destino del crédito también forma parte de ese cálculo. Financiar una compra puntual no tiene el mismo impacto que recurrir de manera sistemática a préstamos para afrontar los gastos habituales del mes.
Cuando todos los meses se necesita un nuevo crédito, se utiliza el descubierto o se refinancia el saldo de la tarjeta para llegar a fin de mes, el foco deja de estar únicamente en la tasa. En ese escenario, los gastos están superando al ingreso disponible y sumar financiamiento puede aplazar el problema sin corregir el desequilibrio.
3. Comparar distintas alternativas antes de elegir
Frente a una oferta de crédito, Criteria aconseja buscar otras opciones antes de tomar una decisión. La comparación debe realizarse sobre el costo total del financiamiento y no únicamente sobre la tasa anunciada o el monto de la cuota.
El Costo Financiero Total, el porcentaje del ingreso comprometido y el destino del préstamo son algunos de los factores que conviene analizar antes de asumir una nueva deuda.
Dos préstamos que ofrecen el mismo monto pueden terminar representando costos diferentes por las comisiones, seguros y demás cargos incluidos. El CFT vuelve a funcionar, en este punto, como una referencia para realizar una comparación homogénea.
4. No aceptar un préstamo instantáneo si no hay urgencia
Las ofertas que permiten acceder al dinero en pocos pasos redujeron los tiempos para conseguir financiamiento. Criteria sugiere, sin embargo, esperar antes de aceptar un préstamo de manera instantánea cuando no existe una necesidad urgente.
Ese tiempo permite revisar las condiciones, comparar alternativas y determinar si realmente hace falta asumir la deuda. La facilidad de acceso, según el planteo de la gestora, no debería convertirse por sí sola en una razón para tomar un crédito.
5. Ordenar las deudas y evaluar si conviene consolidarlas
Para quienes ya tienen diferentes obligaciones financieras, Criteria recomienda reunir en un mismo lugar la información de cada deuda. El registro debería incluir, al menos, el saldo pendiente, la tasa, el valor de la cuota y la fecha de vencimiento.
Cuando todos los meses se necesita un nuevo crédito, se utiliza el descubierto o se refinancia el saldo de la tarjeta para llegar a fin de mes, el foco deja de estar únicamente en la tasa.
Cuando se acumulan varios préstamos, además, puede analizarse una alternativa de menor costo que permita consolidar las obligaciones y evitar la superposición de pequeños créditos. La conveniencia dependerá de que el nuevo financiamiento represente efectivamente un costo inferior.
El crédito, bajo este enfoque, puede utilizarse como una herramienta para financiar determinados gastos, pero requiere evitar que se transforme en una extensión permanente del ingreso. Con ofertas cada vez más accesibles, evaluar si realmente se necesita el préstamo pasa a ser parte de la decisión, junto con la búsqueda de una tasa y un costo financiero más bajos.
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