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El sistema financiero argentino combina dos indicadores que encienden señales de alerta, sobre todo cuando se lo compara con los del resto de la región: tiene el menor nivel de penetración del crédito bancario en relación con el tamaño de su economía y, al mismo tiempo, registra la mora más alta de América Latina. Así se desprende del último Informe Económico Bancario de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban), en base datos correspondientes al cierre de marzo de 2026.

Según el relevamiento, el crédito total representa apenas el 14,8% del Producto Bruto Interno (PIB) de Argentina. El porcentaje no solo es el más bajo entre los países analizados, sino que se ubica muy lejos del promedio regional, que alcanza el 47,6%.

La brecha es de casi 33 puntos porcentuales. Dicho de otro modo, la profundidad del crédito bancario en América Latina es más de tres veces superior a la registrada en la Argentina.

El bajo nivel de intermediación tampoco es un fenómeno nuevo. La relación entre préstamos y PIB era del 16,8% en diciembre de 2013 y cayó al 13,4% en 2019. Aunque desde entonces mostró una recuperación moderada, todavía no logró volver a los niveles de hace más de una década.

El contraste es aún más marcado si se compara a la Argentina con los países que aparecen inmediatamente por encima. En República Dominicana, el crédito representa el 24% del PIB; en Uruguay, el 30,9%; en Perú, el 36,9%; y en Guatemala, el 40,1%.

Muchos bancos, pero poco crédito

La escasa profundidad del financiamiento no se explica por la falta de entidades. Al cierre de 2025, la Argentina tenía 79 bancos y es el segundo país con mayor cantidad de entidades de la región, detrás de Brasil, con 161, y por encima de México, con 51.

La combinación resulta llamativa: pese a contar con uno de los sistemas con mayor cantidad de entidades, la Argentina exhibe el nivel más bajo de crédito frente al PIB.

Este problema afecta en particular a las pequeñas y medianas empresas. El informe advierte que, ante la falta de mercados de capitales profundos y de una industria desarrollada de capital de riesgo, los bancos deben cubrir las necesidades financieras de empresas de todos los tamaños.

La mora es más del doble del promedio

Al bajo nivel de crédito se suma el deterioro de la calidad de la cartera. La mora bancaria argentina alcanzó el 7,3% en marzo, el registro más alto de América Latina y más de dos veces y media el promedio regional, de 2,78%.

Argentina quedó muy por encima de Brasil, que registró una morosidad del 4,3%, y de Colombia, con el 3,7%. En el extremo opuesto aparecieron República Dominicana, con el 1,1%; El Salvador, con el 1,4%; y Uruguay, con el 1,7%.

El indicador argentino, además, mostró un fuerte deterioro frente a los años anteriores. En diciembre de 2023, la cartera vencida representaba el 3,7% del total. En poco más de dos años, por lo tanto, la mora prácticamente se duplicó. Incluso superó el 5,4% que se observaba a fines de 2019.

La tendencia también se registra en el resto de la región, aunque con una intensidad menor. La cartera vencida de los bancos latinoamericanos llegó a u$s 104.621 millones en marzo, con una suba del 10% frente a diciembre y del 44% en comparación con el mismo período del año anterior.

Las provisiones y rentabilidad en apuros

Otro dato que distingue negativamente a la Argentina es el nivel de cobertura y una fuerte caída de la rentabilidad. Las provisiones constituidas por los bancos equivalen al 84% de la cartera vencida, el porcentaje más bajo de América Latina.

Esto implica que, en términos agregados, las provisiones no alcancen a cubrir la totalidad de los créditos en situación irregular. Panamá, con una cobertura del 93%, es el único otro país que se encuentra por debajo del 100%.

El deterioro fue marcado. El indicador de cobertura argentino llegaba al 143% en diciembre de 2023 y al 102% en 2019. A nivel regional, en cambio, el promedio se ubicó en el 164% al cierre del primer trimestre.

Eso coincide con que el retorno sobre los activos —ROA— del sistema bancario argentino fue del 0,8%, el nivel más bajo entre los países relevados y menos de la mitad del promedio regional, que alcanzó el 1,7%.

El retorno sobre el patrimonio —ROE— se ubicó en el 3,6%, frente a un promedio latinoamericano del 17,1%. Argentina y Costa Rica fueron los únicos países con una rentabilidad patrimonial de un solo dígito.

Durante los primeros tres meses del año, los bancos argentinos obtuvieron una utilidad neta de u$s 461 millones. Felaban señaló que Argentina fue uno de los países que registró una caída interanual de sus resultados medidos en moneda local.