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El sector agroindustrial atraviesa un período de fuerte dinamismo físico en la Argentina. En los primeros 7 meses del año, las exportaciones del rubro alcanzaron los 74,3 millones de toneladas. Esto significó un incremento interanual del 13%, por una facturación de más de u$s 30.000 millones.
En este contexto, y con el objetivo de acelerar el desarrollo de empresas de tecnologías para el agro, la gestora de capital Innventure Food & Agtech -creada por productores socios de Aapresid- lanzó su segundo fondo de inversión, con el que buscará captar u$s 30 millones en los próximos tres años para potenciar a unas 35 startups tecnológicas vinculadas a la cadena agroalimentaria de América latina.
El anuncio representa un avance respecto de su primer vehículo de inversión, lanzado en agosto de 2022. Mientras que el fondo inicial administró un total de u$s 3,3 millones y apostó por unas 20 compañías argentinas, el nuevo instrumento multiplica casi por diez el capital objetivo y amplía el alcance geográfico hacia toda la región.
“No solo buscamos levantar u$s 30 millones, sino que también aumentamos un 50% la cantidad de startups en las que queremos participar. Vamos a tener la posibilidad de hacer tickets más grandes y liderar rondas de inversión”, explicó Mayco Mansilla, CEO de Innventure.
El fondo apunta especialmente a proyectos desde pre-seed y seed hasta Serie A, con el foco puesto en tecnologías aplicadas a la producción agropecuaria, la industria alimentaria y los servicios financieros para el sector.

De acompañar a liderar inversiones
“Las grandes empresas agroindustriales se mueven a una velocidad mucho menor que las startups. Así como surgieron compañías como Uber, Airbnb o Spotify que transformaron industrias completas, creemos que los próximos grandes líderes del agro y los alimentos se están creando ahora”, apuntó Mansilla. A diferencia de su primer fondo -donde acompañaba a grandes fondos internacionales en las rondas- Innventure tendrá ahora una mayor capacidad para asumir un rol más activo.
“Podremos liderar inversiones y compartir mesa con fondos globales. Eso nos permitirá acompañar mejor a los emprendedores y acelerar su crecimiento”, agregó.
Cuatro perfiles de inversores
Para alcanzar la meta de u$s 30 millones, la firma apunta a cuatro tipos de inversores: el primero son los inversores corporativos, empresas ligadas al negocio agroalimentario que buscan acceder a innovación de manera más rápida y eficiente.
El segundo grupo está integrado por los inversores de impacto, interesados en proyectos capaces de generar mejoras ambientales y productivas, como ahorro energético, reducción de emisiones, mayor eficiencia en el uso de insumos o preservación de ecosistemas.
El tercer segmento corresponde a family offices y fondos financieros, que encuentran en el venture capital agroalimentario una alternativa para diversificar portafolios.
Finalmente, Innventure espera incorporar a productores agropecuarios, pymes e inversores ángeles, actores que además de aportar capital pueden transformarse en socios estratégicos para la validación comercial de las tecnologías.
Aunque una porción relevante del vehículo provendrá de capitales argentinos, también buscarán recursos en Europa y América del Norte.
La apuesta de Innventure
A la hora de seleccionar startups, el fondo pondrá la lupa sobre aquellas soluciones capaces de incrementar la productividad y la rentabilidad de la cadena agroalimentaria.
Entre los segmentos con mayor potencial se encuentran las herramientas basadas en inteligencia artificial, utilizadas para automatizar procesos, analizar grandes volúmenes de datos y mejorar la toma de decisiones en tiempo real.
También ocupan un lugar destacado las iniciativas de biotecnología, especialmente las que tienen que ver con edición génica, biología computacional y desarrollo de nuevos insumos agrícolas.
En Innventure afirman que América latina reúne todas las ventajas estructurales que se necesita para acelerar este tipo de proyectos. “La disponibilidad de tierras cultivables y su producción agropecuaria a gran escala convierte al continente en un laboratorio ideal para desarrollar y validar nuevas tecnologías”.
Dentro de ese ecosistema, Argentina ocupa un lugar relevante.
El país cuenta con más de 400 startups vinculadas al agro y los alimentos, muchas de ellas con presencia internacional y fuerte capacidad de atracción de capital extranjero. “Hay talento, conocimiento técnico y productores dispuestos a adoptar innovación. Eso hace que Argentina sea uno de los ecosistemas más atractivos para desarrollar tecnología agroalimentaria”, sostuvo Arnaudo.

Del total de compañías que planea financiar el nuevo fondo, Innventure estima que alrededor del 40% serán argentinas, aunque aclara que la nacionalidad de los fundadores no es un requisito determinante. La prioridad pasa por identificar proyectos con potencial global.
El antecedente del Fondo I
El lanzamiento del segundo fondo llega respaldado por el buen desempeño del anterior. Aunque la industria del venture capital trabaja con horizontes de inversión de aproximadamente diez años, el primer fondo va por su tercer año y medio de actividad y ya muestra resultados alentadores.
“Ninguna de las startups del portafolio cerró operaciones y aquellas que volvieron al mercado para conseguir nuevas rondas de financiamiento registraron una revalorización promedio de 220 por ciento”, contó el empresario.
Para la firma, el crecimiento del ecosistema permitirá también abrir una nueva oportunidad de exportación. “Argentina llegó tarde a la mayoría de las revoluciones industriales. Esta es la primera vez que llegamos temprano. La inteligencia artificial y la biotecnología aplicada a los sistemas productivos nos dan la posibilidad de crear empresas globales desde la región y exportar conocimiento al mundo”, concluyó.
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