Los amplios avances de la derecha en el Congreso de Brasil mejoraron las chances de Flávio Bolsonaro de impulsar una amnistía para su padre, el exlíder de extrema derecha del país y para otros golpistas si gana la presidencia.

El senador de 45 años quedó como favorito para ganar el balotaje previsto para más adelante este mes, después de dar vuelta muchos pronósticos de las encuestas con una ventaja de casi dos puntos sobre el presidente en ejercicio, el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, en la primera vuelta del domingo.

El sólido desempeño del candidato opositor, sumado a las victorias conservadoras en las elecciones legislativas y de gobernadores, dio impulso a los reclamos para liberar al expresidente Jair Bolsonaro. El Partido Liberal (PL) de los Bolsonaro consolidó su posición como la mayor fuerza del Congreso nacional.

El mayor de los Bolsonaro, un populista radical apodado el “Trump del trópico”, cumple una condena de 27 años —actualmente en prisión domiciliaria por razones de salud— por planificar un golpe violento tras perder la reelección frente a Lula hace cuatro años. Sus aliados sostienen que es víctima de persecución política.

“Estamos honrando a nuestro [ex]presidente Bolsonaro, que está preso en su casa, y lo vamos a liberar”, dijo Bia Kicis, del PL, que fue elegida senadora el domingo. “Vamos a votar la amnistía y sacar a los presos políticos de la cárcel”.

Los senadores del PL pasarán de 15 a 28, la bancada más grande desde que entró en vigor la Constitución brasileña de 1988. Un bloque laxo de centro a derecha en el Senado parece cerca de alcanzar el umbral de dos tercios necesario para el juicio político a jueces de la Corte Suprema, como los que encarcelaron al mayor de los Bolsonaro.

En la Cámara de Diputados, más fragmentada, el partido ocupará 121 de las 513 bancas, pero podría contar con una mayoría operativa con la cooperación de otros partidos conservadores y de centro.

Obtener un indulto del Congreso para el mayor de los Bolsonaro es un objetivo clave y una promesa de campaña de larga data de su heredero designado, que busca restaurar la suerte política de la dinastía.

La derecha también quiere clemencia para los condenados por los disturbios en Brasilia del 8 de enero de 2023, cuando cientos de seguidores de Bolsonaro destrozaron edificios gubernamentales y pidieron una toma del poder por parte de los militares, alegando sin pruebas que la elección anterior había sido robada.

Los fiscales dijeron que fue el último intento de una amplia conspiración, que involucró a exministros y miembros de las Fuerzas Armadas, con el objetivo de mantener ilegalmente en el poder al mayor de los Bolsonaro. El frustrado complot incluía planes para asesinar a Lula.

El Partido Liberal (PL) de los Bolsonaro consolidó su posición como la mayor fuerza del Congreso nacional.
El Partido Liberal (PL) de los Bolsonaro consolidó su posición como la mayor fuerza del Congreso nacional.Fuente: EFEAntonio Lacerda

“Al fin y al cabo, el principal motor de la campaña de Flávio es la liberación de su padre”, dijo Creomar de Souza, fundador de Dharma Political Risk and Strategy. “Si se confirma la victoria de Flávio —y todo indica que será un resultado contundente—, creo que este tema va a entrar en la agenda”.

El titular del PL, Valdemar Costa Neto, sugirió el lunes que Jair Bolsonaro, de 71 años, podría volver a postularse a presidente en 2030 si su hijo gana la elección y lo libera.

Una amnistía amplia también podría beneficiar a Eduardo, hermano de Flávio. El exlegislador, que vive en un exilio autoimpuesto en Texas, fue condenado en ausencia el año pasado por hacer lobby ante autoridades de EE.UU. para que interfirieran en el juicio de su padre y corre el riesgo de ser detenido si regresa al país.

La destitución de ciertos jueces de alto rango es otra consigna de los bolsonaristas, que sostienen que el tribunal tiene un sesgo político a favor de Lula y persigue injustamente a los conservadores.

Su principal blanco es el juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes, que supervisó la causa del golpe de Bolsonaro y enfrenta un intenso escrutinio por sus vínculos con un banquero caído en desgracia, en el centro de un escándalo de corrupción. Él niega haber cometido irregularidades.

“El trabajo ya empezó y Alexandre de Moraes va a ir preso”, dijo Marcel Van Hattem, que fue elegido senador por el partido derechista Novo.

Sin embargo, hay dudas sobre la disposición de Flávio Bolsonaro a embarcarse de inmediato en un camino que podría desatar una crisis constitucional, dado que es probable que la poderosa Corte Suprema vete una propuesta de amnistía.

Leandro Consentino, politólogo del Insper en São Paulo, dijo que el giro a la derecha fue “impulsado más por un rechazo al gobierno actual y un intento de responder a los excesos de la Corte Suprema, y de la clase política en su conjunto”.

“[Flávio Bolsonaro] tiende a ser más contundente en lo retórico, pero más cauteloso en la práctica”, agregó.

De ser elegido, Flávio Bolsonaro podría apostar al largo plazo, según Carlos Pereira, profesor de la Fundación Getulio Vargas. El próximo presidente de Brasil podría designar a cuatro jueces de la Corte Suprema.

“Estratégicamente, para Flávio es mejor esperar hasta el momento en que la Corte sea más favorable a sus intereses”, dijo.

El Congreso brasileño es notoriamente transaccional y los partidos tradicionales de centroderecha podrían mostrarse cautos a la hora de provocar la ira de la Corte Suprema, que acumuló una influencia inusual en los últimos años.

Aun así, si Bolsonaro asume en enero, es poco probable que su base dé el brazo a torcer.

“Ya no podemos seguir aceptando una dictadura de la Corte Suprema”, dijo Domingos Sávio, senador electo del PL. “Voy a luchar por la amnistía para los presos políticos”.