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La deuda argentina volvió a despegarse de las acciones este martes. Los bonos soberanos extendieron las subas por otra rueda consecutiva y empujaron al riesgo país hasta los 411 puntos básicos, su nivel más bajo de las últimas semanas. La Bolsa porteña, en cambio, cerró con una baja marginal, en una jornada marcada por la fortaleza de los bancos y la presión que ejerció sobre las energéticas el desplome del precio internacional del petróleo.
El índice elaborado por JP Morgan retrocedió 5,1% y quebró el piso de los 415 puntos básicos, lo que reflejó una nueva compresión en los rendimientos de la deuda argentina. Los títulos soberanos acompañaron el mejor clima internacional y cerraron con mayoría de alzas.
“La evolución del riesgo país de más de 4%en la rueda de hoy no hace más que demostrar que las variaciones en el rango 400-450 están signadas por los eventos externos y que el mercado tiene puesto en precio el actual plan económico a esos niveles”, dijo a El Cronista Martín Sarano, economista de la Fundación Internacional Bases.
Destacó que un dato nuevo que se conoció durante el fin de semana fue un informe de IARAF sobre la evolución de la recaudación impositiva, que estaría creciendo fuerte de manera real respecto del mismo mes del año pasado. “Eso podría verse como una novedad positiva, pero no de tal magnitud como para impactar en el riesgo país”, señaló.
Bonos y acciones
Entre los Globales se destacaron las subas del GD35 (+1,07%), GD41 (+1,10%), GD38 (+1,03%), GD46 (+0,93%), GD30 (+0,65%) y GD29 (+0,54%). Los Bonares también finalizaron en terreno positivo, con avances de hasta 0,63% en el AL38 y de 0,57% en el AL35.
El S&P Merval logró recortar parte de las pérdidas de la rueda y terminó con una baja de 0,51%, en 3.274.443 puntos. El mercado volvió a mostrar una marcada rotación sectorial: mientras los bancos sostuvieron el índice, las compañías vinculadas a la energía quedaron entre las más castigadas.
Entre las líderes, las mayores subas correspondieron a Grupo Financiero Galicia (+1,24%), Banco Macro (+0,89%), BBVA Argentina (+0,63%), Transener (+1,28%) y Cresud (+0,22%). Del lado opuesto se ubicaron YPF (-2,23%), Metrogas (-2,29%), Transportadora de Gas del Sur (-1,74%), Comercial del Plata (-1,81%), Edenor (-1,46%) y Central Puerto (-1,16%).
Acciones locales en Wall Street
En Wall Street también predominó un comportamiento dispar entre los ADR argentinos. Los bancos volvieron a destacarse, con Grupo Financiero Galicia (+1,60%) y Banco Macro (+0,94%), mientras que las energéticas cerraron en baja: YPF perdió 2,82%, Transportadora de Gas del Sur cayó 2,29%, Central Puerto retrocedió 2,03%, Pampa Energía cedió 1,81% y Edenor bajó 1,64%.
La presión sobre las compañías petroleras coincidió con un fuerte retroceso del mercado internacional del crudo. El Brent cayó 4,83% y terminó en u$s 83,68 por barril, luego de que disminuyera la tensión geopolítica tras conocerse que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, suspendió el ataque previsto contra Irán y abrió la puerta a una nueva instancia de diálogo. Ese escenario redujo la prima de riesgo geopolítico y favoreció una recuperación generalizada de los activos de riesgo a nivel global, aunque golpeó a las empresas del sector energético.
Jerónimo Bardin, Head Sales Trader de Inversiones Retail en Balanz, explicó que los bonos argentinos acompañaron ese mejor clima externo y, además, encontraron respaldo en factores locales. Entre ellos mencionó el superávit de u$s 860 millones de la cuenta corriente cambiaria de junio, las declaraciones de apoyo de la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, sobre las perspectivas de financiamiento del país, y la presentación de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.
El especialista agregó que, en la renta variable, los bancos mostraron un mejor desempeño ante la expectativa de una mejora en la calidad crediticia durante el segundo semestre, ya que el mercado comienza a descontar que la morosidad habría alcanzado su pico y que los préstamos irregulares empezarían a descender gradualmente.
Para Eric Ritondale, economista jefe de Puente, la reciente compresión del riesgo país responde a una combinación de factores externos e internos. “El mejor clima financiero internacional de la segunda mitad de la semana se sumó al sostenimiento de los principales anclajes macroeconómicos locales”, explicó. En ese sentido, señaló que el mercado sigue valorando el orden fiscal y la acumulación de divisas por parte del Banco Central, dos elementos que ayudaron a amortiguar el impacto de la volatilidad de las tasas de interés en Estados Unidos.
De cara a agosto, Ritondale sostuvo que la evolución de la deuda soberana y del riesgo país dependerá tanto de factores locales como externos. Entre los primeros mencionó la continuidad de la estabilidad monetaria y cambiaria, la acumulación de reservas y la capacidad del Tesoro para afrontar sin sobresaltos sus vencimientos en el mercado local.
En el plano internacional, en cambio, advirtió que el comportamiento de las tasas de largo plazo en Estados Unidos y el apetito de los inversores por los mercados emergentes seguirán siendo determinantes. “Una nueva compresión del riesgo país requerirá, en buena medida, un contexto financiero global más estable”, concluyó.

Por Pilar Wolffelt
Editora de Finanzas y Mercados
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