Fueron revolucionarios los primeros 100 días de Joe Biden

El período inaugural del presidente estadounidense ha sido el más productivo y más libre de ego de los últimos tiempos.

El presidente de Estados Unidos Joe Biden, tardó cerca de 50 días en cumplir su promesa de tener 100 millones de vacunas en 100 días. El truco es tan simple como antiguo: prometer menos y entregar más. Sin embargo, tras cuatro años en los que Donald Trump hizo lo contrario, parece algo extrañamente novedoso. Lo mismo se aplica al paquete de recuperación de u$s 1,9 billones de Biden. En un solo proyecto de ley, brindó el alivio financiero que Trump seguía diciéndoles a los norteamericanos de clase media que ya tenían. ¿Podría EE.UU. tener la esperanza de que hayan llegado a su fin los días en que la política era parte de la industria del entretenimiento?

Joe Biden, presidente de Estados Unidos

Todo tipo de cosas pueden salir y saldrán mal, comenzando por la creciente inmigración desde la frontera sur del país. Pero Biden tiene tres ventajas fundamentales. La más importante es lo que Napoleón Bonaparte buscaba en sus generales: buena suerte. La mejor receta para el éxito en un nuevo trabajo es llegar después de alguien con un decepcionante desempeño. Además de eso, Biden también heredó una pandemia que estaba lista para que alguien se hiciera cargo.

Biden le propone a Bolsonaro unir esfuerzos ante el coronavirus y para cuidar el medio ambiente

Lo más efectivo que Trump hizo como presidente fue financiar  la Operation Warp Speed (Operación Máxima Velocidad). Biden asumió el cargo justo cuando las vacunas de EE.UU. empezaba a estar disponibles y el número de contagios era récord. Esa situación le brindó una oportunidad única de demostrar el poder del servicio público. Si el virus retrocede significativamente en EE.UU. para el verano, el resultante auge económico le ofrecerá a Biden un trampolín para hacer todo tipo de cosas que antes hubieran sido impensables.

El segundo atributo de Biden es la experiencia. Al ex estratega de Bill Clinton, James Carville, le gustaba repetir la cita: "Cuanto más practico golf, más suerte tengo". Entre los últimos presidentes estadounidenses, sólo George Bush padre podría compararse con Biden en términos de años en la función pública. Pero ni él, ni Richard Nixon ni Lyndon Johnson igualan los 44 años que sumó Biden como senador y vicepresidente. Según las reglas de la política norteamericana, la experiencia en Washington pesan en contra en la opinión pública. Por lo tanto, Biden dijo poco en la campaña sobre sus ilustres antecedentes.

En la práctica, sin embargo, la experiencia cuenta mucho. Conocer a los actores claves en el Capitolio puede marcar la diferencia a la hora de hacer acuerdos. Lo mismo se aplica al equipo de Biden. Janet Yellen es posiblemente la persona más calificada para ser secretaria del Tesoro norteamericano por haber dirigido la Reserva Federal de EE.UU. y el Consejo de Asesores Económicos de Clinton. Ron Klain, el jefe de gabinete de la Casa Blanca, ocupó ese cargo para dos vicepresidentes y encabezó la respuesta de EE.UU. ante una epidemia anterior, el virus del Ébola.

Joe Biden fue senador durante tres décadas

La historia estadounidense está plagada de presidentes nuevos que llegan con equipos ajenos a Washington y que luego tropiezan. Sólo hay que pensar en los miembros del gabinete de Jimmy Carter de Georgia, en los de Arkansas de Clinton y en los de Chicago de Barack Obama. Se necesitan al menos dos años para que el funcionario se asiente en su cargo, si es que alguna vez lo logran. Biden ha superado, hasta ahora, ese obstáculo. Como adoptó casi todas las posiciones en todos los temas durante su larga carrera, la izquierda considera que Biden carece de principios. Pero eso también puede ser una ventaja. Los republicanos no pueden describir a Biden como un radical. La izquierda no tiene otro lugar adonde ir.

El resultado es un tranquilo y significativo cambio en el tono de la política estadounidense. Los medios se quejan que Biden esperó más que cualquiera de los últimos presidentes estadounidenses para celebrar una conferencia de prensa (la primera será esta semana). No le importa a nadie más. El año pasado, Trump diariamente desautorizaba a su propio equipo encargado de dar respuesta al coronavirus con teorías absurdas sobre el virus. Obama periódicamente pronunciaba exquisitos discursos pero luego se quedaba corto en el seguimiento. Biden no es un buen orador público y a menudo pronuncia mal sus palabras.

Pero quizás se le dé demasiada importancia a la buena oratoria -pregúntenle a a la canciller alemana, Angela Merkel. Biden delega a terceros gran parte de su comunicación y de sus decisiones diarias. Aquí está su tercer atributo que lo beneficia. Según los estándares de la mayoría de los presidentes estadounidenses, el ego de Biden es modesto. Pero, a los 78 años, es difícil decir que uno personifica la ola del futuro. La mejor manera de hacer política es gobernar, en lugar de preocuparse por la marca propia. Eso distingue a Biden de Obama y de Trump. No todo tiene que ser sobre él.

El estímulo de Biden alimenta el reordenamiento del mercado bursátil mundial

A través de una mezcla de suerte y de experiencia, los primeros 100 días de Biden han sido menos accidentados comparado con el mismo período de los últimos  presidentes norteamericanos. En algún momento, Biden se encontrará en dificultades y es posible que cometa errores. Mientras tanto, él está demostrando que no es necesario ser una superestrella para gobernar EE.UU. De hecho, lo ayuda no sentir la obligación de desempeñar ese papel.

Tags relacionados

Comentarios

  • LT

    Laura Torres-Pezzotti

    17/04/21

    Wao pero carajo cuanta basura!!!! no hay mas nada que decir se ve que el lapiz del escritor lo ha manejado la bilis no la objetividad... Biden ha sido un total desastre, bueno Kamala..... que barbaros engañando a los pocos bobos que se atreven a leerlos, que desepcion

    Ver más

    0
    0
    Responder
  • CAA

    Carlos Angel Arce

    20/03/21

    No entiendo el comentario. Es contradictorio. La experiencia de Biden (que yo en principio apoyaba en contraste con el bestia de Trump) no se condice con exasperar al comercio con China ni insultar a Putin antidiplomáticamente. No lo entiendo. De que serviría una mejor situación económica de los estadounidenses si rompe relaciones con China y Rusia. Sería un desastre social, económico y diplomático (una guerra no seria imposible). Sorprendente este Biden que lo suponia moderado

    Ver más

    0
    0
    Responder