Bryan Sheffield hizo su fortuna perforando pozos en el mayor yacimiento petrolero de Estados Unidos, al igual que su padre y su abuelo antes que él. Pero a medida que el auge del shale se desacelera en la cuenca del Pérmico, el ejecutivo petrolero encabeza los esfuerzos por exportar al exterior la revolución estadounidense del fracking.
Sheffield es el mayor accionista de Tamboran Resources, que posee derechos de perforación sobre casi 2 millones de acres de tierra en la cuenca de Beetaloo, en el norte de Australia. Tamboran espera comenzar a vender gas de un proyecto piloto de shale en la zona hacia fines del próximo año.
Formentera Partners, el fondo de capital privado que cofundó, también está explorando oportunidades en campos de shale en Venezuela tras la salida del líder autoritario Nicolás Maduro impulsada por Donald Trump.
“El Pérmico ha sido un creador masivo de riqueza para Estados Unidos, pero ya perforamos las mejores oportunidades y nos estamos quedando sin inventario”, dijo Sheffield, quien fundó Parsley Energy antes de venderla en 2021 por u$s 7.500 millones, incluida la deuda.
“Los estadounidenses van a tener que explorar fuera de Estados Unidos en los próximos tres a cinco años y usar su experiencia para desarrollar nuevas cuencas de shale”, agregó.
El auge del shale comenzó a mediados de la década de 2000, cuando la fractura hidráulica y la perforación horizontal liberaron vastas reservas en rocas sedimentarias, lo que permitió a Estados Unidos superar a Arabia Saudita y Rusia y convertirse en el mayor productor mundial de petróleo y gas. El boom creó decenas de miles de empleos y reforzó la seguridad energética estadounidense al romper su dependencia del cartel petrolero de la OPEP.
Pero la fase de expansión parece haber alcanzado su techo. La Administración de Información Energética de Estados Unidos prevé un estancamiento interanual de la producción en 13,6 millones de barriles diarios en 2026 y una caída a 13,2 millones de barriles en 2027, a medida que las perforadoras recortan costos y desaceleran la producción en un contexto de precios débiles del crudo.
“No hay expectativas de crecimiento material [del shale en Estados Unidos] y algunos anticipan un declive gradual en el corto plazo”, señaló Ruaraidh Montgomery, analista de la firma de inteligencia de mercado Welligence.
Para contrarrestar esta situación, continuó, “algunas empresas estadounidenses de shale ahora buscan diversificarse en el exterior y asociarse con compañías locales, lo que les da una ventaja de primer movimiento frente a otros rivales estadounidenses”.
Según expertos, algunas de las mejores oportunidades están en Medio Oriente, donde EOG Resources, con sede en Houston y activos en el Pérmico, firmó acuerdos con las petroleras nacionales de Emiratos Árabes Unidos y Bahréin.
Harold Hamm, el pionero del shale detrás de Continental Resources, selló una asociación con la petrolera nacional de Turquía y adquirió superficies en Vaca Muerta, la formación argentina donde también invierte Chevron.

Continental planea invertir u$s 200 millones por año en perforación en Argentina.
“Sabemos que hay una degradación real y reconocida en la calidad del inventario de los recursos no convencionales de Estados Unidos”, dijo Doug Lawler, director ejecutivo de Continental Resources y agregó que la producción petrolera estadounidense está lista para estancarse, lo que empuja a los operadores a mirar al exterior.
Pero los desafíos de operar fuera de Estados Unidos -donde una competencia implacable redujo costos y creó un enorme ecosistema logístico para las perforadoras de shale- son sustanciales.
“El mayor desafío es el enfoque”, dijo un ejecutivo con conocimiento de la asociación de EOG con la estatal Adnoc. “Tenemos que abordarlo con una mentalidad completamente distinta. Necesitamos darnos tiempo y permitir una forma diferente de gestionar el negocio”.
Si bien empresas de servicios petroleros como Halliburton y SLB aportan experiencia en superficie, solo el operador de perforación de Adnoc está autorizado a perforar en busca de petróleo y gas.
Adnoc Drilling incorporó equipos del exterior para aprender de sus técnicas, incluidos los de Great Wall Drilling de China y H&P, el mayor perforador terrestre de Estados Unidos, y experimentó con métodos como la perforación paralela y el fracking paralelo, donde se perforan varios pozos al mismo tiempo.
La empresa de Emiratos Árabes Unidos también observó cómo los equipos estadounidenses bombean durante las 24 horas del día, aunque aún no adoptó las flotas eléctricas de fracking que se volvieron comunes en Estados Unidos ni las técnicas agresivas de perforación horizontal y de alta temperatura y presión que han dado resultados.
Consultado sobre si los equipos estadounidenses de shale podrán exportar con éxito sus habilidades al exterior, un experto en perforación del Golfo dijo que habría “curvas de aprendizaje mucho más prolongadas y pérdidas significativas de costos al replicar lo que vimos en Estados Unidos”.
En Australia, Tamboran incorporó a los especialistas estadounidenses en fractura hidráulica Liberty Energy y H&P para mejorar la eficiencia. Baker Hughes, la compañía estadounidense de servicios petroleros, se convirtió en socio del proyecto al invertir u$s 10 millones como parte de una recaudación de u$s 56 millones realizada por Tamboran en octubre.
Sheffield, cuyo padre Scott Sheffield fundó Pioneer Resources -comprada por ExxonMobil por u$s 60.000 millones hace dos años-, dijo que esperaba que más independientes estadounidenses y grandes petroleras se interesaran por la cuenca de Beetaloo una vez que Tamboran comience a vender gas.
“Seguiremos aplicando la receta estadounidense del shale y las técnicas de perforación horizontal en Australia”, afirmó.
Chevron opera en Vaca Muerta -donde la producción de crudo creció de cero a 550.000 barriles diarios en una década- desde 2013.
“En mi primera visita pensé que esto se parecía mucho a la cuenca Delaware [en el Pérmico]: es grande, muy continua y la geología es excepcional”, dijo Bruce Niemeyer, presidente de las operaciones de shale de Chevron.
La buena geología es clave para atraer inversores extranjeros, pero los términos fiscales y el entorno de negocios también lo son, señalan analistas. La expropiación en 2012 del 51% que la española Repsol tenía en la petrolera estatal YPF puso de relieve los riesgos políticos.
La elección del presidente libertario y proempresarial Javier Milei en 2023 aportó algo de tranquilidad a los inversores estadounidenses, aunque muchos presionan por mejores condiciones fiscales y el fin de los controles de capitales.
Niemeyer reconoció que “nos resulta más caro ejecutar en Argentina que en el Pérmico”, con costos alrededor de un 35% superiores.
Pero Chevron avanzaba, con una producción que se prevé aumente desde los 51.000 barriles diarios bombeados en 2024.
“Existe potencial para que toda nuestra producción argentina se triplique hasta 2035 si se dan las condiciones adecuadas”, concluyó.

















