Financial Times

Chile lleva la delantera en la carrera por la vacunación contra el coronavirus

La campaña de inoculación es la más exitosa de Sudamérica hasta el momento. Se espera un crecimiento económico de 5% en 2021.

Golpeado por la agitación social y un severo brote de coronavirus, Chile espera dar la vuelta a la esquina mientras se adelanta a sus pares sudamericanos en la carrera por las vacunas Covid-19.

Hasta ahora, se han administrado más de 2,7 millones de vacunas a la población de 19 millones de Chile, más que en todo África. Eso convierte al país en uno de los líderes en la lucha mundial por las vacunas en términos per cápita, quedando atrás de un puñado de países más ricos, incluidos Israel, el Reino Unido y EE.UU.

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Si bien la administración de centroderecha del presidente Sebastián Piñera se vio presionado después de las violentas protestas contra la desigualdad que tuvieron lugar en octubre de 2019, la estrategia pragmática y con visión de futuro que aplicó para asegurarse las vacunas está a punto de impulsar tanto la recuperación económica de Chile como la posición política del gobierno antes de las elecciones presidenciales en noviembre.

"Este es un ejemplo clásico de lo que sucede cuando se mantienen buenas relaciones con muchos países del mundo", aseguró Jorge Heine, profesor chileno de relaciones internacionales en la Universidad de Boston, señalando la gran cantidad de tratados de libre comercio que tiene con países en todo el mundo.

"Espero que otros países aprendan algo de esto y se den cuenta de que (ayuda) si salís y compras lo mejor que podes conseguir al mejor precio, y no tenes anteojeras ideológicas",

Después de jactarse de los primeros resultados positivos cuando la crisis golpeó por primera vez hace un año, la tasa de mortalidad de Chile en junio llegó a un pico de 170 muertes por semana. Algunos creen que eso llevó al gobierno tecnocrático de Chile, que cultiva la reputación de tener una gestión macroeconómica competente, a concentrarse plenamente en la campaña de vacunación.

La mayoría de las vacunas administradas en Chile hasta ahora son las Sinovac de China, el mayor socio comercial de Chile. Ya llegaron unos 4 millones de vacunas de Sinovac, y otros 6 millones deben llegar a mediados de marzo.

David Gallagher, embajador de Chile en Londres, ayudó a que el país se asegure las vacunas de AstraZeneca, Pfizer y Johnson & Johnson. Atribuyó gran parte del éxito de Chile a una estrategia similar a la del Reino Unido, pero concebida de forma independiente en Santiago por Piñera ya en mayo pasado: cubrir los riesgos asegurando una "cartera de vacunas" a través de acuerdos bilaterales que estaban "totalmente libres de nacionalismo o ideología, sin importar un carajo" donde se hicieron las vacunas.

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Según el exbanquero de inversiones y miembro de Oxford, eso es lo que marcó la diferencia, "debido a que Chile ha firmado tantos acuerdos comerciales, nadie tiene miedo de levantar el teléfono, si es necesario llamar al CEO de una compañía  farmacéutica, y simplemente seguir adelante".

Además de tener una ventaja en la negociación de acuerdos sobre vacunas, los analistas también elogiaron la visión de Chile al acordar hacer ensayos clínicos a cambio de una entrega más temprana y precios reducidos de las vacunas. Algunos productores de vacunas ya tenían buenas relaciones con universidades y hospitales chilenos antes de que comenzara la pandemia.

En total, Chile tiene compromisos para muchas más vacunas de las que necesita para inocular a toda su población. Se ha fijado el objetivo de haber vacunado a 5 millones de personas para abril y a 15 millones, o alrededor del 80% de su población, para julio.

Pero Jorge Gallardo, un experto médico en Chile que participó de la aprobación de Sinovac, dijo que le preocupa la efectividad de la vacuna china en comparación con otras. "Algo es mejor que nada ante esta grave situación, pero hay mucha incertidumbre", advirtió.

A pesar de tales preocupaciones, destacó la eficiencia del sólido sistema de vacunas de Chile, que ha gozado de una amplia aceptación entre la población desde que comenzó en la década de 1970.

La vacuna se administra de manera gratuita y se ha dado prioridad a los trabajadores de primera línea y a los ancianos. La administración central también ha ayudado a simplificar el proceso, a diferencia de algunos países donde eso se ha dejado en manos de funcionarios locales o regionales.

La vacuna Sinovac también ha demostrado ser más sencilla de distribuir, especialmente a las comunidades más aisladas de Chile, ya que no necesita ser conservada a temperaturas extremadamente bajas como algunas otras vacunas.

Se espera que el impulso de la vacunación ayude a que la economía vuelva a crecer después de la contracción del año pasado. Se calcula que la economía se expandirá 5% en 2021, después de contraerse casi  6% en 2020, según Ana Madeira, economista de Bank of America. El mayor exportador mundial de cobre también se verá impulsado por los precios más altos del metal rojo en casi una década.

Para algunos, la mayor pregunta es qué podría significar el despliegue exitoso de la vacuna para la reconciliación social en el país, donde han crecido las divisiones desde las protestas que estallaron en 2019.

"Es una gran oportunidad para sanar el alma de Chile", aseguró Rodolfo Carter, alcalde del populoso y diverso distrito de La Florida en el sur de Santiago, que instaló un espacioso centro de vacunación en un estadio de fútbol rebautizado Espacio Esperanza.

Al describir un país que está "profundamente herido", Carter argumentó que el proceso de vacunación es una oportunidad única para unir a un país donde, a pesar de ser una de las economías de más rápido crecimiento de América latina en las últimas décadas, la desigualdad sigue siendo alta y gran parte de la población se queja de una élite ajena a la realidad.

"Cuando tienes a una persona rica sentada a un metro de distancia de alguien de una comunidad pobre esperando una vacuna, la salud pública puede restaurar la dignidad de las personas (...) Debemos aprovechar esta oportunidad para recuperar un país donde la gente ya no queme iglesias o estaciones de metro... más que pinchar los brazos, se trata de tocar corazones ", agregó.

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