EN PANDEMIA

La vacuna, la nueva herramienta de China para seducir a países en desarrollo

En coincidencia con la aprobación, por parte de la Argentina, de la Sinopharm, el Wall Street Journal pone el ojo en cómo el gigante asiático gana influencia geopolítica respecto a EE.UU. con la medicina para el coronavirus.

La carrera por las vacunas contra el coronavirus tiene a China como un actor estratégico, tanto porque allí comenzó la pandemia como por su capacidad y necesidad de producción de dosis para abastecer a sus más de 1400 millones de habitantes. 

Pero también por la posibilidad de aumentar su influencia geopolítica en otras regiones del planeta si actúa como un guardián de la salud pública mundial con vacunas a bajo costo contra el Covid-19.

Más aún cuando su rival y primera potencia mundial es el país más impactado por el coronavirus, con casi medio millón de muertos, 28 millones de infectados y un reciente recambio de gobierno

En febrero, China aprobaba la segunda de sus vacunas contra el Covid-19, la Sinovac, luego de la desarrollada por el laboratorio Sinopharm. Desde entonces, varios países aprobaron su uso de emergencia, como Argentina ayer mientras que Brasil y Chile ya aplican la Sinovac. 

Según relata el Wall Street Journal, durante meses el gobierno chino, las empresas estatales y las compañías privadas sentaron las bases para una campaña de vacunación desde África hasta Oriente Medio y América Latina. Eso incluye una cadena de suministro que mantendría los controles de temperatura desde el punto de fabricación hasta cada paso de la distribución, y fomentaría la "Ruta de la Seda de la Salud", como la denomina Beijing.

"Si lo hacen bien, China saldrá ganando", afirmó Ray Yip, experto en salud pública y antiguo director para China de la Fundación Bill y Melinda Gates, al WSJ. Mientras Estados Unidos y Europa se centran en sus propias poblaciones, dijo, China puede entrar como un "caballero de brillante armadura".

La administración Trump se centró en acumular suministros de vacunas para uso doméstico y declinó participar en un esfuerzo multinacional conocido como Covax, respaldado por la Organización Mundial de la Salud, que pretende suministrar suficientes dosis para inocular al 20% de la población del mundo en desarrollo para fin de 2021. Mientras el equipo de Joe Biden anunció u$s 4000 millones en fondos para Covax, la mitad de los cuales se liberarán inmediatamente, resaltó el WSJ.

El Ministerio de Asuntos Exteriores chino indicó en una declaración escrita que China está trabajando para proporcionar sus vacunas a más de 60 países y que más de 20 ya las están utilizando.

En junio pasado, el presidente chino, Xi Jinping, dijo que África recibiría vacunas chinas. El ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, que realizó una gira por cinco países de África en enero, dijo en su declaración de Año Nuevo que la distribución de vacunas en África sería una prioridad para Beijing este año.


África incluye algunos de los lugares más difíciles para distribuir vacunas, ya que muchos países carecen de la infraestructura adecuada para recibirlas, mantenerlas refrigeradas y transportarlas.

Tres vacunas de las empresas chinas Sinopharm, Sinovac Biotech Ltd. y CanSino Biologics Ltd., basadas en métodos más tradicionales de fabricación de vacunas, pueden almacenarse con refrigeración convencional y, por tanto, han sido más fáciles de distribuir en los países en desarrollo, explicó el diario estadounidense.

Algunos analistas políticos le indicaron al WSJ que China corre el riesgo de prometer demasiado en un ámbito en el que tiene poca experiencia. Un percance en la vacunación podría tener un gran impacto en su reputación.

Además, Beijing sólo ha vacunado al 3% de sus habitantes, y los analistas afirman que los fabricantes de vacunas chinos se enfrentan a limitaciones de producción.

En todo caso, la diplomacia de las vacunas no es una victoria segura para Beijing pero aun así, "para la gente que recibe las vacunas chinas, cambiará su impresión de China", dijo Peng Nian, investigador del Instituto Nacional de Estudios del Mar de China Meridional, un grupo de reflexión respaldado por el gobierno en China. "Eso es difícil de conseguir mediante proyectos de construcción a gran escala o acuerdos gubernamentales", añadió al WSJ.

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