

La Cámara Nacional Electoral encendió una señal de alerta por la baja participación juvenil en las urnas en 2025 y cómo puede evolucionar el fenómeno en 2027. Hay, además, un segundo dato que alarma a la Justicia electoral en lo que refiere al impacto del ausentismo y el alejamiento de los sectores más jóvenes de la vida democrática.
Por ello, desde la CNE se comenzó a articular una estrategia de trabajo con organizaciones de la sociedad civil, universidades, entidades profesionales, especialistas y plataformas tecnológicas para revertir la tendencia antes del proceso electoral de 2027.
El diagnóstico que presentó el tribunal muestra una preocupación creciente por el desenganche de los jóvenes respecto de la participación electoral. En las elecciones legislativas nacionales del 26 de octubre de 2025, la participación total quedó por debajo del 70% del padrón habilitado, el nivel de ausentismo más alto desde el retorno de la democracia en 1983.
El dato más sensible aparece en la franja de 18 a 30 años. Según el relevamiento de la CNE, en las elecciones de 2025 el ausentismo entre esos electores llegó al 34,52%, un salto marcado frente a registros anteriores. En 2017 había sido de 19,88%; en 2019, de 16,96%; en 2021, de 27,94%; y en 2023, de 21,92%. El crecimiento es notorio.
La serie expone una tendencia que la Justicia electoral empezó a seguir con mayor atención: la participación joven no solo cayó en la última elección, sino que se volvió uno de los puntos más frágiles del vínculo entre ciudadanía y sistema político.
La preocupación también alcanza al universo de 16 y 17 años, una etapa considerada clave para consolidar hábitos tempranos de participación.
El voto joven fue incorporado al sistema electoral argentino a partir de la reforma de la Ley 26.774, sancionada en 2012. Desde entonces, el Código Electoral Nacional reconoce como electores a los argentinos nativos y por opción desde los 16 años. Para ser incluidos en el Registro Nacional de Electores, los jóvenes deben realizar desde los 14 años la actualización del DNI ante el RENAPER.

Pero el problema no se limita al día de la elección. La CNE también puso bajo la lupa la baja presencia juvenil dentro de las estructuras partidarias. De acuerdo con los datos presentados, los jóvenes de 18 a 30 años representan aproximadamente uno de cada cuatro electores, pero apenas uno de cada catorce afiliados a partidos políticos. En números generales, ese segmento equivale al 7,19% del total de afiliados.
La distancia es todavía más marcada en los votantes más jóvenes: solo el 0,01% de las personas de 16 y 17 años está afiliada hoy a un partido político. Para la Justicia electoral, esa subrepresentación muestra que la desconexión juvenil con la política no aparece solo en las urnas, sino también en la vida interna de las organizaciones partidarias.
En ese marco, la Cámara Nacional Electoral encabezó este jueves una nueva reunión de articulación institucional con organizaciones no gubernamentales y referentes académicos. El objetivo fue abordar de manera activa la tendencia decreciente de participación y empezar a coordinar acciones conjuntas hacia 2027.

Del encuentro participaron representantes de Argentina Debate, la Asociación Argentina de Derecho Constitucional, Asociación Conciencia, CIPPEC, FURP, PNUD, Google, Meta, Pulsar UBA, Chequeado, universidades, observatorios electorales, colegios profesionales, Red Ser Fiscal, SAAP, IDEMOE y otras entidades vinculadas a la educación cívica, el análisis político y la transparencia electoral.
Durante la jornada, el tribunal presentó gráficos y datos estadísticos sobre la merma en la concurrencia. A partir de ese diagnóstico, se planteó la necesidad de fortalecer las políticas de formación cívica, educación electoral e información confiable, además de diseñar estrategias específicas para los segmentos juveniles.
La CNE también subrayó el rol que puede cumplir la sociedad civil en este proceso. El documento de trabajo identifica cuatro líneas de acción: generar espacios de diálogo, difundir información electoral confiable, organizar actividades para jóvenes y promover el compromiso democrático.
La reunión concluyó con el compromiso de impulsar acciones conjuntas orientadas al próximo ciclo electoral. El desafío, según el diagnóstico compartido, no pasa solo por aumentar la participación en una elección puntual, sino por reconstruir un vínculo sostenido entre los jóvenes, la ciudadanía activa y la legitimidad del sistema democrático.
















