El Gobierno publicaría este jueves en el Boletín Oficial la convocatoria para licitar la concesión de las tres líneas que componen la empresa pública Belgrano Cargas.
Este primer llamado será para licitar los más de 7000 kilómetros de vías de las líneas Belgrano, Urquiza y San Martín por 50 años.
La compulsa se concretará entre al menos cuatro empresas que dieron a conocer su interés concreto en quedarse con las líneas y otras dos que manifestaron su interés a otros jugadores del mercado.
El pliego, y lo que definirá la concesión de las vías, contempla una serie de obras obligatorias que deberá realizar el adjudicatario. Según estiman desde los despachos oficiales, entre las tres líneas las obras obligatorias requerirán una inversión mínima de u$s 800 millones.

Además, se incluirán una serie de inversiones adicionales que los competidores deberán ofertar para realizar.
En línea con las licitaciones anteriores, como el caso de la Hidrovía o de AMBA I, desde el Gobierno aseguran que esta licitación incluirá una cláusula que restrinja la participación de empresas con control de estados extranjeros, también conocida como “cláusula anti China”. La cláusula no estaba en los pliegos originales, pero fue incluida en los despachos del Palacio de Hacienda, para estar en sintonía con las licitaciones anteriores.
Luego de la concesión de las vías, se avanzará con las convocatorias para la venta de la maquinaria y de los talleres. Para los fondos que se obtengan de la venta del material rodante, el Gobierno creó un fideicomiso bajo el ala el Ministerio de Economía, que tendrá como objetivo financiar al menos parte de las obras necesarias para la puesta a punto de las vías.
La adjudicación final se estima que se concretará en el primer trimestre del año próximo.
Esta privatización es quizás la que más interés generó. Los primeros en manifestar su interés fueron los representantes de Grupo México en su rama de transporte, GMXT, que anticiparon incluso que estaba dispuestos a ejecutar una inversión de u$s 3000 millones.
Al poco tiempo, los principales agroexportadores conformaron el Consorcio Pro Belgrano para presentar una oferta conjunta. El mismo está compuesto por las principales firmas agroexportadoras del país y del mundo: Aceitera General Deheza (AGD), Bunge, Cargill, Louis Dreyfus Company (LDC) y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).
También manifestó su interés el Grupo Roggio, mientras que el Grupo Techint analiza la alternativa. Se trata de dos gigantes de la construcción y la industria local, ambos con antecedentes en la administración ferroviaria.
Fuentes conocedoras de la licitación advirtieron que también hay otros interesados internacionales.
Una incógnita era la participación de las empresas mineras, que se verían beneficiadas en particular por la traza de la línea Belgrano. Una de las especulaciones era que se vincularían con las cerealeras para dedicarse al tramo que se acerca a los principales campamentos mineros, principalmente para optimizar el uso de la traza hacia arriba con la carga de insumos para el sector. Sin embargo, no hay una postura unificada de las compañías.

Durante el último mes el Gobierno instrumentó cambios que habían planteado algunos interesados. Uno de ellos fue la posibilidad de incluir la inversión en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), dando la posibilidad de adherir lo gastado en infraestructura dentro de los beneficios impositivos que establece.
A pesar de la mejora que tuvo en el balance, la compañía aún mantiene un resultado deficitario de $ 10.229 millones, principalmente explicado por los gastos en obras de infraestructura contempladas dentro de la emergencia ferroviaria.
Si bien la concesión no implicará ingresos al Tesoro, si implicara menores erogaciones por su parte. En el primer trimestre del año, la compañía recibió transferencias corrientes por $ 18.649 millones.















