Los mercados de predicción como Polymarket o Kalshi envían una señal adversa para Donald Trump de cara a las elecciones legislativas de medio término: asignan más de un 90% de probabilidad a que los demócratas recuperen la Cámara de Representantes y más de un 60% a que conquisten el Senado.
El escenario de una oposición con el control de ambas cámaras se convirtió en el resultado más probable dentro del mercado de derivados.
Sin embargo, Goldman Sachs introduce una advertencia: la ventaja demócrata que muestran los precios y las encuestas todavía enfrenta pruebas importantes. Los antecedentes de errores en los sondeos, la estrechez de varias contiendas y una aceleración del gasto republicano impiden dar por definido el resultado.
En su informe, los economistas Alec Phillips y Abhay Duggirala analizan cómo cambiaron las expectativas electorales y qué factores podrían alterar esa lectura. Las probabilidades que recopilan corresponden a mercados de predicción, entre ellos Kalshi y Polymarket: expresan las expectativas incorporadas en sus contratos y no un pronóstico propio de Goldman.

La combinación de esas plataformas ubica cerca del 61% la probabilidad de que los demócratas ganen ambas cámaras. Para los republicanos, el desafío es revertir un deterioro que se profundizó durante septiembre, con la economía y el costo de vida entre los principales asuntos que preocupan a los votantes.
La situación más comprometida aparece en la Cámara de Representantes. Los demócratas necesitan una ganancia neta de apenas tres bancas para recuperar la mayoría y cuentan con una ventaja promedio de 8,5 puntos porcentuales en la intención de voto legislativa nacional. Esa diferencia aumentó dos puntos desde el comienzo de septiembre y alcanzó su máximo del ciclo.
La comparación con 2024 muestra la magnitud del cambio. En aquella elección, los republicanos ganaron el voto nacional para Representantes por 2,6 puntos. Frente a ese resultado, la ventaja demócrata actual equivale a un desplazamiento de aproximadamente 11 puntos.
Goldman identifica “26 distritos con representantes republicanos en los que Trump ganó por menos de 11 puntos”. Son escaños expuestos si el cambio de preferencias que registran las encuestas nacionales se traslada a las elecciones locales.
No se trata de una conversión automática de votos en bancas, pues cada distrito tiene candidatos y condiciones particulares. Pero la comparación permite dimensionar por qué las apuestas otorgan una probabilidad tan elevada a un cambio de mayoría.
La modificación de los límites de los distritos tampoco aparece, en el análisis del banco, como una compensación suficiente. Si las encuestas son acertadas, esa redistribución probablemente aportaría solo unas pocas bancas netas a los republicanos.
En el Senado, en cambio, la competencia permanece mucho más abierta. Los demócratas cuentan con 47 bancas y necesitan sumar cuatro netas para alcanzar las 51 requeridas para controlar la cámara.
Los promedios de encuestas los muestran adelante en seis escaños actualmente republicanos, además de las contiendas competitivas en las que defienden una banca propia.
“El problema es que la mayoría de esas ventajas está dentro del margen de error, por lo que movimientos relativamente pequeños podrían cambiar el resultado”, comenta.

Carolina del Norte aparece como una oportunidad de conquista ampliamente reconocida tanto por los mercados como por las evaluaciones de especialistas que recoge Goldman. Texas, por su parte, pasó a ocupar un lugar decisivo: las apuestas le asignan aproximadamente un 60% de probabilidad a una victoria demócrata y lo ubican como el escaño que podría definir la mayoría.
Eso no significa que exista un único recorrido posible hacia el control del Senado. El informe muestra que las probabilidades de ganar la cámara convergieron con las de obtener la banca decisiva, algo compatible con una mayor confianza en que los demócratas tienen varios caminos para llegar a la mayoría o con una mayor correlación entre las contiendas.
También existen riesgos defensivos. La competencia se estrechó en New Hampshire, una banca actualmente demócrata que Cook Political Report pasó a considerar sin un favorito claro. Para la oposición, conquistar estados republicanos sirve de poco si pierde posiciones propias.
El componente económico atraviesa esa disputa. Goldman destaca que “la inflación y la economía figuran entre las principales prioridades de los votantes y que Trump registra una aprobación neta profundamente negativa en ambos asuntos”.
El banco también compara la evolución del precio de la nafta con la ventaja demócrata en las encuestas nacionales. Según el informe, esa diferencia se amplió gradualmente después del salto del combustible al comienzo de la guerra con Irán, y ambas variables se movieron recientemente en la misma dirección.
La relación aporta un ángulo relevante para entender el clima electoral: el encarecimiento de un gasto cotidiano coincide con un deterioro de la posición del oficialismo. De todos modos, el gráfico muestra una asociación y no permite atribuir al combustible, por sí solo, el avance opositor.
Frente a ese escenario, los republicanos están desplegando una ventaja financiera que podría empezar a pesar con mayor fuerza durante el tramo final de la campaña.

Goldman señala que sus organizaciones incrementaron considerablemente el gasto en las elecciones clave del Senado. En términos acumulados, recién comenzaron a superar el desembolso demócrata durante septiembre, por lo que “las encuestas podrían no reflejar todavía todo el efecto de esa diferencia”.
En la Cámara de Representantes, el panorama financiero tiene otros matices. Los demócratas muestran una ventaja agregada de recaudación en las carreras relevantes, pero los republicanos lideran en la mayoría de las comparaciones individuales entre candidatos.
Además, los datos analizados no incorporan todo el gasto publicitario previsto para los dos meses siguientes, que presenta un marcado sesgo republicano.

El banco aclara que parte de la información financiera tiene rezago porque los candidatos reportan trimestralmente. Por eso, las cifras permiten identificar tendencias, pero no constituyen una fotografía completa del dinero disponible en tiempo real.
La otra advertencia proviene de los antecedentes electorales. En las elecciones de medio término de 2018 y 2022, las encuestas del Senado realizadas a 35 días de la votación sobreestimaron, en promedio, el desempeño demócrata en 1,3 puntos porcentuales.
Una diferencia de esa magnitud puede resultar decisiva cuando varias carreras se encuentran dentro del margen de error. Goldman también observa que los sondeos tienden a subestimar a los republicanos en estados de inclinación republicana y a los demócratas en estados de inclinación demócrata, un patrón compatible con votantes que terminan regresando a su partido sobre el cierre de la campaña.
Si ese comportamiento se repite, algunas ventajas demócratas en estados tradicionalmente republicanos podrían ser menos firmes de lo que sugieren las encuestas actuales.
Los mercados de predicción tampoco quedan fuera de esa cautela. El análisis histórico de Goldman muestra que, a esta altura del ciclo, las apuestas tendieron a exagerar las posibilidades de que el partido desafiante conquistara ambas cámaras. En promedio, esas probabilidades se moderaron al acercarse la elección.
El antecedente no permite descontar mecánicamente puntos al 61% actual ni anticipa una remontada republicana. Sí cuestiona la idea de que los precios de las apuestas constituyan una certeza electoral.
Para quienes siguen el riesgo político desde el mercado financiero, el informe deja una distinción central: “Las apuestas reflejan un escenario favorable a los demócratas, mientras que la disputa por el Senado sigue dependiendo de diferencias pequeñas y de factores que todavía pueden cambiar”.
Goldman no traduce ese diagnóstico en objetivos para acciones, bonos o dólar. El foco de su advertencia está en la solidez de las expectativas electorales: durante las próximas semanas, habrá que observar si la ventaja demócrata resiste el aumento del gasto republicano y si los sondeos de los estados decisivos confirman el cambio que ya anticipan las apuestas.

Por Santiago Escobar
Redactor
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