Los menores niveles de producción y de consumo impactan en los salarios de los trabajadores de distintas ramas de actividad y ya se registran aumentos en los pedidos de adelanto de salarios dentro de las empresas.
Pymes de distintas ramas de actividad plantearon que registraron un aumento en los pedidos de anticipo de salario por parte de sus trabajadores. La caída del poder adquisitivo es el escenario base para este fenómeno, al cual se suma el recorte de horas extras ante la menor demanda, lo que restringe la expansión de la producción.
Las horas extras explicaron el crecimiento de los ingresos durante el año pasado, ya que impactaba en el salario total percibido por el trabajador.
Sin embargo, la caída de la demanda interna redujo la necesidad de extender los turnos. Según la última encuesta de Indec sobre expectativas del sector manufacturero, el 52,5% del sector considera que la debilidad de la demanda interna es el principal limitante para la expansión de la producción.
La misma encuesta consulta sobre las expectativas para los próximos tres meses respecto de las horas trabajadas. El 18,7% de los encuestados cree que disminuirá la cantidad de horas trabajadas en sus unidades productivas, el 75% cree que no habrá cambios y solo el 6,3% cree que aumentará. En este último caso se trata del menor registro de la serie, existente desde enero de 2025.
El menor caudal en horas adicionales tiene un impacto directo en los salarios percibidos. Desde una cámara provincial aseguraron que esto se tradujo en un aumento de los pedidos de anticipos de salarios por parte de los trabajadores. En algunos casos, en los últimos meses trepó del 5% al 20% de la plantilla que realizó estas solicitudes.
“Se ven pedidos de anticipos o préstamos para solventar gastos y, en muchos casos, gastos corrientes como impuestos. Sumado al aumento paulatino no significativo de embargos”, dijo Rafael Catalano, presidente de la Asociación de la Industria Metalúrgica de Rosario.
Para el empresario, la situación está en su límite y recordó que hace un mes la Unión Industrial Metalúrgica de la zona comentó que ante el aumento de retiros voluntarios y suspensiones, las personas las tomaban para saldar deudas.
“Estamos más cerca de suspensiones y despidos que de aumentar los puestos de trabajo en el sector metalúrgico. Creo que la gente está asustada y paralizada. Estamos todos paralizados, y lo peor es que en general no sabemos lo que necesitamos para salir de esta situación. Y lo más duro es que en el horizonte no se ve la luz en el túnel”, agregó.

Catalano anticipa así la otra arista del escenario: las dificultades para cubrir los salarios.
Según la última encuesta de indicadores industriales y expectativas de la Unión Industrial Argentina (UIA), aumentó la proporción de empresas del sector que declararon tener dificultades para pagar los sueldos. Entre las empresas que declararon tener problemas para hacer frente a distintos tipos de pagos, el 13,1% sostuvo que tuvo dificultades para pagar sueldos. Esto representó un aumento respecto de la medición anterior de octubre de 2025, cuando alcanzó al 10,9% de las empresas.
Un empresario de la provincia de Buenos Aires planteó que esto genera un círculo vicioso. Antes los ya deprimidos salarios, la falta del adicional que representaban las horas extras más las todavía altas tasas de morosidad representan una menor disponibilidad de ingresos para el consumo.
Desde Equilibra observaron que el ingreso disponible se contrajo 0,6% en febrero respecto de enero, mientras que en la variación interanual se contrajo un 2,8%. Así, se ubicó 11% por debajo del nivel promedio que registró entre enero y septiembre de 2023.
Esta contracción de los ingresos disponibles se da de la mano de la caída real de los salarios. También según la consultora que dirige Martín Rapetti, el ingreso real cayó 0,3% mensual en febrero y 1,3% interanual.
La morosidad suma presión en este escenario. Desde Vectorial anticipan que no es un escenario que vaya a normalizarse en el mediano plazo. Es que los sujetos de crédito que ya están endeudados buscan formas alternativas para hacerlo a través de canales no bancarios, lo que derivaría en un aumento de la morosidad, sumado a su impacto en el balance de las entidades financieras.
“En ausencia de mecanismos de alivio, el encarecimiento del crédito y la persistencia de ingresos deprimidos tenderán a agravar los niveles de morosidad en el segmento de hogares. De este modo, se configura un dilema de política económica de difícil resolución: independientemente del sesgo que adopte la política monetaria, las condiciones actuales sugieren que la mora continuará en ascenso. En consecuencia, la morosidad en los préstamos —tanto bancarios como no bancarios— emerge no como un fenómeno transitorio, sino como un rasgo estructural del actual programa de estabilización”, concluyeron desde Vectorial.

















