Con la carrera electoral lanzada hacia 2027, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, abrió la puerta a su candidatura presidencial, como representante de una tercera vía que integre a los mandatarios provinciales y responda a lo que considera un “hartazgo” social, evitando recorrer los caminos conocidos en las últimas décadas. Ni el pasado, ni el presente. Ni la casta, ni el outsider, sino un candidato con “diálogo, criterio, sentido común, humildad y empatía” para resolver los “problemas de la microeconomía” que tiene la sociedad, es la propuesta que planteó el gobernador.
Lo hizo en una charla distendida, en la que se manifestó “muy contento” por la renovación y ampliación de la terminal aeroportuaria salteña “que venimos gestionando hace muchísimos años con Orsna y Aeropuertos Argentina”, pero reclamó el pago de las obras pendientes por parte de Nación, que resultan necesarias para atraer inversiones.
“A la Argentina no hay que mirarla solamente desde Capital Federal sino que hay que conocerla, recorrerla. Fue pasando el tiempo y las obras de infraestructura nunca se hicieron. No en este gobierno, sino desde que nació la Patria y hoy día las necesitamos para poder darle a aquellos que vienen a invertir las posibilidades de que los servicios no le salgan más caros, que los fletes y la logística no le sean más caros, porque si no, no son competitivos. La Argentina tiene lo que el mundo demanda, pero necesita de esas obras. Rutas, conectividad, acueductos, gasoductos, energía.

-¿Qué tipo de apoyo reciben del gobierno nacional?
-Tenemos el sueño, que lo vamos a hacer realidad, del corredor bioceánico, la salida al Pacífico y al Atlántico que nos evitaría tener que trasladar todo nuestro flete hasta Rosario. Nos sale más caro que de Rosario a Ámsterdam y somos poco competitivos. Estamos trabajando con el gobierno nacional en eso, también en recuperar los distintos ramales que van a poder abaratar la logística y las rutas nacionales. Con la 51, que es nuestra salida al Pacífico por el Paso de Sico, hemos logrado llegar a un entendimiento: ellos ponen hasta cierta cantidad y la provincia se hace cargo a través de un crédito del BID, o de los distintos organismos internacionales, para poder poner la parte que falta. O sea, todas las obras se están haciendo de manera conjunta con Nación, en un acuerdo que hemos firmado hace dos años y medio atrás. Acordamos hacernos cargo de algunas obras, la mayoría, escuelas, de agua, de saneamiento, y ellos se hacían cargo de otras obras. Bueno, nos cuesta muchísimo cobrar.
- ¿Cuánto les deben, la deuda es importante?
- Lo que pasa es que son obras importantes. Nosotros tenemos la ruta 51, que son cinco tramos. Tenemos la ruta 934, le decimos la ruta de la muerte, que lamentablemente cada vez se cobra más vidas y que está destrozada. Ya la empezamos a hacer nosotros acordando con empresas, si no las empresas se iban. Adelantábamos los certificados que le debían y después Nación nos devolvía eso para que no se vayan las empresas. Se van certificando obras y las van pagando. Teóricamente con el impuesto que pagamos todos los argentinos, que es el impuesto al gasoil y que es para el mantenimiento y conservación de esa ruta. Lamentablemente, en estos dos años y medio no se mantuvo.
- ¿Cómo influye en este tipo de política y estrategia la carrera electoral?
- Lamentablemente adelantan mucho los tiempos. Los tiempos de los políticos no son los tiempos de la gente. A la gente no le importa si hay ley de lemas, la ley de financiamiento. Está viendo cómo llega a fin de mes, cómo hace para pagar el colegio de los chicos, cómo hace con la tarjeta que con los intereses se le ha ido al diablo, se quedan sin obra social, los medicamentos, aquellos que no los reciben. Creo que tenemos que acercarnos y escuchar más a la gente y tratar de resolver los problemas de la microeconomía, ponerle plata en el bolsillo a la gente para que pueda consumir, vivir mejor. Y también tiene que ver con las inversiones, con generar confianza y seriedad en un país. Y, lamentablemente, en un país con retórica fundamentalista de un lado y del otro, generan desconfianza. No dan previsibilidad, seguridad jurídica y el que invierte mira desde lejos. Si hasta el mismo argentino muchas veces no invierte en su país porque le da miedo.
- ¿El Gobierno ve mal la micro?
-Sí, yo creo que está muy enfocado en la macro. Está bueno que la inflación baje, el equilibrio fiscal, pero… Aristóteles, viejo sabio, decía que había que buscar el justo medio, ese equilibrio entre dos polos. Acá parece que vivimos discutiendo si se está con la doctrina de Marx, con la de Adam Smith… A la gente no le importa eso, no le importa si es comunista, si es liberal, si es progresista, si es peronista. Lo que quiere es resolver sus problemas. Y para eso necesitamos, primero que nada, humildad. Cuando hay soberbia es muy difícil. De un lado y del otro. Entender que cometemos errores, que no somos dueños de la verdad y que ser oposición y escuchar al que opina distinto, no es debilidad, es lo que corresponde. Yo todos los días escucho, después decido, pero escucho todas las campanas.

-Los gobernadores tuvieron una reunión con el gobierno nacional, ¿qué balance hicieron?
-Seguimos apostando a que se cumpla con lo que se ha comprometido. Y a que podamos trabajar de manera conjunta para ver cómo mejoramos esta micro, que es lo que la gente nos reclama. Que haya más consumo, que vengan de una vez por todas las inversiones, porque van llegando de a poquito y si no llegan rápido… Las inversiones generan el movimiento de la economía y también trabajo genuino, sobre todo a nosotros que tenemos un montón de proyectos mineros. La verdad que es fundamental que esto pase y también las exportaciones.
-¿Cuál es el monto que adeuda Nación?
- Nos puede estar debiendo hasta ahora unos 45 000 millones de pesos, nada más que de obras. No estoy hablando de otras cosas, ni incentivo docente, medicamentos oncológicos, programas de salud, programas educativos, seguridad. Es mucho lo que Nación nos está adeudando, pero miramos para adelante, porque si seguimos mirando para atrás, nos vamos a quedar esperando.
- Ahora, mirando precisamente para adelante, ¿todas esas correcciones micro que señala, las imagina con la continuidad de esta gestión o con un avance de la oposición hacia el poder?
-¿Quién sería la oposición? Nos tenemos que preguntar quién es la oposición. Si los que la gente dijo que se vayan… Si uno hace un análisis de esto dice “bueno, la gente ya no quería más de lo anterior y votó en contra”. Eso no significa que esté conforme con este presente. No quiere volver al pasado, pero no está conforme con el presente. Y hoy día, no sé cuál es la oposición. No puedo contestarle.
Antes resultaba simpático votar a alguien que le decía de todo a los de la casta. Después, cuando han visto que no era tan así, ya no les resulta simpático no llegar a fin de mes
- ¿Esto abre la puerta a un outsider?
- Outsider o algún político con sentido común, con criterio y que entienda que el fundamentalismo ni de un lado ni del otro sirve, que hay que trabajar pensando en la gente y tomar decisiones que muchas veces van en contra de lo que pensamos, pero que le hacen bien a la gente. O sea, no podemos estar discutiendo, si Kicillof no, porque es comunista, el otro no, porque es liberal. No hay un punto, yo creo que la gente no reclama la avenida del medio famosa que decimos los políticos. Reclama una persona con sentido común, con criterio y con empatía y con humildad de escuchar a los demás y decir: “Me equivoco, soy un ser humano, cometo horrores. Y si me equivoco, le tengo que hacer caso”.
- ¿Usted se siente parte de esa oposición?
- Yo me ubico en ese medio, no en la avenida del medio. Gobernador dialoguista. Acompaña lo que tiene que acompañar, pero se pone firme cuando entiende que las cosas pueden perjudicar a su gente y a su pueblo. Siempre con respeto, con humildad y escuchando.
-¿No hay conversaciones entre los gobernadores para ver qué hacen el año que viene?
- Sí, nosotros siempre esperamos, tranquilos. Acá decimos, hay que desensillar hasta que aclare. Bueno, estamos esperando, expectantes, viendo a ver qué es lo que hacen los dirigentes nacionales. También hay dirigentes provinciales que pueden ser nacionales, gobernadores que también podrían ser candidatos. No es necesario siempre buscar un outsider porque ya así nos va. Tenemos que buscar a alguien que entienda de esto. Porque yo no puedo hablar con el Presidente de política porque al Presidente no le gusta, pero bueno…

-¿Y Sáenz puede ser candidato?
- Yo dejo todo en manos de Dios y los gobernadores son los que pueden determinar en su momento quién de ellos los representa mejor, acá no hay personalismo.
- ¿Tiene aspiraciones presidenciales?
- Lo que pasa que cuando se juntan diez gobernadores y los diez quieren ser Presidente, es muy difícil que se pongan de acuerdo. Eso pasó con la liga de gobernadores. Ahí todos querían ser Presidente y se empezaron a pelear entre ellos con mucho tiempo de anticipación. Acá el candidato tiene que nacer del consenso.
- ¿Lo ve hoy posible?
- Sí, que vayan a una interna como corresponde y que elija la gente. Esa es una posibilidad. O quizás una alianza, porque acá son todos los partidos políticos. Lamentablemente los partidos políticos han desaparecido. Hoy la gente busca las personas y vota las personas. Bueno, antes les resultaba simpático votar a alguien que le decía de todo a los de la casta. Después, cuando han visto que no era tan así, ya no les resulta simpático no llegar a fin de mes, no poder pagar la luz, no poder pagar el colegio de los chicos, tener que renunciar a la obra social… Nadie tiene el voto seguro, ni asegurado y más en un país que vive de la desesperanza, del hartazgo, y con razón, de ver políticos que les dicen una cosa y termina pasando otra.
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