

Domingo Cavallo hizo un diagnóstico contundente sobre el momento económico argentino. El ajuste fiscal, sostuvo, ya no alcanza por sí solo. Según el exministro de Economía, el país necesita ahora una reforma monetaria, cambiaria y financiera que lo acompañe.
Cavallo expuso su tesis en una comunicación ante la Academia Nacional de Ciencias Económicas, con motivo de su incorporación como académico de número. Allí repasó su propia trayectoria intelectual y llegó a una conclusión central sobre el presente del gobierno de Javier Milei.
“El equilibrio fiscal, aunque indispensable, no basta para asegurar la estabilidad monetaria y el crecimiento sostenido”, afirmó. Y agregó que sin una moneda confiable no puede sostenerse el crédito de mediano y largo plazo.
La propuesta de Cavallo: libre elección de moneda y fin del cepo
El economista defendió un esquema de “libre elección de moneda” como salida institucional para la Argentina. Esto implica declarar la convertibilidad del peso, otorgar curso legal al dólar y eliminar por completo las restricciones al movimiento de capitales.
Cavallo diferenció este camino de otras alternativas que analizó en su texto: la dolarización completa, como en Ecuador o Panamá, y la dolarización restringida, como la de Chile. Ninguna receta, advirtió, sirve para todos los países por igual.
“No existe, por lo tanto, una regla única sobre el régimen monetario óptimo”, consideró. Cada economía emergente, añadió, arrastra su propia historia inflacionaria y su propio grado de dolarización de hecho, lo que condiciona las soluciones posibles.

En el caso argentino, el autor recordó la experiencia de la convertibilidad iniciada en 1989. Esa etapa mostró tanto el potencial como los límites del esquema. La ley de 1991, impulsada con el respaldo intelectual de Horacio Liendo, dio marco jurídico a la práctica cambiaria.
Sin embargo, Cavallo reconoció que aquel régimen terminó minado por la expansión excesiva del crédito y por las fluctuaciones de las monedas de los socios comerciales. La crisis de 2002 destruyó ese sistema monetario y financiero. Volver a levantar restricciones, advierte, aleja al país de una moneda confiable.
Eliminar el cepo, la pieza que falta
El corazón de la propuesta actual es la eliminación total de los controles cambiarios que aún alcanzan a las empresas. “La eliminación completa de los controles de cambio y el libre movimiento de capitales es, probablemente, la política de liberalización y desregulación económica con mayor potencial”, escribió. Esa medida, según su análisis, reduciría de forma directa el riesgo país.
El economista detalló cómo funcionaría el nuevo esquema. El tipo de cambio surgiría de la interacción libre entre compradores y vendedores de divisas, sin intervención obligatoria del Banco Central ni del Tesoro en las operaciones privadas.
“El equilibrio fiscal, aunque indispensable, no basta para asegurar la estabilidad monetaria y el crecimiento sostenido”
La entidad monetaria, señala, podría intervenir para acumular o desacumular reservas, pero esa decisión pasaría a ser una opción de política monetaria, no una obligación legal. El Tesoro, por su parte, compraría divisas solo para sus propios pagos al exterior.
Cavallo sostuvo que el momento actual, con superávit comercial, reduce el riesgo de un salto devaluatorio brusco tras la liberalización. Pero advierte que, si ese superávit se reduce y persisten los controles, el eventual paso hacia la libertad cambiaria podría volverse traumático.
Recrear el crédito, el objetivo final
Para el exministro, la reforma cambiaria no busca solo normalizar el mercado de divisas. “Sin al menos una moneda confiable en la cual puedan expresarse los contratos... no puede existir crédito”, planteó en uno de los pasajes centrales del texto.
Sin crédito, explicó, la inversión de familias y empresas queda atada únicamente al ahorro propio, lo que conduce al estancamiento productivo. Esa limitación explicó, a su juicio, buena parte del freno estructural argentino de las últimas décadas.

El objetivo final, según describió, es “recrear las condiciones para que el ahorro argentino, dentro y fuera del país, pueda transformarse nuevamente en crédito de mediano y largo plazo”. Esa meta, sostiene, requiere reglas estables y previsibles.
A tono con el proyecto presentado por Milei, Cavallo propuso en el final de su publicación que la prohibición de financiar al Tesoro con emisión, y la de reimplantar restricciones cambiarias, tengan rango de ley del Congreso. De esta forma, se blindaría la reforma frente a futuros cambios de gobierno o presiones coyunturales.















