Sergio Tasselli falleció a los 82 años. Construyó buena parte de su trayectoria empresarial sobre un modelo de negocios poco habitual: adquirir compañías en crisis, muchas de ellas al borde de la quiebra, a cambio de hacerse cargo de sus pasivos y apostar por su recuperación.

La estrategia lo convirtió en uno de los empresarios más conocidos del proceso de privatizaciones y reestructuraciones de las décadas de 1990 y 2000.

Su nombre, sin embargo, también quedó asociado a una larga sucesión de conflictos. El Gobierno nacional le quitó la concesión de las ex líneas Roca y Belgrano Sur, decisión que marcó su salida definitiva del sistema ferroviario.

No era la primera vez que ocurría: un año antes, luego de los graves disturbios registrados en la estación Haedo de la ex línea San Martín, el Ejecutivo ya le había retirado esa concesión.

Tasselli se hizo conocido por identificar oportunidades donde otros veían empresas inviables. Uno de los casos más emblemáticos fue la compra de Altos Hornos Zapla por el valor simbólico de un dólar. La operación incluía la obligación de asumir el pesado endeudamiento de la siderúrgica. Con una lógica similar adquirió la filial argentina de Parmalat por un euro, en medio de la crisis que atravesaba el grupo lácteo.

La mayor parte de sus inversiones se concentró durante los años más difíciles de la economía argentina, entre fines de la década de 1990 y la crisis de 2001-2002. Entre las compañías de las que fue dueño están Materfer, Agrinar, la ex Grassi, los frigoríficos Santa Elena y Villa Ruiz.

Su carrera empresarial quedó marcada por una combinación de apuestas sobre activos en dificultades y una permanente exposición a conflictos, especialmente en los sectores regulados en los que tuvo participación.

Su último gran activo industrial fue Materfer, la histórica fábrica cordobesa de material ferroviario, que juntó firmas de rubro metalúrgico, ferroviario, energético y alimenticio.