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Mientras el mercado mundial de la soja atraviesa una semana bajista, la Argentina encontró una excepción inesperada y consiguió una ventaja respecto de Brasil.

En Chicago, la presión negativa proviene de varios frentes al mismo tiempo. Por un lado, China mantiene el arancel del 10% sobre la soja estadounidense, por el otro los fondos especulativos comenzaron a desarmar posiciones compradas y la cosecha norteamericana avanza hacia un récord histórico.

Sin embargo, en el mercado local ocurre algo distinto: la harina de soja argentina cotiza con una prima de u$s 6 por tonelada respecto de la brasileña. La explicación no está en una menor oferta ni en problemas climáticos.

Una nueva regulación que adelantó las compras

Según el informe semanal del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, la demanda de harina argentina responde a la inminente entrada en vigencia de la EUDR (European Union Deforestation Regulation), prevista para el 1° de enero.

La norma obligará a demostrar que los productos alimenticios comercializados dentro de la Unión Europea provienen de áreas libres de deforestación.

Ante ese cambio, muchos importadores europeos decidieron adelantarse.

Ese comportamiento explica que la harina argentina opere actualmente con una prima de u$s 6 por tonelada sobre la brasileña, algo poco habitual en un contexto internacional de precios presionados.

Esa mayor demanda externa ya empieza a sentirse dentro del mercado argentino.

Además de las compras europeas, se desarrolla una fuerte campaña para que los productores presenten la documentación correspondiente vinculada al origen de la producción.

Por esa mercadería hoy se ofrecen premios de entre u$s 3 y u$s 8 por tonelada, señala el informe.

“Si el programa de exportación de subproductos sigue demandante, los compradores necesitarán acelerar la originación y las compras a precio. Con estos valores estamos viendo más movimiento”, sostiene el especialista Dante Romano.

¿Por qué baja la soja en el mundo?

La fortaleza de la harina argentina convive con un escenario internacional bastante diferente.

Finalmente, Pekín decidió mantener el arancel del 10% sobre la soja estadounidense, lo que vuelve poco rentable esa mercadería para los compradores privados.

Según Romano, los compradores estatales chinos ya acumulan entre 12 y 13,7 millones de toneladas de soja estadounidense, pero esas operaciones responden más a decisiones estratégicas que a criterios estrictamente comerciales.

“Hay que diferenciar las compras estatales de las privadas. Las primeras no responden necesariamente a la lógica del margen de molienda”, explicó

Mientras los privados prefieren abastecerse con soja sudamericana porque resulta más rentable, el Estado chino continúa comprando producto estadounidense por razones geopolíticas.

También pesa la cosecha récord de Estados Unidos

Al mismo tiempo, el mercado incorpora otro elemento bajista. StoneX elevó su proyección para la cosecha estadounidense de soja hasta 126,5 millones de toneladas, lo que convertiría a la campaña actual en la mayor de la historia.

El clima más seco previsto para las próximas semanas también permitiría acelerar una cosecha que hasta ahora venía demorada por las lluvias. Como si eso fuera poco, los fondos especulativos vendieron durante la última semana 3,1 millones de toneladas de soja en Chicago.

En ese contexto, la situación argentina aparece como una rareza.

Los precios ya no dependen solamente del clima o de la oferta y la demanda. Una regulación ambiental europea, una decisión política de China o la estrategia de un fondo de inversión pueden modificar el valor de los granos tanto como una sequía o una cosecha récord. Y, al menos por ahora, esa nueva lógica juega a favor de la harina de soja argentina.