La reelección histórica de Luiz Inácio Lula da Silva abre una nueva etapa para la relación con la Argentina, marcada por la tensión entre ambos gobiernos, que llegó al punto de remover a los embajadores de ambos países.
Antes de las elecciones, la administración de Lula cuestionó la “injerencia” de Javier Milei, quien respaldó abiertamente a Flávio Bolsonaro e insultó al primer mandatario de Brasil.
Pese a ese escenario político, el empresariado no espera un giro significativo en el comercio bilateral y pone el foco en recuperar el dinamismo perdido y evitar que, con políticas pro- industria capte inversiones que podrían radicarse en la Argentina.
La primera señal, este lunes, la dieron los mercados con una fuerte corrección de los activos brasileños. Según un informe de IOL, el ETF de Brasil llegó a caer 27% en el premarket de Wall Street, mientras los futuros del real se depreciaban 10%. La reacción estuvo vinculada a las dudas sobre el sendero fiscal, la deuda y el costo de financiamiento bajo el nuevo gobierno.
El efecto también alcanzó a la Argentina con un nuevo salto del riesgo país a 738 puntos básicos y caídas del orden del 10% en las acciones en Wall Street para el sector bancario -Galicia, BBVA, Macro y Supervielle- y para Mercado Libre, con fuerte presencia en Brasil.
Un comercio que llega desacelerado
La elección se produce mientras el intercambio bilateral pierde dinamismo. En septiembre cayó 12,7% interanual, a u$s 2662 millones; las exportaciones argentinas crecieron 5,5%, pero las importaciones desde Brasil se desplomaron 25,2%, en su undécima caída consecutiva.
La baja se concentró en el rubro automotor, que explicó cerca del 79% de la caída de las importaciones. ABECEB señaló que el retroceso “va en sintonía con la menor actividad de las terminales locales”. En cambio, las exportaciones argentinas acumularon siete meses de crecimiento y subieron 4,3% en enero-septiembre.

Para Gustavo Perego, director de ABECEB, “la agenda bilateral con la victoria de Lula no cambia realmente”. El sector privado, sostuvo, continuará comerciando más allá de los movimientos políticos y el automotor seguirá siendo el eje de la integración del Mercosur.
La nueva batalla: inversiones y autos eléctricos
El principal riesgo para Argentina puede estar en las inversiones. Eduardo Crespo, economista y profesor de la UFRJ, tampoco espera cambios significativos en el comercio.
“No creo que cambie mucho la relación comercial, porque siguen siendo los mismos personajes”, dijo, pero advirtió que Brasil está captando inversiones vinculadas a la transformación de la industria automotriz, incluidos los vehículos eléctricos, mientras Argentina queda rezagada.
“No me imagino a Milei tratando de cambiar de estrategia para tratar de incorporar a la Argentina en estas inversiones que viene recibiendo Brasil”, sostuvo.
La advertencia coincide con Perego, quien señala el riesgo de desvío de inversiones por las políticas permanentes de atracción y subsidios de Brasil. Por eso, consideró relevantes herramientas argentinas como el RIGI y el “Super RIGI”.
Desde AFAC agregan una dimensión concreta: Argentina y Brasil tienen desde hace más de dos décadas una cadena automotriz integrada, con especialización y complementación productiva. Brasil es el principal destino de las exportaciones argentinas de vehículos y autopartes y Argentina ocupa ese lugar para Brasil.
El sector espera avanzar en un nuevo acuerdo bilateral, ya que el actual vence en junio de 2029, pero reclama previsibilidad de largo plazo para las inversiones. El desafío es recuperar participación regional frente al avance de marcas asiáticas y evitar que las nuevas cadenas de producción queden fuera del eje Argentina-Brasil.

Mercosur y la relación política
Para Perego, la agenda inmediata pasa por estandarizar reglas dentro del Mercosur, flexibilizar el Arancel Externo Común y avanzar con más acuerdos comerciales con el mundo.
La continuidad de Lula también coincidirá con la cuenta regresiva de las elecciones argentinas de 2027. Javier Milei había respaldado a Flávio Bolsonaro, el candidato opositor derrotado. Para el sector privado, sin embargo, las diferencias políticas no deberían impedir que continúe la integración comercial.
Aun así, la falta de diálogo político se considera como una barrera para el avance dinámico de nuevos acuerdos comerciales en el marco del Mercosur, así como inversiones internacionales en sectores estratégicos como el de energía.

Mercados: dudas sobre tasas y deuda
Crespo consideró que la fuerte reacción de los mercados brasileños fue una “sobrerreacción” y que los activos deberían estabilizarse. Las dudas de fondo están, a su juicio, en la política fiscal y la tasa de interés.
Brasil enfrenta un escenario de tasas elevadas, endeudamiento y poco margen para una reducción rápida del costo financiero. Bajar las tasas podría aliviar el crédito, pero también presionar sobre el tipo de cambio y la inflación, mientras que un mayor ajuste fiscal enfrenta límites económicos y políticos.
Para Argentina, el impacto financiero puede ser transitorio, pero la evolución del real, las tasas y el crecimiento brasileño será relevante por su efecto sobre los capitales, la competitividad y la demanda del principal socio comercial.
La continuidad de Lula deja así una doble exigencia para Argentina: sostener a Brasil como mercado de exportación y evitar perder inversiones frente al país vecino.

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