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Tras decretar la quiebra de Algodonera Avellaneda, la textil de la familia Vicentin, el Juzgado de primera instancia en lo Civil y Comercial de la Segunda Nominación de Reconquista, Santa Fe, habilitó la compra de sus plantas industriales y sus activos.
Los interesados tendrán tiempo hasta el 11 de noviembre para presentar sus ofertas a través de un formulario de acceso público.
El proceso busca conservar el valor de los establecimientos, actualmente en funcionamiento, no solo para preservar el interés de los acreedores, sino también para que “resulten atractivos a los posibles inversores”. Asimismo, la medida tiene por objetivo generar fondos frescos para afrontar salarios e indemnizaciones.
Los interesados tendrán la posibilidad de visitar los establecimientos, sus activos y bienes para analizar su adquisición.
La empresa tiene tres unidades industriales: la planta de hilandería de Reconquista, Santa Fe, -su activo principal y que funciona al 60% de su capacidad-, y dos plantas desmotadoras ubicadas en Chaco y en Santiago del Estero.
“Considerando que deviene oportuno establecer diversos mecanismos para la adquisición de aquellos bienes que están incorporados en los procesos productivos industriales que se originan en la fibra de algodón y llegan (en este caso), hasta el hilo y la tela; con respecto a los que se encuentran fuera de dichos procesos productivos (non-core, ociosos y abandonados); ello así dado que estos últimos son de rápida realización y liquidez para auxiliar la exhausta caja de esta empresa y pagar salarios e indemnizaciones laborales”, sostuvo la resolución firmada por el juez Fabián Lorenzini, a cargo de la causa.

En paralelo, el magistrado también recibirá ofertas por un inmueble de la empresa en la Ciudad de Buenos Aires, con un precio mínimo de u$s 1,75 millones. El monto se fijó en base a la penúltima mejor oferta que realizó la sociedad Electroluz SRL.
La quiebra de Algodonera Avellaneda
El 14 de octubre, y luego de dos años de estar concursada, la Justicia decretó la quiebra de Algodonera Avellaneda.
La decisión llegó después de que venciera, sin interesados inscriptos, el plazo para el salvataje de la empresa y ante la imposibilidad de alcanzar un acuerdo con sus acreedores.
La causa entró en esta instancia después de que la textil no consiguiera las mayorías necesarias para homologar una propuesta de acuerdo preventivo. El principal obstáculo para alcanzar un acuerdo fue la posición del Banco de la Nación Argentina (BNA), que concentra más del 80% del pasivo de Algodonera Avellaneda.
Algodonera Avellaneda tuvo una última oportunidad de evitar la quiebra a través del proceso de salvataje, también conocido como cramdown.

El 14 de septiembre el juzgado había abierto el registro para que acreedores, cooperativas de trabajo y terceros interesados se inscribieran con propuestas para adquirir las acciones de la sociedad y presentar un acuerdo preventivo.
El plazo venció el 5 de octubre sin que se registraran oferentes.
En los fundamentos de la sentencia, el juez señaló que la deuda de la empresa supera los u$s 260 millones, a lo que se suman obligaciones en pesos. Además, estimó que la deuda posconcursal supera los $ 6000 millones.
Gran parte de su endeudamiento se originó en créditos otorgados para financiar las exportaciones de la cerealera Vicentin, desde el año pasado en manos de Mariano Grassi.
Allí, Algodonera Avellaneda asumió el rol de garante y codeudora solidaria, por lo que quedó obligada a responder por esas deudas.

Por Juana Posbeyikian
Periodista de Negocios
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