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Si bien resta más de un año para las próximas presidenciales, el Gobierno comenzó a acelerar la carrera electoral con decisiones importantes. Con la llegada de Diego Santilli como jefe de Gabinete, la Casa Rosada busca avanzar a paso firme con políticas de fondo de cara a la segunda mitad de año.
En el Gobierno esperan reimpulsar los acuerdos parlamentarios con los aliados y los gobernadores. La reforma electoral encabeza las prioridades para el escenario político del año que viene. El proyecto forma parte del plan de La Libertad Avanza para consolidar un eventual intento de reelección de Javier Milei.
Al respecto, una encuesta del Equipo Mide, que recabó las opiniones de 2348 consultados, dejó en claro que hay una marcada preocupación sobre la economía, pero una lenta recuperación de la imagen de Javier Milei.
Esta recuperación se potencia por la fragmentación de la oposición, con un peronismo que todavía no resolvió la interna que enfrenta a Axel Kicillof con el sector que responde a Cristina Kirchner. En ese sentido, una posible eliminación de las PASO elevaría más las tensiones entre el PJ para construir un candidato que surja del consenso.
Los temas que preocupan y pueden definir el voto en 2027
El estudio identificó cuáles serán los factores que más influirán en la decisión de los argentinos cuando vayan a las urnas. La economía volvió a ocupar el centro del escenario: para el 34% de los consultados es el elemento que tendrá mayor peso al momento de votar.
Lejos, en segundo lugar, aparece el empleo (19%), seguido por la corrupción (15%) y la pobreza (14%).
El estudio muestra un cambio en las prioridades de los votantes. Más que la evolución de los precios, las principales preocupaciones pasan por la situación económica, el empleo y la recuperación del poder adquisitivo.
Sobre el estado de ánimo de los argentinos, otro tópico sobre el que indagó el estudio, la bronca encabeza el ranking con 21%, seguida muy de cerca por la angustia (20%) y la esperanza (20%). Más atrás aparecen la incertidumbre (18%) y la confianza, que apenas reúne al 12% de las respuestas.
Los resultados muestran que el optimismo todavía no logra consolidarse como sentimiento dominante. Por el contrario, la combinación entre bronca, angustia e incertidumbre describe un humor social frágil.
Milei conserva el liderazgo en la intención de voto
A la pregunta de “si hoy fueran las elecciones, ¿a cuál candidato votaría?”, la mayoría de las adhesiones son para Javier Milei con el 30%, seguido por Axel Kicillof, que alcanza el 19%.
Bastante más atrás aparecen Myriam Bregman (8%), Victoria Villarruel (4%), Sergio Massa (4%) y Patricia Bullrich (4%).
No obstante, el porcentaje de indecisos sigue siendo elevado: un 14% todavía no sabe a quién votará.
Un techo para una eventual reelección de Milei
La encuesta también indagó en el potencial electoral de Javier Milei si decidiera competir por un segundo mandato. Los resultados muestran un escenario de doble lectura:
- Por un lado, el Presidente conserva un núcleo de apoyo consolidado: el 24% de los consultados asegura que “seguro” volvería a votarlo.
- A ese grupo se suma otro 15% que afirma que podría hacerlo, dependiendo de cómo evolucione la situación del país.
En el otro extremo, el 53% responde que nunca volvería a votar a Milei, mientras que el resto permanece indeciso. La combinación de esos datos ubica el techo electoral del Presidente en torno al 39%, un porcentaje que, si bien lo mantiene competitivo, también refleja las dificultades que enfrenta para ampliar su base de apoyo.
Fragmentación opositora y ausencia de opciones
El estudio también deja al descubierto una crisis de representación que atraviesa a todo el sistema político. Al preguntar quién tiene hoy las mejores ideas para resolver los problemas del país, la respuesta más elegida no fue el Gobierno ni la oposición.
“El 35% cree que ningún espacio político tiene hoy las mejores ideas para resolver los problemas del país”
Muy cerca aparece el oficialismo, mencionado por el 34%, mientras que la oposición queda bastante más atrás, con 23%.
La diferencia es mínima entre quienes creen que el Gobierno todavía conserva las mejores propuestas y quienes consideran que ninguna fuerza política está ofreciendo respuestas convincentes. Eso convierte al desencanto en uno de los principales protagonistas del escenario electoral.
Más que un respaldo sólido a alguna fuerza política, la encuesta refleja una sociedad que todavía no encuentra un liderazgo capaz de canalizar las demandas económicas y sociales acumuladas durante los últimos años.
El estudio también refleja que ningún espacio logra consolidar un respaldo mayoritario. El elevado nivel de indecisos y de votantes sin una preferencia definida muestra que una parte importante del electorado sigue buscando una alternativa que responda a sus principales preocupaciones, especialmente las vinculadas con la economía.
La economía será la variable que definirá la elección
El propio informe deja entrever cuál puede ser el principal desafío del oficialismo. Mientras el Presidente conserva un núcleo importante de votantes, el respaldo potencial aparece condicionado por la percepción que los argentinos tengan sobre la marcha de la economía en los próximos meses.
A diferencia de otras campañas, donde predominaban debates ideológicos o de seguridad, esta vez el estudio muestra que la evolución de los salarios, el empleo y el nivel de actividad serán los factores con mayor capacidad para modificar las preferencias electorales.

En ese contexto, el Gobierno no sólo necesita mantener la desaceleración de la inflación, sino también convencer a una parte importante del electorado de que la recuperación económica empieza a sentirse en la vida cotidiana.
La economía, siempre de fondo
Aunque el relevamiento aborda distintos aspectos del escenario político, hay un dato que atraviesa prácticamente todas las respuestas: la economía continúa siendo el principal filtro con el que los argentinos evalúan tanto al Gobierno como a la oposición.
Consultados sobre cuál es hoy el problema más importante del país, el 27% menciona los salarios bajos frente a la inflación, ubicándolos por encima de cualquier otra preocupación. El dato ayuda a explicar por qué el debate electoral empieza a correrse desde la discusión sobre la inflación hacia una cuestión más amplia: la recuperación del poder adquisitivo y la mejora de la actividad económica.
Al mismo tiempo, las expectativas tampoco muestran un cambio de clima significativo. El 58% de los encuestados cree que dentro de los próximos seis meses la situación económica estará igual de mal o peor, mientras que una minoría espera una mejora.
En otras palabras, la estabilización de algunas variables macroeconómicas todavía no logra traducirse en una percepción positiva sobre la economía cotidiana.

















