Si cerrar el Banco Central fue una de las promesas de campaña más extremas de Javier Milei, es lógico que muchos se pregunten si la propuesta de reformar su Carta Orgánica está pensada como un eslabón más de la batalla cultural o tiene beneficios reales.

Para la mayoría de los analistas, el sentido del cambio es correcto. Milei quiere borrar las facultades que le otorgó el kirchnerismo (cuidar la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social) y devolverle un mandato excluyente: la estabilidad de precios.

A ello le agregará, como criterios adicionales, prohibir el financiamiento monetario al Tesoro, fortalecer su independencia y limitar el giro de utilidades contables al Estado.

La decisión de impulsarlo ahora y no en una segunda gestión refleja el sentido político de la movida. Milei dio anoche una primera pauta en su discurso por cadena nacional, al cuestionar a todos los gobiernos (opositores y a los que les quepa el sayo, en realidad) por ser responsables de los desarreglos fiscales y monetarios que alimentaron la inflación de las últimas décadas.

El Gobierno aspira a que la ley se convierta en una declaración antidéficit. Quiere demostrarle al mundo que más allá de quien sea Presidente, la Argentina no recaerá en el vicio de imprimir moneda sin respaldo (aunque en la práctica, para controlar los pesos más que una norma hace falta voluntad política). Cumplir ese objetivo demanda, hoy y siempre, sostener el equilibrio fiscal a capa y espada.

La prueba ácida que tendrá que superar el Gobierno en esta discusión, es el haber utilizado una de las herramientas que ahora busca proscribir. En 2025 el BCRA tuvo utilidades por $34 billones. En julio el Tesoro recibió $24,4 billones y destinó $ 18 billones a rescatar Letras para sanear el patrimonio del BCRA.

Pero del resto, alrededor de $4 billones cubrieron gastos corrientes. Este sacrilegio fue una ofrenda colocada en el altar del superávit fiscal. Y fue justificado por una razón de fuerza mayor: salvará las cuentas públicas de este año. Así es la Argentina.