La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) celebró sus 142 años con un respaldo al ordenamiento macroeconómico de Javier Milei, pero también marcó que el crecimiento todavía no alcanza a todos los sectores.

Ante unas 900 personas, Pablo Bortolato, presidente de la entidad, valoró la reducción de las retenciones y las obras de infraestructura logística como la concesión de la hidrovía y el Belgrano Cargas y el traspaso de la ruta A012 de Nación a Provincia para iniciar la reparación.

Aún así, reclamó avanzar hacia la eliminación definitiva de los derechos de exportación por ley.

La agenda pendiente de la Bolsa incluye también una nueva legislación para los biocombustibles, la incorporación de tecnología en semillas y la finalización de las concesiones viales y ferroviarias.

Según sus estudios, con retenciones cero, tecnología y mejores condiciones para el transporte de cargas, la Argentina podría producir 250 millones de toneladas de granos dentro de una década, lo que puede incrementar en 50% el ingreso de divisas.

Milei llegó pasadas las 20 horas, en medio de un fuerte operativo de seguridad con tres filas de vallas que cercó el acceso en los alrededores de la BCR y mantuvo bloqueada la zona desde las 17. Sobre calle Corrientes manifestantes con pancartas rechazaron la visita del mandatario; sin embargo, a la salida un grupo de militantes accedió al ingreso sobre calle Paraguay, donde Milei acudió a tomarse fotos.

Ante un público mayormente receptivo, aunque con aplausos puntuales, durante más de una hora, Milei concentró su exposición en negar que la morosidad represente un problema.

Comparó los indicadores argentinos con los de Estados Unidos, Chile y Brasil y atribuyó los incumplimientos actuales a los préstamos otorgados durante 2025 y a la inestabilidad financiera que se generó en las elecciones primarias.

Cuando anunció que dividiría su exposición en tres partes, al fondo del auditorio se susurró impaciencia y, después de los primeros 45 minutos, crecieron los murmullos en el hall de entrada al salón. El clima fue mucho más cálido al que se vivió el jueves pasado en el Council organizado por la CAC pero también reflejó algunas de las dudas que ya circulan entre los empresarios sobre la recuperación de la actividad, el consumo y el empleo.

En diálogo con El Cronista, Bortolato valoró, con matices, el diagnóstico oficial. Aseguró que el Mercado Argentino de Valores no registra un salto preocupante de la mora entre las pymes formales, pero reconoció que “el consumo disminuyó mucho”, advirtió que la industria “no está pasando un buen momento” y sostuvo que el derrame hacia el resto de las actividades “está por verse”.

Además, ratificó que el objetivo del sector es llegar a retenciones cero, aunque admitió que la reducción dependerá de la capacidad fiscal del Gobierno y “va a llevar tiempo”. También anticipó una reconfiguración del mapa empresarial por el avance de la energía y la minería: “Hubo movimientos, pero creo que los grandes movimientos todavía están por venir”.

—¿Qué representa la Bolsa de Comercio de Rosario para la provincia y para el país?

—La particularidad de esta Bolsa es que abarca muchas actividades. Tiene toda la parte agropecuaria, pero también los mercados financieros, que no están necesariamente asociados con el agro.

De los tres mercados de capitales que quedan en el país, dos tienen sede en este edificio. Para mí es un orgullo y una motivación inmensa estar al frente de la institución.

—¿Qué sectores están representados en la conducción?

—La Mesa Ejecutiva está integrada por representantes de todos los sectores. Dentro del mercado de capitales está el Mercado Argentino de Valores (MAV), especializado en el financiamiento de pymes, y A3 Mercados, que opera futuros, opciones y renta fija. También están Rosgan, el mercado ganadero, y el tradicional recinto de operaciones de cereales.

Además, participan representantes de los acopiadores y los exportadores. La Mesa Ejecutiva tiene alrededor de 15 integrantes y la Bolsa cuenta con cerca de 1000 socios.

—Es su primer aniversario como presidente de la entidad. ¿Qué tuvo de particular esta celebración?

—Es mi primera experiencia como presidente, aunque hace más de diez años que integro la Mesa Ejecutiva. Lo primero que se destaca es que el Presidente de la Nación volvió a participar. Eso realza el encuentro y modifica por completo la dimensión del acto.

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También sorprendió la cantidad de asistentes. Todo había sido estudiado y planificado, pero igualmente la Bolsa quedó desbordada de gente.

—¿Esa convocatoria respondió a la presencia de Javier Milei o también al momento que atraviesa la institución?

—Creo que confluyeron varios factores: la presencia del Presidente, el buen momento del campo, las buenas cosechas, la baja de las retenciones y las obras de infraestructura que está realizando la provincia para mejorar los accesos a los puertos.

Muchos temas históricos que la Bolsa tenía en agenda comenzaron a concretarse. Eso es muy positivo porque, tradicionalmente, los discursos de sus presidentes estaban cargados de reclamos hacia los dirigentes políticos por todo lo que faltaba. Hoy varias de esas obras y medidas están avanzando.

—¿Cuál continúa siendo el principal reclamo?

—La infraestructura. Hay que tener en cuenta que en unos 80 kilómetros de costa, al norte y al sur de Rosario, se concentra el grueso de las exportaciones argentinas.

La necesidad de mejorar los accesos y las rutas no es solamente local. A este nodo llega producción de distintas provincias, incluida una parte importante de Buenos Aires. Rosario y su zona de influencia conforman uno de los nodos portuarios más importantes del mundo.

—¿Qué aspecto del discurso de Milei le resultó más relevante?

—Me pareció interesante lo que planteó sobre la morosidad y la deuda privada. Según explicó, los niveles actuales se mantienen dentro de los parámetros normales del mundo y de la región.

—¿Se puede comparar la Argentina con EE.UU.?

—La Argentina tiene una historia y una cultura crediticia muy diferentes de las de Estados Unidos, por lo que quizás no sea posible una comparación directa. Pero dentro de la región hay países con mercados más desarrollados, como Chile y Brasil, que también registran niveles de mora superiores.

El mapa del endeudamiento de Argentina.
El mapa del endeudamiento de Argentina.

Son datos que abren el debate. Corresponde que los medios revisen y comprueben la información que presentó el Presidente.

—Desde la Bolsa, ¿observan un aumento preocupante de la morosidad?

—Dentro de esta institución funciona el Mercado Argentino de Valores, que canaliza financiamiento para pymes de todo el país mediante cheques, pagarés, facturas de crédito y obligaciones negociables.

En ese mercado no estamos observando un aumento significativo de la mora. Los niveles se mantienen dentro de la normalidad y no aparece el pico que se planteó en algunos momentos.

Estamos hablando de la economía formal y de empresas que acceden al mercado de capitales. Probablemente, el problema se encuentre más concentrado en las familias o en quienes deben recurrir a sistemas informales de financiamiento.

—¿El endeudamiento informal es el principal foco de riesgo?

—Creo que una parte importante del problema pasa por ahí. Es muy difícil medir lo que ocurre con los prestamistas informales de los barrios.

También está el problema de las apuestas y las deudas vinculadas con el juego. Existen prestamistas marginales que les ofrecen dinero a personas desesperadas, aun sabiendo que posiblemente no podrán devolverlo. La tecnología, además, facilitó el acceso a esas alternativas.

—¿Se observan riesgos para el consumo por el nivel de endeudamiento?

—El consumo disminuyó mucho y esa es una realidad. Pero, a través del mercado financiero que atiende a las pymes, no observamos un pico de endeudamiento que las empresas no puedan afrontar.

Al escuchar al Presidente, entendí que se refería principalmente al segmento que se encuentra dentro de la informalidad laboral. Quien no tiene un empleo formal tampoco puede acceder fácilmente a un préstamo bancario y termina recurriendo a tasas usurarias.

—El Gobierno habla de sectores ganadores y perdedores. ¿Puede profundizarse la desigualdad entre provincias?

—A través del mercado podemos observar qué sectores se financian y de qué provincias provienen las pymes que demandan crédito. Años atrás, el grueso correspondía a la provincia de Buenos Aires. Hoy tienen mayor presencia Neuquén, San Juan y las provincias de la cordillera.

El financiamiento comenzó a distribuirse de una manera más federal, mientras perdió algo de participación el cordón industrial bonaerense. Esto coincide con el desempeño de los sectores que actualmente funcionan mejor: el campo, la minería y la energía, que no están concentrados en Buenos Aires.

—¿Dentro de Santa Fe también existen sectores ganadores y perdedores?

—Sí, indudablemente. Esta es una Bolsa con una fuerte presencia agropecuaria y cerealera. Estamos hablando de una cosecha récord y eso se nota en el ánimo de los operadores y de quienes trabajan diariamente en la institución.

Las compras externas de maquinaria agrícola usada se multiplicaron por ocho entre mayo y octubre de 2025
Las compras externas de maquinaria agrícola usada se multiplicaron por ocho entre mayo y octubre de 2025

Pero somos conscientes de que ese es solamente un sector. Hay otras actividades que no están atravesando un buen momento. El Gobierno sostiene que más adelante se producirá un derrame. Está por verse. Ojalá ocurra, aunque el tiempo será un factor determinante.

—La Bolsa plantea avanzar hacia una ley de retenciones cero. ¿Esperan otra reducción durante esta gestión?

—Mantenemos reuniones permanentes con los equipos económicos del Gobierno nacional y el objetivo que nos transmiten es llegar a retenciones cero. Ese concepto está muy claro tanto para ellos como para todo nuestro ecosistema.

También somos conscientes de que la reducción se producirá a medida que lo permita la situación fiscal. Es un proceso que llevará tiempo.

El Gobierno ya programó otra baja para el año próximo. Estará atada al crecimiento del país y a la recaudación, pero no tengo dudas de que continuará. Cuando el productor observa que el camino es descendente, gana previsibilidad y comienza a tomar decisiones de otra manera.

El campo es uno de los sectores con mayor capacidad para adaptarse a los distintos desafíos que enfrentó de gobierno en gobierno. Si se le brinda previsibilidad de mediano y largo plazo, puede registrar un crecimiento muy importante.

—¿Está cambiando la matriz empresarial con el crecimiento de la energía y la minería?

—Desde hace algunos años observamos un cambio en la matriz económica del país y comenzaron a producirse fusiones. El proceso empezó en actividades más pequeñas, por ejemplo, entre distintos corredores.

Sin dólares, monetizar la economía con pesos es un desafío. (Fuente: Archivo)
Sin dólares, monetizar la economía con pesos es un desafío. (Fuente: Archivo)

Con una inflación más baja, el esquema de negocios es diferente: hay que producir, ser eficiente y profesionalizarse mucho más. Ya se registraron algunos movimientos, pero creo que las grandes transformaciones todavía están por venir.

Además, existe una fuerte complementariedad entre el agro, la energía y la minería. Son sectores que se necesitan mutuamente y entre los cuales puede generarse una sinergia muy importante.

—¿Cuál es la posición de la Bolsa frente a la reforma de la ley de biocombustibles?

—La Bolsa participó en numerosas mesas de diálogo sobre los biocombustibles. Creemos que existe mucho espacio para avanzar y que nuestro papel es generar el ámbito necesario para organizar la discusión.

Hay diferencias, pero no parecen insalvables. Los distintos sectores pueden sentarse, debatir y alcanzar un acuerdo.

—¿Qué importancia tiene el traspaso de la ruta A012 a la provincia?

—La A012 es un corredor central. Funciona como una amplia circunvalación del nodo Rosario y conecta los puertos del norte con los del sur.

Es una ruta clave en la que no se hicieron obras durante muchos años y que se encuentra muy deteriorada. Fue un buen gesto de los gobiernos nacional y provincial sentarse a negociar y acordar el traspaso.

También deben destacarse las obras de ampliación de carriles. El próximo tema que la Bolsa quiere instalar en la agenda es el sistema ferroviario. La licitación de los trenes de carga también representa una señal muy positiva.

—¿La minería puede darle una nueva dimensión al sistema ferroviario y portuario de Rosario?

—Sí. Ya no hablamos solamente de transportar cereales, sino también de la producción minera que llega desde el noroeste del país y que podría exportarse a través de los puertos de Rosario.

Una cosa son las terminales cerealeras ubicadas desde Timbúes y San Lorenzo, al norte, hasta General Lagos y Arroyo Seco, al sur. Pero también existe el puerto de la ciudad de Rosario.

El Gobierno busca que el tren llegue hasta esas terminales, que fueron diseñadas hace muchos años y todavía tienen capacidad para aprovechar. Eso permitiría que una parte de la producción minera tuviera salida al mundo desde la propia ciudad.

—¿Qué sector genera hoy la mayor preocupación?

—La industria. No está atravesando un buen momento y deberá afrontar una reconfiguración.

El Gobierno sostiene que, cuando las grandes inversiones comiencen a funcionar, generarán una demanda que no se limitará a las provincias donde se encuentran las minas. Muchas otras provincias podrán convertirse en proveedoras.

Pero ese proceso llevará tiempo. Hay que atravesar la transición.

—¿Cuál es su principal objetivo al frente de la Bolsa?

—Uno de los principales ejes será el desarrollo del mercado de capitales. Estos mercados crecieron muchísimo durante los últimos años y hoy, desde el punto de vista tecnológico, están a la altura de cualquier plaza de primer nivel mundial.

Lo que falta es que el país se desarrolle. Contar con un mercado de capitales fuerte es fundamental para el crecimiento de la Argentina.

—¿Las pymes tienen verdadero acceso a ese mercado?

—Totalmente. El Mercado Argentino de Valores, que funciona dentro de esta Bolsa, es el mercado pyme de la Argentina.

Para las empresas que no se financian mediante los bancos, el mercado de capitales constituye una alternativa complementaria. Actualmente financia a una gran cantidad de pymes y mostró un crecimiento muy importante durante el último año.

Esto responde a que el MAV invirtió y apostó por un segmento que antes no estaba suficientemente atendido. Su trabajo está concentrado exclusivamente en desarrollar instrumentos y facilitar el ingreso de las pymes para que puedan financiarse de la manera más ágil, cómoda y económica posible.

—¿Qué otros proyectos impulsa la institución?

—Estamos creando un espacio de innovación dentro de la Bolsa. Queremos que Rosario y la institución se conviertan en un nodo de encuentro para todo el ecosistema innovador de la ciudad y la provincia.

La Bolsa ya tiene una comisión de innovación que originalmente se concentraba en buscar soluciones para el agro. Ahora estamos ampliando su alcance, aunque conservamos ese foco inicial.

Observamos que existen muchos emprendedores y proyectos que no cuentan con un espacio de encuentro. Queremos ofrecerles un ámbito para vincularse, organizar actividades y desarrollar nuevas iniciativas.

También trabajamos junto con la provincia en distintos programas. Nos complementamos y buscamos generar sinergias. No pretendemos que sea algo exclusivo de la Bolsa, sino un espacio ubicado en la Bolsa y abierto a todo el ecosistema.

—Planteó que las exportaciones podrían alcanzar los 250 millones de toneladas. ¿Qué se necesita para lograrlo?

—Eso representaría un crecimiento cercano al 50% frente a los niveles actuales. Y no debemos considerar solamente la exportación de cereales, sino también todos sus derivados, como los aceites y otros productos con valor agregado.

Bloomberg

La Argentina tiene condiciones para convertirse en el principal exportador del mundo. Para eso es necesario llevar las retenciones lo más cerca posible de cero, porque significaría una fuerte inyección de recursos para el campo y cambiaría la matriz productiva.

También se necesita infraestructura en todos los nodos y reglas claras, previsibles y de largo plazo. Con esas condiciones, estaríamos hablando de otro país.