Mientras crecen las especulaciones sobre un eventual acercamiento de Maximiliano Pullaro a La Libertad Avanza, el gobernador de Santa Fe participó del acto por el 142° aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) acompañado por su ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, quien planteó reparos sobre el rumbo económico nacional.

Aunque evitó anticipar definiciones, coincidió en que el posible desdoble de elecciones provinciales de 2027 funcionará como un primer termómetro. Todo indica que los gobernadores esperarán hasta último momento para resolver sus alianzas de cara a la disputa nacional.

En Santa Fe, además, comienza a advertirse un cambio en el clima social. “Recién en los últimos dos meses empezó a notarse el malestar con los resultados de la política económica de Milei”, señaló a este medio un referente de la política provincial. En ese contexto, Pullaro continuará midiendo el humor social y la evolución de la economía antes de definir sus próximos movimientos.

En diálogo con El Cronista, Puccini analizó la situación productiva de Santa Fe, las dificultades que atraviesan distintos sectores y la respuesta de la provincia frente al actual escenario económico.

—¿Cómo está la provincia de Santa Fe en términos productivos?

—Santa Fe es una provincia fuerte en términos productivos. En líneas generales, cuando analizamos los datos macroeconómicos, estamos un poco mejor que el promedio nacional, tanto cuando la economía crece como cuando atraviesa dificultades.

Así lo demostraron los números de 2025: mientras la economía nacional cerró con un crecimiento del 4,4%, Santa Fe lo hizo con uno del 6,2%. También se observa en el empleo: cuando aumenta la desocupación, la provincia logra amortiguar el impacto.

Esto se explica por la diversidad de nuestra matriz productiva y por políticas anticíclicas. Aplicamos herramientas de financiamiento con más de ocho bancos públicos y privados y un convenio con el Mercado Argentino de Valores. A eso se suman alrededor de u$s 2000 millones destinados a infraestructura y la vinculación de la ciencia y la tecnología con el sector productivo.

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De todos modos, la situación tiene dos caras. Hay indicadores positivos, pero también comerciantes que alquilan un local, pagan salarios y ven que las ventas no acompañan. Muchos hacen un esfuerzo para no cerrar y tratamos de ayudarlos.

—El gobierno nacional habla de sectores “ganadores”, como la minería, la energía y el agro. ¿Santa Fe se considera parte de ese grupo?

—Santa Fe tiene sectores a los que les está yendo mejor, pero eso no significa que obtengan la rentabilidad esperada. Incluso quienes están vendiendo lo hacen con márgenes reducidos y, en algunos casos, negativos, por los costos operativos y los precios internacionales.

Esto también ocurre en algunos segmentos del campo. La provincia tiene la fortaleza de los granos, la ganadería, la cuenca lechera y un sector industrial importante. Sin embargo, actividades como la maquinaria agrícola atraviesan un momento delicado. Los créditos provinciales ayudaron a muchas empresas, pero este año se orientaron mucho más al capital de trabajo. También se hace un gran esfuerzo para sostener la línea blanca, la indumentaria, el calzado, los emprendedores y economías regionales como la producción arrocera y algodonera.

—¿Esas economías regionales están especialmente afectadas por su dependencia del mercado interno?

—Sí, influyen el consumo interno y los costos operativos, particularmente el de la energía. Hoy se habla de que la recuperación finalmente llegue al bolsillo. Pero existe un factor central, el tiempo. La mejora debe llegar rápido, porque muchos sectores necesitan atravesar una transición y adaptar sus procesos.

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Para una pyme no es fácil readecuarse frente a la apertura y competir con productos de todo el mundo. Ojo que no planteamos que la Argentina no deba abrirse. Santa Fe es la segunda provincia exportadora del país, pero necesitamos nivelar la cancha.

Planteamos al gobierno nacional la situación generada por una resolución vinculada con la contratación de potencia eléctrica, que afectó a unas 300 empresas santafesinas.

Es un cargo de CAMMESA. Durante el invierno, las empresas recibieron cuatro facturas con aumentos imprevistos por el encarecimiento del combustible utilizado para generar electricidad. Eso desacomodó sus procesos y algunas quedaron ante la disyuntiva de no pagar el cargo o dejar de fabricar determinados productos.

La Argentina ya entendió que, puertas adentro de una fábrica, debe revisar procesos, ganar eficiencia y buscar competitividad. Pero eso requiere tiempo. Durante la transición, el Estado nacional, en articulación con las provincias, puede acompañar con medidas que eviten ahogar a quien produce. Si una empresa no encuentra crédito accesible, ARCA la intima por un atraso o no logra reacomodarse frente a los importados, necesita acompañamiento. En Santa Fe intentamos brindarlo.

—Los créditos provinciales, ¿pueden utilizarse para comprar maquinaria importada o deben tener algún componente nacional?

—No intervenimos demasiado en los detalles del destino, aunque tenemos políticas de promoción para que las compras se realicen en la provincia, especialmente en sectores fuertes como la maquinaria agrícola. Las líneas otorgadas por bancos públicos y privados implicarán este año una inyección de $215.000 millones.

Desde el Ministerio aportamos recursos y acordamos con las entidades la reducción de la tasa. Se destinan a inversión y capital de trabajo y, en algunos casos, la rebaja es de entre 10 y 20 puntos. También buscamos impulsar la eficiencia energética, para que las pymes incorporen tecnología, equipamiento o paneles solares y reduzcan un costo que está golpeando con fuerza. Además, acordamos una línea con el Mercado Argentino de Valores para que empresas, pymes y comercios descuenten cheques, pagarés o facturas electrónicas.

La provincia aporta diez puntos para reducir la tasa. Comenzamos con una prueba piloto de $1000 millones para financiar capital de trabajo. Si funciona bien, podremos ampliar la herramienta. Es el tercer año consecutivo en el que otorgamos estas líneas, lo que permite consolidar previsibilidad para quienes producen en la provincia.

—¿Qué otras herramientas impulsa Santa Fe para promover la actividad productiva?

—Entre fines de agosto y comienzos de septiembre realizaremos en Rosario, por tercer año consecutivo, el Santa Fe Business Forum. Participarán 250 compradores de más de 40 países, que conocerán cerca de 50 rubros productivos de la provincia.

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Fuente: Prensa Santa Fe
Fuente: Prensa Santa Fe

Además de reunirse con empresas, los compradores recorrerán tambos, feedlots, frigoríficos, clústeres y emprendimientos para ver dónde y cómo producimos. Santa Fe tiene empresas, talento, una plataforma exportadora con aeropuertos y puertos y la sustentabilidad que exige el mundo. Es otra herramienta anticíclica para generar oportunidades.

—El gobierno nacional y algunos empresarios cuestionan el peso de Ingresos Brutos. ¿Cómo analiza Santa Fe esa discusión, considerando la caída de recursos que enfrentan las provincias?

—Es una discusión importante. Cerca de dos tercios de los costos que enfrenta un productor corresponden a la carga tributaria. De ese total, alrededor del 94% son impuestos nacionales, el 5,8% provinciales y menos del 1% municipales. A partir de ahí debe discutirse qué hace cada nivel del Estado con esos recursos. Con la Ley Tributaria 2026, Santa Fe transfirió desde el sector público hacia el privado $100.000 millones. Redujimos a la mitad la carga tributaria provincial mediante distintas herramientas.

En Santa Fe, el campo no paga Ingresos Brutos; el 70% de las pymes y las industrias tampoco; la maquinaria agrícola está exenta de patente y eliminamos el impuesto de sellos para los contratos rurales y numerosas operaciones comerciales. Además, rendimos cuentas: invertimos u$s 2000 millones en infraestructura, subsidiamos tasas y realizamos obras de seguridad y educación. Si las provincias dejan de recaudar, alguien debe explicar quién financiará esos servicios, que son responsabilidades provinciales.

El Gobierno nacional también debería explicar qué hace con los impuestos que recauda. Santa Fe pregunta qué ocurrió con los $900.000 millones provenientes del impuesto a los combustibles, que fueron al fisco nacional y, por ley, deberían regresar en obras viales, viviendas o subsidios al transporte público interurbano. Esos recursos no vuelven. Lo mismo ocurre con las retenciones: se recaudan u$s 6000 millones y el 46% proviene de productores santafesinos, pero tampoco regresa a la provincia. La Nación también podría hacer un esfuerzo con el impuesto al cheque y otros tributos.

La discusión debe ser cómo reducir la carga tributaria. Santa Fe demuestra que es posible ordenar las cuentas, ser eficiente y mantener un Estado presente. No es lo mismo un Estado eficiente que uno ausente, pero tampoco queremos uno sobredimensionado que no resuelva los problemas.

—En materia de infraestructura, ¿cuál es hoy la mayor urgencia?

—La ruta A012, que funciona como un anillo circunvalar, es una de las obras más importantes. Conecta la producción con los puertos ubicados entre Arroyo Seco y Timbúes y es utilizada intensamente por los camiones. Actualmente está colapsada y presenta graves problemas de mantenimiento.

Hay camiones que tardan más en atravesar un cruce ferroviario que en descargar toda su tolva en el puerto. Solicitamos al Gobierno nacional que reparara la ruta o la transfiriera a la provincia. Finalmente, la Nación la cedió y Santa Fe se hará cargo. No porque nos sobren recursos, sino porque necesitamos mejorar la transitabilidad y reducir los costos y tiempos logísticos.

También reparamos rutas provinciales e invertimos en los accesos a los puertos, pero sigue siendo urgente que la Nación arregle las rutas nacionales. Santa Fe es un nodo logístico por el que circula la producción de 13 provincias. Desde Salta ya arribaron 25.000 toneladas de litio y por los puertos del Gran Rosario pasaron alrededor de 2,2 millones de camiones. Es importante evitar un embudo.

—¿La reconstrucción de la A012 se financiará con fondos provinciales o mediante peajes?

—En principio, con fondos provinciales. Además, trabajamos en un Circuito de Ingreso a Puertos, el CIP, para el cual pensamos constituir un fideicomiso público-privado con los usuarios del sistema. Debemos definir las obras y su mecanismo de financiamiento y mantenimiento. Sin un sistema que preserve la infraestructura, dentro de cinco años volverá a estar deteriorada.

Anunciaron la repavimentación de la ruta más transitada del interior del país y beneficiará a miles de vehículos que circulan a diario
Fuente: Santa Fe
Anunciaron la repavimentación de la ruta más transitada del interior del país y beneficiará a miles de vehículos que circulan a diario Fuente: Santa Fe

También sería injusto concentrar todos los recursos en una zona cuando hay necesidades en toda la provincia. La Nación ya transfirió la A012 y atenderemos las reparaciones más urgentes, como rotondas y cruces ferroviarios. La intención es integrarla con las rutas provinciales y los accesos locales a los puertos. Queremos conformar un circuito que mejore la seguridad vial, reduzca la congestión y, fundamentalmente, baje los costos logísticos de quienes llegan en camión a los puertos.

—¿Cuál es la posición de Santa Fe sobre la reforma de la ley de biocombustibles?

—Para la provincia es un tema fundamental. Cada litro de biocombustible que podemos producir —particularmente biodiésel en Santa Fe— permite reemplazar importaciones de combustibles fósiles y generar producción y empleo, además de beneficios ambientales.

Estamos a favor de modificar la ley vigente y presentamos una posición ante los legisladores nacionales y las cámaras del sector. Para el biodiésel, el Gobierno propone un corte del 10%, pero Santa Fe plantea un 15%, con la posibilidad de llegar al 20% donde sea técnicamente viable. También proponemos dos segmentos de mercado.

Para las empresas no integradas, que deben comprar el insumo y generalmente son pymes, planteamos reservar un 40%. El 60% restante correspondería a las empresas integradas, que cuentan con el insumo y muchas de las cuales ya exportaban. Así existiría un mercado competitivo y se evitaría una concentración monopólica. Tomamos como referencia el esquema del bioetanol, que distribuye el mercado entre la caña de azúcar y el maíz. Eso no significa que a Santa Fe no le interese el bioetanol. Por el contrario, podrían instalarse nuevas plantas en la provincia. Ya existen proyectos en el norte santafesino y contamos con una plataforma exportadora a través de nuestros puertos. Todo lo relacionado con los biocombustibles es estratégico para Santa Fe.