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Después de más de seis años de trabajo silencioso, bocetos, ensayos y una inversión que ya supera los 400 millones de euros, Renault finalmente puso en marcha la producción en serie de Niagara en Santa Isabel. La histórica fábrica cordobesa que vio pasar el Torino, la Coupé Fuego, la Renault Clio y el Papamóvil -entre otros- vuelve a ser escenario de un proyecto llamado a cambiar su perfil productivo.

Puertas adentro, nadie la define como una pick-up más. Para el grupo francés, es la apuesta que llega a ocupar el vacío que dejaron la partida de Nissan, el final de la Frontier y la despedida de Logan, Sandero y Stepway -familia que durante casi una década aportó cerca de 160.000 vehículos fabricados y sostuvo buena parte del volumen de producción-.

Pero, sobre todo, es el vehículo con el que Renault busca transformar a la histórica planta cordobesa de 200 hectáreas en un hub regional de vehículos utilitarios, poniéndole punto final a una etapa de casi siete décadas en la que los autos de pasajeros definieron la identidad de la fábrica.

“La línea ya está preparada para producir hasta 150 Niagara por día”, destacaron los directivos durante una visita guiada por su planta.

El plan contempla unas 40.000 unidades durante el primer año. Más de la mitad de esa producción cruzará las fronteras, con Brasil como principal mercado y otros 18 países latinoamericanos que también figuran en la hoja de ruta exportadora de Renault.

Con la nueva pick-up, la Fábrica Santa Isabel alcanza los 35 modelos producidos a lo largo de toda su trayectoria. A diferencia de muchos de sus antecesores, se trata de la primera camioneta compacta de media tonelada en la historia de la marca. Desarrollada sobre la nueva plataforma RGMP, tendrá además un 35% de integración nacional.

Del Torino a la Niagara

Santa Isabel nació en 1955 de la mano de IKA, la compañía fundada por Henry Kaiser que impulsó el desarrollo industrial cordobés y convirtió a la provincia en el corazón automotor argentino. Cuatro años después llegó la asociación con Renault y comenzó una historia que terminó moldeando buena parte de la industria nacional.

“La planta fue la primera fábrica automotriz de ciclo completo de América latina”, recuerdan dentro de Renault.

En sus naves se estampó, soldó, pintó y ensambló gran parte de los vehículos que marcaron generaciones. Entre ellos, el Torino fue -probablemente- el más icónico. Después llegaron el Renault 4, el 6, el 12, el 18, la Fuego, el 9, el 11, la Trafic, el Clio y el Kangoo.

Sin embargo, la fábrica también atravesó varias crisis. En los años 90 sobrevivió bajo la gestión de la Compañía Interamericana de Automóviles S.A (CIADEA), holding liderado por el empresario Manuel Antelo, que mantuvo viva la operación local hasta que Renault retomó el control de la filial en 1997.

El problema de quedarse sin autos

La planta entró entonces en lo que puertas adentro bautizaron como “atravesar el desierto”. El cierre de distintos programas productivos fue vaciando progresivamente las líneas de montaje y, por primera vez en muchos años, Santa Isabel quedó sostenida casi exclusivamente por la producción de la Kangoo.

Cuando Renault anunció Niagara en septiembre de 2024, el vehículo ni siquiera existía. Era apenas un proyecto en borrador.

Hoy se perfila como la apuesta industrial más importante de la compañía para toda la región. La inversión ya supera los 400 millones de euros considerando la futura versión híbrida, disponible a partir del 2028.

Para producir Niagara, Renault llevó adelante una profunda modernización de su planta cordobesa, incorporando nuevas tecnologías, procesos productivos y estándares de calidad. En total se gestionaron 278 proyectos, que abarcan desde obras de infraestructura y mantenimiento hasta importantes mejoras en nuestros procesos productivos. Fueron incorporados más de 60 robots para el inicio de la producción de carrocerías, junto con nuevas tecnologías que mejoran la precisión, la calidad y la eficiencia de las operaciones.

Una categoría donde se juega buena parte del negocio

Las pickups compactas son hoy uno de los segmentos más dinámicos de América latina. Hasta ahora el mercado estaba dominado por modelos como Fiat Toro, Ford Maverick y Ram Rampage. En la Argentina, esas camionetas se mueven en una franja que arranca cerca de los $ 50 millones y supera los $ 60 millones en sus versiones más equipadas.

Renault intentará entrar en esa pelea con la particularidad de que Niagara será la primera pickup compacta fabricada en la Argentina. La compañía apuesta a posicionarla como un producto híbrido entre SUV y pickup.

De Córdoba para América latina

El negocio, sin embargo, no estará en la Argentina. Al menos no exclusivamente. Y es que Renault proyecta fabricar entre 40.000 y 60.000 unidades anuales y exportar más de la mitad de la producción. Brasil será el principal destino, con ventas previstas de entre 25.000 y 30.000 unidades durante el primer año.

A eso se sumarán Colombia, México y otros 16 mercados regionales.

A la pickup se sumarán nuevos lanzamientos como Kardian, Boreal y otros productos electrificados.