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Mientras el Gobierno apuesta al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como el principal motor de una nueva etapa de crecimiento, los proyectos comienzan a mostrar sus primeros efectos. En septiembre, las importaciones de los proyectos que adhirieron al régimen se aceleraron reflejaron un cambio de ritmo.

Ocho proyectos realizaron compras por u$s 95 millones, el segundo mayor registro mensual desde la puesta en marcha del esquema, lo que elevó el acumulado por encima de u$s 550 millones y aportó una de las primeras evidencias de que las inversiones aprobadas comienzan a ingresar en una etapa de ejecución.

Según el relevamiento del economista Federico Bernini, investigador del IEEO (UBA - Conicet) septiembre volvió a mostrar un nivel elevado de actividad, apenas por debajo del récord alcanzado en agosto.

Además, un nuevo proyecto realizó su primera importación, una señal de que el régimen empieza a ampliarse más allá de las iniciativas que encabezaron la primera etapa.

Tres proyectos concentraron cerca del 70% de las compras del mes. se trata de GEAR que lideró las importaciones con u$s 33,4 millones destinados principalmente al ingreso de grupos electrógenos; Rincón Mining importó u$s 16,7 millones en equipos de filtrado para su proyecto de litio; mientras que VMOS registró compras por u$s 16,6 millones correspondientes a aparatos para medición de caudal y tubos destinados al desarrollo de infraestructura energética.

Del anuncio a la ejecución

La evolución mensual refleja un cambio respecto de los primeros meses del régimen. Mientras que durante 2025 las importaciones eran esporádicas y estaban concentradas en pocos proyectos, desde mediados de este año comenzaron a ganar volumen y diversidad.

Al cierre de septiembre ya son ocho las iniciativas que registran compras externas bajo el RIGI, incorporando no solo emprendimientos vinculados al petróleo y la minería, sino también proyectos energéticos e industriales.

Para Bernini, estos movimientos muestran que los proyectos empiezan a pasar de la etapa de aprobación a la ejecución. Sin embargo, advierte que todavía se trata de un proceso gradual y concentrado en grandes inversiones.

“Las importaciones de bienes de capital parecieran haber remontado el último bimestre de la mano del RIGI. Lento aún. No hay una explosión de inversión”, señaló.

El desafío de extender el efecto

El avance del RIGI contrasta con un escenario donde la inversión agregada todavía no logra consolidar una recuperación.

A casi tres años del inicio de la gestión de Javier Milei, buena parte del sector empresario reconoce avances en materia de equilibrio fiscal, baja de la inflación, desregulación y normalización macroeconómica. Sin embargo, esas mejoras aún no se traducen en un proceso amplio de inversiones.

Los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) muestran que Argentina captó en 2025 apenas u$s 3.134 millones de Inversión Extranjera Directa (IED), el menor monto entre las principales economías de América Latina, muy por debajo de Brasil (u$s 76.877 millones), México (u$s 40.871 millones), Chile (u$s 13.152 millones) y Colombia (u$s 11.462 millones).

En ese contexto, el Banco Mundial recortó esta semana su proyección de crecimiento para la Argentina de 3,6% a 2,1% para este año y de 3,7% a 3% para 2027. Aun así, mantuvo una visión favorable sobre el programa económico y sostuvo que la consolidación fiscal, las reformas estructurales, la apertura comercial y el propio RIGI contribuirán a mejorar el clima de negocios y permitirán que el país complete tres años consecutivos de crecimiento.