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En la Argentina, un gasto inesperado puede convertirse rápidamente en un problema financiero. Una reparación del automóvil, una enfermedad, la pérdida del empleo o una deuda con la tarjeta de crédito son situaciones capaces de alterar el presupuesto familiar y, en muchos casos, obligar a recurrir a préstamos con tasas elevadas.

Frente a este escenario, contar con un fondo de emergencia puede marcar la diferencia entre resolver un imprevisto con ahorros propios o tener que endeudarse para afrontarlo. La clave no está necesariamente en disponer de grandes sumas de dinero, sino en construir una reserva que permita cubrir los gastos esenciales durante un período determinado.

Según explica Tomás Camussi, CEO y fundador de BeeWe, a El Cronista, una de las principales dificultades de las finanzas personales es que muchas personas comienzan a invertir o planificar objetivos de largo plazo sin contar previamente con un respaldo económico para enfrentar situaciones inesperadas.

El especialista sostiene que, en una economía como la argentina, caracterizada por la inflación, la informalidad laboral y los ciclos de inestabilidad, construir ese respaldo debería ser una prioridad.

El objetivo es sostener un ritmo de ahorro constante hasta la edad de jubilación.
El objetivo es sostener un ritmo de ahorro constante hasta la edad de jubilación.Magnific

Cuánto dinero hay que ahorrar para enfrentar una emergencia

La recomendación que plantea Camussi es contar con una reserva equivalente a entre tres y seis meses de gastos esenciales. Para calcularla, propone sumar las principales obligaciones mensuales, como alquiler, servicios, alimentación, transporte y seguros, y multiplicar ese resultado por tres o por seis.

Por ejemplo, una persona o familia que necesita $700.000 mensuales para cubrir sus gastos básicos debería contar con un fondo de emergencia de entre $2.100.000 y $4.200.000.

Si los gastos ascienden a $1.000.000 mensuales, la reserva debería ubicarse entre $3.000.000 y $6.000.000. En cambio, para un hogar que necesita $1.500.000 por mes, el objetivo sería acumular entre $4.500.000 y $9.000.000.

La diferencia entre ambos extremos depende de las necesidades y de la situación financiera de cada persona. Quienes tienen ingresos variables, trabajan de manera independiente o enfrentan una mayor incertidumbre laboral pueden necesitar una cobertura más amplia.

El objetivo es simple: tener dinero suficiente para sostener los gastos indispensables durante varios meses sin depender de una tarjeta de crédito, un préstamo personal o la venta apresurada de inversiones.

Camussi considera que este respaldo constituye el primer paso para construir una estrategia financiera sostenible. Antes de destinar dinero a inversiones de largo plazo o a determinados objetivos de consumo, recomienda establecer una base de seguridad que permita atravesar situaciones imprevistas.

Por qué no tener ahorros puede salir mucho más caro

Una de las principales advertencias del especialista está relacionada con el costo de financiar una emergencia.

Cuando una persona no dispone de ahorros suficientes, un gasto inesperado puede obligarla a utilizar la tarjeta de crédito, solicitar un préstamo o refinanciar obligaciones existentes.

Camussi señala que, en Argentina, un préstamo personal puede superar el 120% de tasa nominal anual, mientras que el incumplimiento de los pagos de una tarjeta puede generar intereses adicionales y aumentar rápidamente la deuda.

Se trata de una referencia incluida en su análisis, no de una tasa representativa de todo el sistema financiero.

La consecuencia es que un problema económico inicialmente limitado puede transformarse en una obligación mucho mayor.

Además, la falta de liquidez puede obligar a vender activos financieros en un momento desfavorable. Una persona que mantiene sus ahorros invertidos en acciones, bonos u otros instrumentos de largo plazo podría necesitar desprenderse de ellos durante una caída de precios para afrontar un gasto urgente.

En ese sentido, el fondo de emergencia no tiene como principal objetivo obtener la máxima rentabilidad posible, sino garantizar disponibilidad de dinero cuando aparece una necesidad concreta.

Cómo construir un fondo de emergencia y dónde invertir el dinero

Una vez establecido el monto objetivo, el siguiente paso consiste en definir cómo acumularlo y dónde mantenerlo.

Camussi propone comenzar con aportes periódicos, incluso cuando las cantidades disponibles sean reducidas. La idea es transformar el ahorro en un hábito y evitar que dependa exclusivamente del dinero que sobra al finalizar cada mes.

Para lograrlo, recomienda automatizar las transferencias y mantener el fondo separado de la cuenta utilizada para pagar los gastos cotidianos.

En cuanto a las inversiones, el CEO y fundador de BeeWe considera fundamental elegir instrumentos líquidos, que permitan disponer del capital cuando sea necesario.

En su análisis, explica que BeeWe utiliza un fondo en pesos que invierte en instrumentos de corto plazo y alta liquidez. Según afirma, ese vehículo obtuvo durante el último año rendimientos superiores a los de los fondos money market y las billeteras virtuales, aunque no proporciona cifras específicas que permitan comparar los resultados.

De todos modos, la elección de un instrumento para emergencias debe contemplar no solamente su rentabilidad, sino también el riesgo de pérdida de capital, los plazos de rescate y la disponibilidad efectiva del dinero.

Cuánto se puede acumular ahorrando todos los meses

Para mostrar el impacto de los aportes periódicos, Camussi presenta distintos ejemplos de personas que buscan construir su respaldo financiero.

El primero corresponde a un trabajador con ingresos mensuales de $1.500.000 y gastos por $1.200.000. Si destina $100.000 mensuales a un fondo de emergencia, podría acumular más de $3.000.000 en dos años, suponiendo un rendimiento promedio del 50% anual, según el ejemplo del especialista.

Ese capital permitiría cubrir aproximadamente dos meses y medio de sus gastos habituales sin necesidad de recurrir al endeudamiento.

El segundo caso corresponde a una trabajadora independiente con ingresos variables de $1.800.000 y gastos de $1.400.000 mensuales. Si aporta $150.000 por mes, podría acumular alrededor de $4.000.000 en dos años, de acuerdo con la simulación presentada por Camussi.

Ese monto representaría una cobertura cercana a tres meses de gastos.

Los errores que impiden ahorrar, según la economía del comportamiento

Para Camussi, uno de los principales obstáculos para construir un fondo de seguridad no es exclusivamente la falta de ingresos, sino también la manera en que las personas toman decisiones financieras.

Desde la economía del comportamiento, el especialista identifica cinco factores que dificultan la formación de una reserva.

El primero es el desconocimiento: muchas personas no saben cuánto deberían ahorrar ni cómo calcular el monto necesario para cubrir una emergencia.

El segundo es el exceso de confianza, que lleva a pensar que los problemas económicos inesperados difícilmente ocurrirán o que, si aparecen, podrán resolverse de alguna manera.

También aparece el sesgo del presente, por el cual se prioriza una satisfacción inmediata frente a la necesidad de reservar dinero para un riesgo futuro.

A estos comportamientos se suma el optimismo irracional, que lleva a subestimar la probabilidad de atravesar dificultades financieras.

Finalmente, Camussi menciona la contabilidad mental: cuando el dinero destinado a emergencias se mezcla con el presupuesto cotidiano, aumenta la posibilidad de utilizarlo para otros fines.

Por eso, separar el fondo y automatizar los aportes son dos herramientas que pueden ayudar a sostener el ahorro a lo largo del tiempo.

Por qué el fondo de emergencia debería construirse antes de invertir a largo plazo

El planteo de Camussi apunta a establecer un orden en la planificación financiera.

Primero, construir un fondo de seguridad. Después, avanzar con objetivos de mediano plazo y, finalmente, desarrollar una estrategia de ahorro e inversión orientada al retiro.

La lógica es que una persona que invierte todos sus ahorros sin mantener una reserva disponible queda expuesta a tener que vender sus activos cuando aparece una necesidad urgente.

En cambio, disponer de un respaldo permite mantener las inversiones de largo plazo sin que cada imprevisto obligue a modificar la estrategia.

Además del beneficio económico, el especialista destaca el impacto sobre la tranquilidad personal. Contar con recursos disponibles puede reducir la presión de aceptar condiciones laborales desfavorables, solicitar financiamiento costoso o tomar decisiones apresuradas.

En definitiva, la principal función del fondo de emergencia no es generar grandes ganancias, sino comprar tiempo y capacidad de decisión.

Para los hogares argentinos, la recomendación de contar con entre tres y seis meses de gastos esenciales representa un objetivo que puede requerir un esfuerzo considerable. Sin embargo, el planteo de Camussi es que no hace falta alcanzar la suma completa de inmediato: el primer paso consiste en calcular cuánto se necesita, comenzar a reservar dinero y sostener el hábito.

La diferencia puede hacerse evidente ante el primer gasto inesperado. Mientras una persona sin respaldo financiero puede verse obligada a endeudarse, quien dispone de un fondo de emergencia cuenta con recursos propios para afrontar el problema sin comprometer necesariamente sus ingresos futuros.