CUMBRE DE LÍDERES

G20: Fernández y Guzmán van a buscar apoyo del FMI, que habla de expectativas de inflación "sin ancla"

El Gobierno prepara el viaje a Italia para la Cumbre de Líderes del G20, el próximo fin de semana. Martín Guzmán tendrá otra chance para ganar votos en el board del Fondo, que ayer habló de "expectativas desancladas" de inflación.

El presidente Alberto Fernández; el canciller Santiago Cafiero; y el ministro de Economía, Martín Guzmán, viajarán la semana que viene a Roma, Italia, para la Cumbre de Líderes del G20.

Allí, el Gobierno buscará consolidar los respaldos internacionales cosechados en el último año y medio para la renegociación del préstamo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) e intentará lograr que surta efecto la presión internacional sobre el Directorio (Board) del organismo para eliminar los sobrecargos, que le costarían a la Argentina más de u$s 10.000 millones en un acuerdo a 10 años.

La Cumbre de los Líderes será el próximo sábado 30 y domingo 31 de octubre. La comitiva nacional viajaría el jueves 28 y ordenará su discurso económico en torno a lo que señaló Fernández en la Cumbre de "Finanzas en Común": la necesidad de trabajar para construir un nuevo multilateralismo orientado al desarrollo de los países más vulnerables.

Es decir, la voluntad de cambiar la mentalidad en los organismos internacionales y financiar a los países de ingresos medios y bajos con mejores condiciones, tanto desde las tasas de interés, como desde los montos y los plazos de repago.

El jefe de Estado recalcó que quiere "repensar una nueva arquitectura financiera internacional", el rol de los bancos de desarrollo y los canjes de deuda por acciones climáticas.

Recientemente, la posición del Frente de Todos de eliminar los sobrecargos tuvo un importante apoyo del G20 y del G24, pese a que todavía no hace mella en la Secretaría del Tesoro de los Estados Unidos, en donde se toman y ejecutan las decisiones del FMI.

El menú del ministro

Entre pastas y pizza, Guzmán tendrá la oportunidad de encontrarse nuevamente con técnicos y directivos del Fondo después de sus reuniones la semana pasada en Washington, Estados Unidos, en donde no logró avances significativos para acercarse a un acuerdo.

Aunque los comunicados hablaron de "diálogo constructivo", la búlgara Kristalina Georgieva, directora Gerente de la institución, blanqueó en declaraciones a la prensa que la Argentina todavía no presentó un programa económico creíble para discutir seriamente cómo bajar la inflación, reducir la brecha cambiaria y corregir los desequilibrios de la balanza fiscal y externa.

Mientras tanto, el director interno del Departamento para el Hemisferio Occidental del FMI, Nigel Chalk, declaró ayer que "las expectativas de inflación se han desanclado" y que dominar la suba de los precios "demandará acciones en varios frentes", ya sea por el lado macroeconómico como desde las políticas de ingresos.

El directivo también le dio un guiño a la visión dominante del Gobierno argentino, que cree que la inflación es un fenómeno "multicausal" y no exclusivamente monetario.

En una conferencia de prensa, Chalk recomendó a los países de América Latina aplicar políticas monetarias más restrictivas para evitar que la inflación vuelva a ser un problema. Se trata, ni más ni menos, que una de las clásicas recetas del Fondo, lo que pone una luz de alerta frente al pensamiento de una parte del Frente de Todos de que hay un nuevo FMI que sería más permisivo con la Argentina.

Según las proyecciones del organismo, el país tendrá un rebote de la actividad económica del 7,5% en este 2021 y para 2022 el crecimiento sería de 2,5%; recientemente, la institución con sede en Washington omitió estimar la evolución de los precios.

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