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Para el análisis financiero de alta dirección, las coincidencias entre la oposición técnica y la conducción económica oficial no suelen ser habituales y los desencuentros siempre se magnifican. El último diagnóstico de Suramericana Visión —la consultora fundada y dirigida por el exministro de Economía Martín Guzmán— suspende, por un momento, de esas premisas.
No se trata, claro, de una adhesión sin señalamientos, pero sí pondera una estrategia empleada por el equipo económico que conduce Luis Caputo.
La firma admite que una reciente acción llevada adelante por el palacio de Hacienda tiene sostenibilidad y que eso ayudará a honrar los compromisos en moneda extranjera incluso si los mercados internacionales continúan cerrados.
Qué dice Guzmán sobre la deuda
En su informe semanal, Suramericana analiza el frente financiero y destaca la capacidad del Tesoro para desacoplar su estrategia de pago del humor de Wall Street.
“Contribuye a esta estabilidad el hecho de que se están logrando refinanciar los vencimientos de los títulos públicos denominados en moneda extranjera aún sin acceso al mercado de crédito internacional”, se explicó.
Respecto a la posibilidad de salir a buscar dólares al exterior, el documento advierte que, si bien la reapertura del crédito no es imposible, “lo que está más lejos es poder hacerlo a tasas sostenibles”.
Pero frente a este escenario, la consultora del exministro concluye de forma categórica: “Encontramos razonable y conveniente la estrategia de refinanciamiento que incluye emisiones en el mercado local que está llevando adelante el Gobierno”.
La convergencia con la City y Wall Street
El “aval” de Suramericana a la refinanciación doméstica empalma con lo que los grandes bancos de inversión vienen observando.
Las lecturas recientes de JP Morgan y Morgan Stanley señalan que la discusión de los inversores ya no se centra en la inflación general, sino en la consolidación de una inflación núcleo en el orden del 1,6% a 1,9% mensual, lo que sostiene la compresión de tasas locales.
Sin embargo, Suramericana aclara que “una baja persistente y sostenible de la inflación requiere un menor impulso de los servicios, que siguen sin poder perforar el 2% mensual (como sí ha sucedido en bienes) desde octubre de 2020″.
Esta dinámica permitió que la licitación y colocación de instrumentos en pesos y dólares en el mercado interno funcionara como la “esponja” de liquidez para las tesorerías corporativas.
El trabajo del Tesoro
Suramericana además evaluó el comportamiento del Tesoro en el mercado doméstico, destacando que logró un financiamiento neto cercano a los $ 2,5 billones, a costa de “acortar a casi la mitad el plazo de emisión respecto a la licitación previa”.
“Este miércoles (por el pasado) el Tesoro colocó instrumentos por valor de $ 5,4 billones frente a vencimientos por apenas $ 3 billones y obtuvo un refinanciamiento (roll-over) del 183,1% en la primera licitación del mes de julio”, detalló la consultora.
Para lograr esa adhesión, Finanzas bajó significativamente el plazo promedio de los instrumentos emitidos a 366 días (el menor registro desde marzo) frente a los 615 días de la licitación de fines de junio.
A la par, el informe resalta el debut del nuevo instrumento en dólares con vencimiento a octubre de 2029 (diseñado para prefinanciar compromisos de 2027), el cual captó unos u$s 650 millones en su primera prueba.
La paradoja de la economía real: un esquema “en K”
Aunque la arquitectura financiera logra despejar la pared de vencimientos del Tesoro vía mercado local, el marco general sigue exhibiendo disparidades.
La macro financiera muestra compresión de riesgo país cerca de los 410 puntos básicos y súper arbitraje, pero la economía real camina bajo el formato de una recuperación en “K”.
Mientras los sectores vinculados a la energía, la minería y el complejo agroexportador generan las divisas que sostienen el frente externo, el consumo familiar y la actividad comercial tradicional muestran un ritmo de recuperación mucho más lento.
Esta dualidad queda al descubierto en la preocupación que empieza a mostrar el sector bancario ante el salto en la mora de los créditos a familias y la cautela en la recaudación tributaria.
De hecho, Suramericana señala en tono crítico lo que sucede con la inflación y sostiene que “se deberá monitorear si está desinflación de alimentos y bebidas es sostenible en los próximos meses, para de este modo asegurar que la inflación se consolide definitivamente por debajo del 2%”.
Luego remata afirmando que el Gobierno deberá tener “margen fiscal para realizar un menor ajuste de las tarifas de los servicios públicos”.
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