- “¿Cómo vamos a mover todo eso?”
- Vaca Muerta, el antimodelo
- Una flota más antigua
- Camiones autónomos, rutas deterioradas
- Puertos caros, cargas que vuelan
- Récord exportador con menos empresas
- Importar para poder exportar
- La burocracia también tiene un costo
- Multimodalidad: la discusión que atraviesa todos los sectores
La Argentina se prepara para alcanzar un récord exportador de u$s 100.000 millones, sin embargo, el sector privado alerta por barreras para la expansión: desde alivio impositivo y falta crédito hasta costos portuarios y déficit de infraestructura.
La expansión de Vaca Muerta, los nuevos proyectos mineros y las perspectivas del agro anticipan un fuerte aumento de las cargas durante los próximos años.
Detrás de esa oportunidad apareció una pregunta que atravesó Expotransporte y Expologística 2026, esta semana en La Rural: ¿cómo se va a mover toda esa producción?
Transportistas, industriales, importadores y exportadores advirtieron sobre un límite físico al potencial ingreso de divisas: rutas deterioradas, una red ferroviaria que necesita inversiones, accesos portuarios congestionados e infraestructura fluvial y marítima que debe adaptarse a una escala productiva mayor.

A eso se suman el costo del financiamiento, la antigüedad de los camiones, los gastos portuarios y una burocracia que todavía agrega tiempos.
La discusión ya no pasa solamente por cuánto puede producir la Argentina, sino por cuánto puede trasladar competitivamente hasta los mercados internacionales.
Yanina Lojo, especialista en comercio exterior, puso el foco en la presión tributaria y señaló a la baja de impuestos como uno de los principales requisitos para que crezcan las exportaciones.
“¿Cómo vamos a mover todo eso?”
Ángel Padilla, representante del Consejo de Cargadores de la Unión Industrial Argentina (UIA), sintetizó el problema: “La infraestructura está en un estado de falta de inversión de hace décadas”.
Advirtió que las dificultades que ya aparecen con el transporte de arena hacia Vaca Muerta podrían extenderse a otras actividades con el aumento de la producción.
El desafío alcanza al agro. Frente a las proyecciones de crecimiento de la producción granaria, Padilla planteó: “¿Cómo vamos a mover todo eso?”

Su preocupación es que las obras previstas apuntan a mantener la infraestructura existente, pero no necesariamente a ampliar su capacidad con nuevas autopistas y autovías.
El problema empieza antes de las rutas nacionales: el mal estado de los caminos rurales puede generar un extracosto cercano al 10% en el transporte y, en actividades perecederas como la lechería, impedir que la mercadería llegue a destino.
Vaca Muerta, el antimodelo
Para Cristian Sanz, presidente de FADEEAC y oriundo de Bahía Blanca, Vaca Muerta anticipa el desafío que enfrentará la minería.
“Vaca Muerta es un desarrollo fantástico”, afirmó, y destacó su impacto sobre el puerto y las inversiones en Neuquén, Cipolletti y Río Negro.

La minería podría generar un fenómeno incluso mayor, pero con una dificultad: muchos proyectos están a miles de metros de altura y necesitan infraestructura específica.
“El ferrocarril sirve para la planicie, pero hay que subir a la montaña: hay caminos de 200 kilómetros en cordillera que hay que construir”, explicó.
A diferencia de cómo se desarrolló Vaca Muerta, señaló que algunas mineras ya están anticipando fondos para esas obras.
Como ejemplo de la falta de planificación mencionó la Ruta 151: “Hoy tenemos 140 kilómetros absolutamente destruidos, siendo el camino de la energía por donde entran todos los insumos”.
Sanz aseguró que Río Negro avanzaría sobre la administración de esa ruta y de un tramo de la Ruta 22.
Una flota más antigua
El transporte también enfrenta el desafío de modernizar sus equipos.
Según Sanz, circulan casi 500.000 camiones y la antigüedad promedio de la flota ronda los 25 años. “Ojalá todos los camiones tuviesen 25 años: hay camiones de 50 años circulando”, graficó.

FADEEAC presentó al Gobierno un proyecto de chatarrización de unidades antiguas que, según Sanz, fue descartado por el Ministerio de Desregulación, Federico Strzenegger.
La Federación reclama además mejores condiciones financieras. El dirigente destacó una línea de leasing presentada por el BICE durante la exposición, pero afirmó que no lograron un acuerdo con el Banco Nación.
“Vemos sectores como el agro que sí tienen fuertes propuestas de la banca oficial. Seguiremos intentando con otro tipo de entidades para lograr mejores condiciones financieras”, señaló.
Camiones autónomos, rutas deterioradas
La modernización dejó uno de los contrapuntos más fuertes con el Gobierno.
Durante una presentación en La Rural, el viceministro de Economía José Luis Daza proyectó: “De aquí a 10 años los camiones van a ser autónomos, los puertos y carreteras van a estar totalmente automatizados. Nos podemos saltar etapas e ir directo a la infraestructura del siglo XXI”.
Sanz respondió con ironía: “Al ministro habría que invitarlo a recorrer las rutas; debe viajar mucho en helicóptero, si no, no puede decir eso”.

“Primero tenemos que lograr un nivel de infraestructura vial que sea seguro para el tránsito de nuestros camiones con choferes al volante”, agregó.
“Si no estamos dispuestos a invertir en infraestructura, no vamos a tener camiones autónomos”, concluyó.
Puertos caros, cargas que vuelan
Fernando Furci, representante de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), calificó la falta de infraestructura como una “deuda pendiente” y sumó otro problema: “Tenemos los puertos más caros de la región”.
Describió movimientos de contenedores facturados en dólares, tiempos inciertos para los camiones y demoras en las terminales.
“Parece que son monedas, pero cuando empezás a sumar se vuelven dólares y te va erosionando competitividad y rentabilidad”, sostuvo.
Padilla fue más allá: parte de la carga argentina ya busca alternativas en países vecinos. Relató casos de empresas que trasladan sus productos por tierra hacia Chile o Brasil para embarcarlos allí.
“Eso es lo que estamos perdiendo. Le estamos dando trabajo a otras terminales”, advirtió.
Récord exportador con menos empresas
Desde la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) sumaron otro dato: pese al aumento de las ventas externas, la cantidad de compañías que exportan cayó desde niveles cercanos a 15.000 hasta alrededor de 9000.

El problema afecta especialmente a los bienes industriales transportados en contenedores. CERA advirtió que la Argentina quedó rezagada frente a la región y parte de esa logística está migrando hacia países vecinos.
“Estamos tercerizando en terceros países la logística y eso es una debilidad de la Argentina”, planteó Hernán Novoa, economista de CERA.
Importar para poder exportar
Yanina Lojo planteó que producción, importación y exportación forman parte de un mismo entramado: para ganar productividad, las empresas necesitan acceder a insumos, maquinaria y tecnología.
Furci reconoció mejoras en los procesos de importación, pero identificó otro límite: “Si no tenemos financiación, el crecimiento va a estar siempre condicionado”.
Para el representante de CIRA, financiar con recursos propios o crédito caro bienes de capital erosiona la competitividad desde el comienzo.
“Una industria federal que se abastece de un bien de capital que no puede ser financiado, o que es financiado a una alta tasa, ya arranca con su competitividad erosionada”, sostuvo.
La burocracia también tiene un costo
Los participantes reconocieron avances en mecanismos como la importación temporal, aunque reclamaron mayor simplificación.

Desde el sector exportador propusieron una cuenta corriente única tributaria y aduanera para compensar créditos y deudas entre empresas y Estado.
Furci advirtió que digitalizar no alcanza. “La interoperatividad de la información dentro del Estado Nacional es pobre”, señaló.
Y dimensionó el costo financiero de importar: “Por cada dólar que yo traigo tengo que poner un dólar encima. Y la mercadería todavía no salió del puerto”.
Multimodalidad: la discusión que atraviesa todos los sectores
Para Martín Marinucci, secretario de Transporte bonaerense, la respuesta pasa por integrar los distintos modos.
“La Argentina, si no logramos la multimodalidad —incluyendo el camión, el transporte ferroviario, el aéreo y el fluvial—, definitivamente no vamos a ser competitivos nunca en el mundo”, sostuvo.

Marinucci reclamó una articulación público-privada mediante “una mesa que no tenga cabecera” y cuestionó la falta de inversión nacional en rutas y ferrocarriles.
Mencionó el mal estado de las rutas nacionales 3, 5 y 7 y el freno en proyectos como el Corredor Bioceánico, el Tren Norpatagónico entre Bahía Blanca y Añelo y el circunvalar de Santa Fe.
“No es pensar en ir en desmedro de otro modo de transporte, sino articular”, resumió.
El intercambio entre los actores del transporte, la logística y el comercio exterior dejo en claro que la Argentina puede aumentar sustancialmente su producción de energía, minerales y alimentos, pero ese crecimiento estará condicionado por las debilidades de su infraestructura.


















