Entre enero y julio de 2026, los proyectos alcanzados por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ingresaron al país bienes por u$s 171 millones y, aun con montos bajos, empiezan a marcar una huella en las importaciones argentinas.
Se trata fundamentalmente de equipamiento, maquinaria e insumos asociados a la puesta en marcha de grandes inversiones de energía y minería.
Los datos relevados por el economista Federico Bernini muestran que el proceso todavía está en una etapa inicial, pero comenzó a acelerarse en los últimos meses. Sólo en julio, las importaciones alcanzaron los u$s 45 millones, algo más de una cuarta parte de las compras al exterior acumuladas entre enero y julio
Por ahora, tres proyectos explican buena parte del movimiento acumulado: Vaca Muerta Oleoducto Sur (VMOS), con u$s55 millones; Rincón, con u$s 51 millones; y GEAR, con u$s 44 millones. Entre los tres concentran cerca del 88% de las importaciones registradas en los primeros siete meses del año.

Más atrás aparecen Galán Litio, con u$s16 millones; Luz del Campo, con u$s 2,2 millones; Minera del Altiplano y TGS, con u$s 900.000 cada uno; Sidersa, con u$s 800.000; y Terminal Timbúes, con u$s 500.000.
La novedad de los últimos meses no está sólo en el aumento de los montos. También comenzó a ampliarse el número de proyectos que realizan compras externas, con la incorporación de Minera del Altiplano, TGS y Timbúes.
Qué están importando los proyectos del RIGI
La composición de las importaciones ofrece una primera aproximación al grado de maduración de las inversiones. Se trata principalmente de bienes de capital e insumos directamente vinculados con la construcción y puesta en funcionamiento de los proyectos.

VMOS, el oleoducto destinado a ampliar la capacidad de evacuación y exportación del petróleo de Vaca Muerta, está importando artículos de grifería, bombas de fluidos y tubos de acero y caucho.
Rincón, el proyecto de litio de Rio Tinto en Salta, ingresó principalmente aparatos de filtrado y depuración de líquidos. GEAR, vinculado a energías renovables, importó grupos electrógenos de energía eólica.
TGS, por su parte, comenzó a ingresar válvulas para sus sistemas de transporte e infraestructura, mientras que Terminal Timbúes importó maquinaria pesada —entre ella cargadoras y palas frontales— y repuestos. Minera del Altiplano registró compras de bombas y componentes de transmisión, como poleas.
Relación inversión - importación
Si bien la escala de importaciones todavía es pequeña cuando se la compara con el universo de inversiones comprometidas, se observan señales.
El detalle que aporta Bernini hace un zoom sobre los anuncios de inversión al reflejar que el equipamiento efectivamente ya ingresó al país para ejecutar los proyectos.
Según el último informe Doing Business in Argentina 2026 onwards de PwC, ya existen 13 proyectos aprobados bajo el RIGI con compromisos agregados por alrededor de u$s 18.000 millones. Además, la consultora identifica al menos 21 proyectos pendientes de presentación o aprobación que representarían un pipeline potencial superior a u$s 85.000 millones.

Entre los proyectos ya aprobados se encuentra VMOS, con una inversión prevista de u$s 2486 millones; Rincón de Litio, con u$s 2724 millones; Southern Energy, con u$s 6878 millones; Sidersa, con u$s 296 millones; y Terminal Timbúes, con u$s 277 millones.
Sin embargo, las compras externas tienen una relación directa con la inversión porque los bienes registrados corresponden a equipos e insumos de los proyectos, pero “no toda la inversión comprometida bajo el RIGI se traduce en importaciones”, señaló Bernini.
A las adquisiciones del exterior se agrega construcción, ingeniería, servicios y equipamiento de origen nacional. Aun así, como señala PwC, los proyectos aprobados contemplan una participación mínima del 20% de proveedores locales.
También existe inversión que se ejecuta fuera del país y que todavía no aparece en las estadísticas aduaneras.
Southern Energy es probablemente el ejemplo más claro: pese a ser uno de los mayores proyectos aprobados por el RIGI, con una inversión prevista por PwC de u$s 6878 millones, hasta julio no registra importaciones en los datos relevados por Bernini.
Parte del proyecto involucra activos que se construyen en el exterior -una embarcación- y que pueden generar desembolsos y adelantos mucho antes de ingresar físicamente a la Argentina.

Respecto a la dinámica que muestran los proyectos en función del monto comprometido de inversión y el avance de las importaciones Galán Litio muestra el mejor ratio ya que los bienes ingresados representan alrededor del 31% de la inversión comprometida para los primeros dos años.
Le siguen GEAR, con un ratio de 21%, y Luz del Campo, con 19%.
Si ien el indicador tampoco equivale al porcentaje de ejecución total del proyecto permite comenzar a seguir con mayor precisión la relación entre los anuncios y la inversión física.
El desafío: que el boom sea sostenible
Como se trata de inversiones de largo plazo, aparece una paradoja: antes de generar nuevas exportaciones, los proyectos demandan divisas para importar los equipos necesarios para producir.
Este proceso que podría cambiar la estructura exportadora argentina, con el aporte de u$s 30.000 millones de la energía y u$s 15.000 millones de la minería hacia 2030, no está exento de riesgos.

Si bien presenta una visión positiva del clima de inversión argentino, PwC condiciona la consolidación del proceso a la continuidad de la estabilización macroeconómica.
Entre los principales desafíos menciona mejorar las condiciones de crédito —el financiamiento local continúa siendo limitado y de plazos cortos—, recuperar el consumo, seguir acumulando reservas, completar el levantamiento de los controles cambiarios y recuperar el acceso a los mercados internacionales de deuda.
La consultora también advierte que el marco regulatorio continúa evolucionando y que será clave administrar correctamente los picos de necesidades de financiamiento en pesos, profundizar el crédito y preservar la disciplina macroeconómica para sostener mejores condiciones financieras para empresas y sector público.
El riesgo político
A eso se agrega el factor político. PwC identifica a las elecciones presidenciales de 2027 como uno de los próximos focos de atención para los inversores. La pregunta, plantea el informe, será si la Argentina puede sostener el actual sendero de estabilización y reformas, después de que el proceso electoral de 2025 demostrara cuánto puede impactar la incertidumbre política sobre las variables financieras.

Por eso hacia 2027 aparece también otro riesgo, cada vez más presente en el debate económico: que los sectores que hoy traccionan —energía, minería, agro y economía del conocimiento— funcionen como una suerte de “isla” de crecimiento, sin que su dinamismo alcance para compensar la pérdida de actividad y empleo en otros sectores.
El propio informe muestra una recuperación muy heterogénea: en 2025 la economía creció 4,4%, pero industria, construcción y comercio todavía se encontraban 8,1%, 14% y 3,6% por debajo de los niveles de 2023, respectivamente. En contraste, agricultura, intermediación financiera y minería mostraron fuertes expansiones.
Así, el desafío del RIGI ya no pasa únicamente por sumar anuncios. De cara a un año electoral, el reto para el equipo económico será lograr que el nuevo ciclo inversor no sólo genere más exportaciones y dólares, sino también recuperar actividad y empleo.















