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El dato de inflación de agosto trajo este jueves una nueva señal de desaceleración, con un IPC que se ubicó en 1,7% y volvió a perforar el umbral de los 2%.

Pero, mientras el Gobierno celebra el resultado y pone el foco en la continuidad de la baja, un relevamiento de alta frecuencia sobre uno de los principales componentes de la canasta muestra un movimiento bastante menos favorable para el mes que acaba de comenzar.

La medición de Labour Capital & Growth (LCG) sobre precios de alimentos y bebidas registró una suba de 3% en la segunda semana de septiembre, después de varias semanas en las que las variaciones habían sido marginales, negativas o directamente nulas.

El dato marca un cambio respecto de la primera semana del mes, cuando el mismo relevamiento había registrado una caída de 0,7%.

Ahora, además, la tendencia de las últimas cuatro semanas también se movió en sentido contrario: el promedio mensual pasó de 1% a 1,5%, una aceleración de 0,5 puntos porcentuales.

La señal no implica que la inflación de septiembre vaya a ubicarse en ese nivel —LCG mide una canasta específica de alimentos y bebidas y lo hace con frecuencia semanal—, pero sí introduce un primer elemento de cautela después del buen dato de agosto.

Los alimentos subieron 3% en una semana

Según el informe de avance de LCG correspondiente al 10 de septiembre, los precios de alimentos y bebidas aumentaron 3% en la segunda semana de septiembre.

La consultora destacó que se trató de un “salto importante” después de varias semanas caracterizadas por variaciones marginales, negativas o nulas.

El movimiento tampoco fue homogéneo entre los distintos rubros de la canasta. Tres categorías concentraron prácticamente toda la explicación de la suba semanal: productos de panificación, cereales y pastas, carnes y verduras.

Los panificados registraron el mayor incremento, con una suba de 9,2% semanal. Las verduras aumentaron 6,2%, mientras que las carnes avanzaron 2,7%.

LCG señala que estos tres rubros explican “casi toda la inflación semanal de alimentos”.

Panificados, verduras y carnes explicaron la mayor parte de la suba

El resto de los componentes tuvo movimientos mucho más moderados.

Según el detalle del relevamiento, bebidas e infusiones para consumir en el hogar aumentó 1,36% en la semana. Le siguieron comidas listas para llevar, con una suba de 0,84%, y frutas, con 0,50%.

También registraron incrementos productos lácteos y huevos, aceites, azúcar, miel, dulces y cacao, y condimentos y otros productos alimenticios, aunque con variaciones menores.

Panificados, cereales y pastas lideraron la baja
Panificados, cereales y pastas lideraron la baja

En el otro extremo, la única categoría que mostró una caída fue azúcar, miel, dulces y cacao, con un retroceso de 0,21%.

El resultado final de la canasta fue una suba promedio de 3%.

El promedio de cuatro semanas también se aceleró

Más allá del salto de una sola semana, el dato que permite observar mejor la tendencia es el promedio de las últimas cuatro semanas.

Allí también apareció un cambio respecto de la medición anterior. La inflación mensual promedio de los alimentos pasó de 1% a 1,5%, lo que representa una aceleración de 0,5 puntos porcentuales.

De esta manera, el indicador se alejó del mínimo de 1% que había alcanzado en la primera semana de septiembre.

Fuente: ShutterstockShutterstock

El comportamiento de los distintos rubros fue dispar. En las últimas cuatro semanas, bebidas e infusiones para consumir en el hogar acumularon una suba de 4,5% y fueron el componente que más incidió sobre el promedio.

Le siguieron verduras, con un aumento de 4%, y productos lácteos y huevos, con 1,6%.

LCG destacó que más de un tercio de la inflación promedio de las últimas cuatro semanas se explica por el comportamiento de las bebidas.

En cambio, azúcar, miel, dulces y cacao acumularon una baja de 6% en el período y aceites retrocedieron 2%.

Un cambio respecto de la primera semana de septiembre

El resultado adquiere mayor relevancia cuando se lo compara con el informe anterior de LCG.

En la primera semana de septiembre, la canasta de alimentos y bebidas había registrado una caída de 0,7%. En ese momento, además, el promedio móvil de cuatro semanas se había ubicado en 1%, con una baja de 0,4 puntos porcentuales frente a la medición previa.

La lectura entonces era favorable: después de la desaceleración observada durante las últimas semanas de agosto, los primeros datos de septiembre permitían pensar que el freno de los alimentos podía extenderse al nuevo mes.

La segunda semana cambia esa fotografía. El salto de 3% no solo revirtió la caída semanal anterior, sino que llevó nuevamente hacia arriba el promedio de cuatro semanas.

Menos productos bajaron de precio

Otro indicador que acompaña el cambio es el índice de difusión de LCG, que permite observar qué proporción de los productos relevados aumentó o redujo su precio.

La consultora señaló que se redujo sensiblemente el porcentaje de productos con caídas de precios dentro de la canasta relevada.

El dato es relevante porque en la primera semana de septiembre el porcentaje de productos que habían bajado de precio había alcanzado el 15%, mientras que ahora esa participación disminuyó.

Al mismo tiempo, las variaciones de precios presentaron menor dispersión respecto de la semana anterior. Es decir, aunque el promedio general fue considerablemente más alto, los movimientos individuales estuvieron más concentrados que en el relevamiento previo.

LCG releva mediante web scraping los precios de 8.000 alimentos y bebidas en cinco supermercados, con cortes semanales los miércoles. Los ponderadores utilizados corresponden a la estructura del Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires.