La expectativa estaba puesta en una frase que nunca llegó; aún así, bajo el sol de julio en una tribuna colmada, entre ponchos y aplausos el presidente, Javier Milei, dedicó el discurso de cierre en La Rural para pasar lista de las mejoras alcanzadas para el campo y reiteró la promesa de eliminar las retenciones.
Después de una semana de especulaciones sobre una posible baja de las retenciones para la carne vacuna, en el cierre de la 160° Exposición Rural de Palermo, Milei ratificó el rumbo económico, reivindicó al campo como pilar del desarrollo argentino y volvió a prometer que las retenciones desaparecerán, aunque sin anunciar nuevos recortes.
El jefe de Estado arribó al predio minutos antes de las 11, escoltado por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien ya había recorrido la Exposición Rural el jueves y le había bajado el tono a la expectativa de alivio fiscal que creció, particularmente para la carne, que aun tributa 5%.
Junto a Karina Milei, su hermana, caminaron al encuentro de la senadora Patricia Bullrich; el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger; el diputado Luis Petri; y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri.
A un lado del Presidente se ubicó Nicolás Pino, anfitrión y titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA).
Hasta minutos antes del discurso, el clima estaba atravesado por la expectativa del sector ganadero. Tras la eliminación de las retenciones para miles de productos industriales y agroindustriales y la rebaja temporal para los principales cultivos, buena parte de la cadena cárnica.

Aunque el anuncio nunca llegó, la cantidad de medidas que el Presidente refrescó y, la sintonía del sector con la política del gobierno, hizo que no cesen los aplausos.
Detrás de esa decisión aparece una explicación que en el propio sector reconocen como “lógica”: el buen momento que atraviesa la actividad, impulsada por los precios internacionales y el crecimiento de las exportaciones, terminó inclinando la balanza en Economía.
En un contexto en el que el Gobierno enfrenta mayores dificultades para sostener el superávit fiscal por la desaceleración de la actividad económica, Caputo volvió a priorizar el equilibrio de las cuentas públicas sobre un nuevo alivio tributario.
El reclamo de Pino
Antes del discurso presidencial, Nicolás Pino dejó en claro cuál era el principal reclamo del sector.
Aunque destacó los avances logrados por el Gobierno en materia de estabilización macroeconómica, reducción de la inflación y desregulación, insistió en que “las retenciones deben dejar de existir por ley y para siempre”.
El presidente de la SRA sostuvo que desde 2002 el campo aportó alrededor de u$s 215.000 millones en derechos de exportación y afirmó que cada peso que el Estado dejó de recaudar por las rebajas aplicadas durante la actual gestión volvió rápidamente a la producción.
“¿Qué hicimos los productores con la suma no confiscada? Hicimos lo que sabemos hacer: reinvertimos en genética, pasturas, maquinaria y mejoras”, aseguró.

Pino también aprovechó el acto para reclamar una reducción de impuestos provinciales y municipales, mejoras en infraestructura, caminos rurales, conectividad y un sistema financiero que permita acceder a créditos de largo plazo.
“La baja de impuestos no es solo un hecho de justicia para los productores. Cuando los impuestos bajan, la producción aumenta y eso beneficia a toda la población”, sostuvo.
Eliminación sin fecha
Lejos de responder con anuncios concretos, Milei construyó un discurso de fuerte contenido ideológico y económico, en el que definió al agro como el origen mismo de la civilización y cuestionó duramente las políticas aplicadas durante las últimas décadas.
“Cuando la política ataca al campo, no ataca a un sector: ataca al cimiento mismo sobre el que se levantó todo lo demás”, afirmó.

El Presidente repasó las medidas implementadas desde el inicio de su gestión —eliminación del cepo, baja de aranceles, apertura de mercados, desregulaciones y reducción parcial de retenciones— y las vinculó con los resultados productivos alcanzados por el sector.
Destacó la siembra récord de 40 millones de hectáreas, una cosecha superior a 164 millones de toneladas, exportaciones agroindustriales por más de u$s 52.000 millones y el crecimiento histórico de las ventas externas de carne vacuna.
Según Milei, todos esos resultados se obtuvieron “con una mano atada a la espalda”, en referencia a la continuidad de las retenciones.
“Hoy el productor recibe el 75% del precio internacional y va a seguir subiendo hasta que el día de mañana reciba el precio pleno, el 100% de lo que genera su esfuerzo”, prometió pero evitó fijar plazos.
El “puente” hacia el fin de las retenciones
Pese a que no hubo novedades en materia de anuncios, la principal definición económica del discurso apareció cuando explicó cómo imagina financiar la futura eliminación de derechos de exportación.
“Hoy la energía y la minería están rápidamente acompañando el despegue exportador del país. El crecimiento de esos sectores es lo que financiará la quita de retenciones y el verdadero empoderamiento del campo pujante en las próximas décadas”, sostuvo.
Con esa frase, Milei dejó en claro que la estrategia oficial sigue siendo la misma que transmitieron tanto el Ministerio de Economía, como su vice, José Luis Daza y Horacio Marín, titular de YPF, en su paso por la Feria: utilizar el crecimiento de las exportaciones energéticas y mineras como fuente estructural de divisas para reducir gradualmente la dependencia fiscal del agro.
En paralelo, Milei repasó otras medidas impulsadas por el Gobierno para el sector, como la eliminación del Impuesto PAÍS, la baja de aranceles para fertilizantes y maquinaria, la flexibilización de importaciones de equipos usados, la desregulación del Senasa, la digitalización de trámites, la privatización del Belgrano Cargas y las futuras inversiones sobre la red vial nacional.
Respaldo de largo plazo
Aunque el presidente evitó la medida que esperaba buena parte de la cadena ganadera, las principales entidades optaron por respaldar el rumbo económico y destacar la previsibilidad del programa oficial.
Lucas Magnano, presidente de Coninagro, sostuvo que el mensaje presidencial puso el foco en el aspecto más importante para el sector: la previsibilidad.

“Muchas de las actividades agropecuarias exceden incluso los períodos presidenciales. Tener una hoja de ruta clara y precisa es sumamente importante”, afirmó.
Magnano reconoció que el escenario ideal hubiera sido la eliminación definitiva de las retenciones, pero consideró comprensible la decisión oficial.
“Entiendo que el Gobierno ha hecho el mayor esfuerzo y ha dado hasta donde puede sin comprometer el superávit fiscal o el equilibrio fiscal, que es una de las variables innegociables que tiene. Me parece que ese es el camino”, señaló.
En la misma línea se expresó Gustavo Idígoras, presidente de CIARA-CEC, quien destacó que el discurso presidencial reafirmó “la enorme energía y potencia del agro y de su agroindustria exportadora”.

Además, valoró la continuidad de la apertura de mercados y las inversiones previstas en infraestructura logística, como la profundización de la Vía Navegable Troncal y la futura licitación del Belgrano Cargas.
“La continuidad de estas políticas generará más producción, más empleo y más exportaciones”, concluyó.
La jornada terminó mostrando un equilibrio político que el Gobierno buscaba preservar. Si bien no hubo anuncio para la carne, tampoco hubo ruptura con un sector que sigue considerando que el principal activo del programa económico es la estabilidad macroeconómica y la previsibilidad de las reglas de juego.
A la par, Pino, en carrera por la reelección al frente de la SRA también se mostró fortalecido por el respaldo que recibió tanto del Presidente como gobernadores y funcionarios que desfilaron en la última semana por la Feria.













