“Escuchar es también una forma de gobernar”, dijo la senadora y jefe de bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, en el cierre de Diálogos para la Argentina, la jornada del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires en la Bolsa de Comercio. En su discurso de cierre, que estaba originalmente reservado para el Presidente Javier Milei -pero no pudo asistir por el viaje a España-, propuso un reparto de las bancas del Senado en el Consejo de la Magistratura para evitar que la disputa con el peronismo llegue a la Corte Suprema y reforzó una bandera republicana.

Bullrich organizó su exposición en torno a las virtudes republicanas, a las que presentó como la base de la vida institucional y no como una cuestión de estilo. “No son formas. Porque si fueran formas sería fácil. Son sustancias”, afirmó, en un mensaje directo para el jefe de Estado.

Las comparó con lo que se le enseña a un chico en la infancia. Esos hábitos, sostuvo, son los que después permiten cuidar la República. Con esa premisa abordó uno de los conflictos institucionales más urgentes del Congreso: “Algunas reglas fueron construidas con realidades distintas”, dijo sobre la pelea por el Consejo.

La oferta consiste en que La Libertad Avanza y el peronismo se queden con una banca y media cada uno, y que la cuarta sea para la UCR. “Uno y medio cada uno para no ir a la Corte, porque si no terminamos en la Corte”, explicó, sin precisar cómo se compartiría la banca dividida. “Quiero construir el acuerdo, no quiero judicializarlo”, sostuvo, y recordó que, en la disputa anterior, Luis Juez estuvo un año y dos meses sin poder asumir en el organismo.

La pelea surgió porque la ley reserva dos de las cuatro bancas a la mayoría y una a cada minoría, mientras que Bullrich expuso que su bloque y el peronismo tienen 21 senadores cada uno. “Nadie pensó en el empate”, dijo. El peronismo rechaza esa cuenta: tras el regreso del riojano Fernando Rejal el bloque de José Mayans llegó a 22 integrantes y reclama dos lugares, algo que La Libertad Avanza cuestiona como maniobra de último momento. Los nuevos consejeros deben asumir el 18 de noviembre.

Para Bullrich, el conflicto expone un problema más amplio: reglas pensadas para otro sistema político. El mismo argumento utilizó para explicar por qué siguen sin cubrirse las dos vacantes de la Corte, que requieren el acuerdo de dos tercios del Senado. “Los 2/3 están pensados para un país bipartidista”, afirmó. Con una Cámara alta fragmentada, explicó, los votos se construyen “uno por uno”.

En ese escenario, se mostró dispuesta a buscar un acuerdo “tanto en la Corte como para estos miembros del Consejo de la Magistratura”, dos temas que domina el terreno de la secretaria general, Karina Milei, a través de sus armadores, Martín y “Lule” Menem, y el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.

La senadora también se refirió a las reglas electorales, en momentos en que la reforma que impulsa el Gobierno sigue trabada en el Senado. “No es bueno cambiar el sistema electoral todo el tiempo”, afirmó. “Nosotros queremos que las reglas electorales se cambien en un año que no es electoral”, agregó.

El proyecto del Ejecutivo, que elimina las PASO e incorpora Ficha Limpia, no reúne por ahora los acuerdos necesarios entre los aliados, y Bullrich respaldó en septiembre que se apruebe antes de fin de año para que no se discuta en 2027.

Patricia Bullrich - Colegio de Abogados
Patricia Bullrich - Colegio de AbogadosColegio de Abogados

La discusión sobre las reglas también la llevó a la selección de jueces, donde fue más lejos que la Corte. El proyecto de Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, que el primero defendió horas antes en la misma jornada, reduce a 20 puntos sobre 200 el peso de las entrevistas personales en los concursos. Bullrich, en cambio, pidió eliminarlas.

“Yo desde el principio estuve en contra de la entrevista. Me parece una locura”, dijo. “La entrevista es la subjetividad total”, agregó. “Directamente, para mí, la tenemos que anular”. De lo contrario, advirtió, “el mérito termina siendo una palabra vacía”. Propuso además extender los exámenes anónimos al empleo público, con “un concurso ciego” y no “un concurso con recomendación”.

La senadora admitió que el mérito también se perdió por las demoras del sistema. Recordó que, al llegar al Senado, encontró casi 10 años de atraso en los pliegos, porque Mauricio Macri y Alberto Fernández devolvieron candidaturas.

Como muchos aspirantes se presentaron a otros concursos en ese lapso, los órdenes de mérito se alteraron. “Hay algunos que han saltado 10 puestos y eso no está bien”, reconoció y advirtió sobre la continuidad del sistema: “Si cada Presidente que llega cambia los pliegos, la verdad es que nadie tiene la certeza de que su concurso va a ser tratado en tiempo y forma”.

Según pudo saber El Cronista, la presencia de Milei en España llevó a los organizadores a convocar a la senadora para reemplazarlo. El cambio tuvo una carga particular, porque Bullrich se diferenció en las últimas semanas del Presidente por sus ataques al periodismo. Ante los abogados, afirmó que instituciones como la libertad de prensa “van a seguir siempre, más allá de lo que diga el que esté en el poder”. Menos de dos semanas atrás, había dicho que Milei “cruzó un límite” al hablar de quemar periodistas “en la hoguera”.

La senadora planteó que los presidentes siempre reciben ataques y se preguntó quién puede tenerle miedo a que le pregunten. Para explicar cómo debe responder un funcionario, recordó el caso Santiago Maldonado, que enfrentó como ministra de Seguridad: “Si uno está convencido de la verdad, la defiende. La defiende con argumentos”. Y amplió la idea a toda la sociedad: “La libertad de expresión es de todos. Del que piensa como puedo pensar yo, del que piensa distinto”.

Patricia Bullrich
Patricia BullrichCaptura de pantalla

Esa convivencia, sostuvo, exige recuperar algo que hoy escasea. “Nosotros vivimos en una sociedad donde no se escucha”, advirtió. También la vinculó con el control del poder: “El poder siempre tiende a desbordarse y ese desborde solo se controla con una ciudadanía activa”, afirmó, y citó como ejemplo la movilización contra la Resolución 125, que logró cambiar el rumbo de un Congreso con mayorías que parecían automáticas.

Bullrich cerró con la idea que atravesó su exposición. Cuestionó “el péndulo” argentino, al que le atribuyó “mucho daño”, y planteó que los cambios en marcha deben sobrevivir a más de un gobierno. También reivindicó su lema como “una regla de oro”: “El que las hace las paga. Sea político, policía, ciudadano de a pie, o sea quien sea” “Los gobiernos cambian, las personas cambian, lo que queda son las reglas y los valores”, concluyó.