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La guerra tecnológica entre Estados Unidos, China y Rusia acaba de sumar un nuevo capítulo con la incorporación de la Argentina - y otros países- a Pax Silica, la alianza impulsada por Washington para asegurar el abastecimiento de minerales críticos, energía, centros de datos y semiconductores que alimentarán el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA).
La decisión, oficializada por el Gobierno Nacional durante la cumbre realizada en Washington, excede ampliamente un gesto diplomático.
Coloca al país dentro de una estrategia global que busca reorganizar las cadenas de suministro tecnológicas de Occidente y reducir la dependencia de China en recursos considerados estratégicos para las próximas décadas.
La noticia fue comunicada por el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Pablo Quirno, luego de que el embajador Alejandro Oxenford firmara la declaración conjunta en el Instituto de la Paz de Washington, junto a representantes de Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Australia, Reino Unido y otros países considerados “socios confiables”.
“La Argentina suscribió el Joint Statement on AI Opportunity Partnership, en el marco de la Cumbre de Pax Silica, que reúne a países confiables para asegurar las cadenas de valor que sostienen a la inteligencia artificial: minerales críticos, energía, cómputo y semiconductores”, señaló Quirno.
Aunque la declaración evita mencionar directamente a China, el mensaje político quedó claro durante el encuentro. El representante de Estados Unidos ante la Unión Europea celebró el acuerdo afirmando que “Pax Silica significa cadenas de suministro seguras. Socios de confianza. Menos dependencia de adversarios. Más poder para la industria privada”.
I am delighted to welcome the European Union into Pax Silica. The U.S. and EU already share the world's largest trade relationship — and over the past year, we have built on that foundation with a trade framework agreement and a critical minerals MOU. Pax Silica means secure… pic.twitter.com/R4E4h9TPfn
— Ambassador Andrew Puzder (@USAmbEU) June 25, 2026
Los “adversarios” no necesitan demasiada interpretación: la estrategia norteamericana apunta directamente a reducir la dependencia tecnológica respecto de China y, en menor medida, de Rusia, en una competencia que ya muchos analistas describen como la nueva Guerra Fría del siglo XXI.
Qué es Pax Silica
Pax Silica nació a fines de 2025 como la principal apuesta del Departamento de Estado estadounidense para disputar con China el liderazgo tecnológico mundial.
La alianza va mucho más allá de los semiconductores. La estrategia norteamericana parte de una premisa simple: ningún país puede producir por sí solo todos los insumos que demanda la inteligencia artificial.
En lugar de relocalizar toda la producción dentro de Estados Unidos, Washington decidió distribuir los distintos eslabones de la cadena entre países considerados políticamente confiables.
Es el modelo conocido como friend-shoring, que consiste en construir cadenas de suministro entre aliados estratégicos.
Argentina y otros países con potencial minero aparecen como proveedores potenciales de minerales críticos indispensables para fabricar desde vehículos eléctricos hasta servidores de inteligencia artificial.
El Super RIGI completa el tablero
La adhesión a Pax Silica llega, además, en un momento político particularmente significativo.
Apenas un día antes, la Cámara de Diputados otorgó media sanción al denominado Super RIGI, una ampliación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones que incorpora beneficios específicos para proyectos vinculados a minería estratégica, infraestructura y cadenas industriales asociadas.
Mientras el Congreso avanza en un régimen destinado a reducir costos, otorgar estabilidad fiscal y acelerar inversiones de gran escala, la adhesión a Pax Silica abre una puerta adicional: el acceso preferencial a financiamiento internacional y a proyectos coordinados con Estados Unidos, Europa y otros socios occidentales.
Uno de los anuncios realizados durante la cumbre fue la creación del Pax Silica Fund, un fondo destinado exclusivamente a financiar proyectos de extracción de minerales críticos, infraestructura estratégica y manufactura tecnológica dentro de los países integrantes de la alianza.
Para la Argentina, esto significa que proyectos vinculados al litio, cobre y tierras raras podrían comenzar a competir por financiamiento proveniente de bancos, fondos de inversión y grandes compañías occidentales interesadas en diversificar sus cadenas de abastecimiento fuera de China.
Hasta ahora, buena parte de las inversiones mineras en Argentina convivían con capitales provenientes de Estados Unidos, Canadá, Australia, China y otros actores internacionales.
Con Pax Silica aparece un nuevo criterio de selección: pertenecer al bloque de “socios confiables” puede transformarse en una ventaja competitiva para atraer inversiones occidentales, pero también supone mayores restricciones para asociarse con compañías consideradas estratégicas por Beijing.
Qué puede ofrecer Argentina
Entre los elementos detectados aparecen algunos de los más demandados por la industria tecnológica mundial.

El neodimio y el praseodimio son fundamentales para fabricar los imanes permanentes utilizados en motores de vehículos eléctricos, aerogeneradores y equipamiento vinculado a la inteligencia artificial.
El lantano y el cerio tienen aplicaciones en catalizadores industriales, refinación de petróleo y distintas aleaciones metálicas. A ellos se suman elementos considerados todavía más estratégicos, como el itrio y el escandio, utilizados en pantallas, sistemas láser, componentes aeroespaciales y equipamiento militar.
De los mapas a las inversiones
Hasta hace pocos años, buena parte de estos recursos permanecían prácticamente fuera del radar de los grandes inversores.
La explicación es sencilla. El litio concentró la mayor parte de la atención internacional y desplazó a otros minerales estratégicos cuya demanda todavía era relativamente reducida.
La irrupción de la inteligencia artificial cambió completamente esa ecuación. Cada nuevo centro de datos, cada acelerador gráfico y cada chip avanzado necesita una cadena de suministro estable de minerales críticos. Allí las tierras raras comenzaron a ganar protagonismo.
Una disputa que ya había anticipado el Comando Sur

En 2023, la entonces jefa del Comando Sur estadounidense, la general Laura Richardson, llamó la atención al señalar públicamente que una de las principales razones del interés estratégico de Washington en la región era la enorme concentración de recursos naturales críticos para la economía del futuro.
Tres años después, Pax Silica aparece como la materialización institucional de aquella estrategia.
Pero mientras Washington impulsa Pax Silica junto con la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Australia y otros aliados, China continúa consolidando su posición dominante en el procesamiento mundial de tierras raras y Rusia busca convertir al bloque BRICS en una plataforma alternativa de desarrollo tecnológico.
Durante la última edición del Foro Económico Internacional de San Petersburgo —conocido como el “Davos ruso”— el presidente Vladimir Putin dedicó buena parte de su discurso a la inteligencia artificial y a la soberanía tecnológica.
Para Guillermo Justo Chaves, ex jefe de Gabinete de la Cancillería e integrante de la Mesa de Relaciones Internacionales del Partido Justicialista, el ingreso a Pax Silica refleja un cambio de época, aunque advierte que la discusión de fondo no debería limitarse a la extracción de recursos naturales.
“La Pax Silica expresa una realidad ineludible: la disputa global ya no es solamente comercial o militar, sino tecnológica”, sostuvo en diálogo con El Cronista.
Sin embargo, planteó que la inserción internacional argentina debería combinar esa participación con una estrategia propia de desarrollo.
“Argentina debe vincularse inteligentemente con todas las iniciativas que generen oportunidades de desarrollo, pero defendiendo una estrategia nacional. Nuestro objetivo no puede ser únicamente exportar recursos naturales; debemos agregar valor, desarrollar capacidades tecnológicas propias y fortalecer la integración latinoamericana para negociar desde una posición de mayor fortaleza”, señaló en contrapunto con la versión oficial.
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