Zoom Editorial

Un segundo semestre más complicado, con viento de frente externo e interno

Cuáles de las contradictorias señales de la economía son las que definirán el mediano plazo? La pregunta está en boca de empresarios y financistas que observan con preocupación una disparidad de tendencias de la economía. Los más inadvertidos empiezan a ver con preocupación un cambio de sentido de los vientos globales.

La perspectiva de la suba de la tasa de interés en los EE.UU. comienza a hacerse sentir en los emergentes desde el lado financiero. Y nuestro emergente más influyente, que es Brasil, empieza a revertir la revaluación del real, y tras de ello podría desaparecer el bono del que goza la Argentina en materia de competitividad cambiaria: mientras en Brasil el dólar esté más barato, aquí el Banco Central no necesitará hacer esfuerzos mucho más grandes para quedar a tono con un tipo de cambio competitivo.

Este endurecimiento de las condiciones internacionales también preocupa en el FMI con la vista puesta en la región, en medio de las conversaciones con la Argentina. El organismo mira con preocupación una posible reversión del flujo de capitales del que se beneficiaron los países de América latina -Brasil en particular- en el último año. Podría pegar también con una caída del precio de las commodities. Miguel Pesce ya está en alerta.

La inercia inflacionaria también está en la agenda de lo que se presenta ya como un áspero segundo semestre. En el sistema financiero prevén que ese endurecimiento de condiciones externas tendrá uno paralelo en lo interno. Si, como está anunciado, las tasas de interés siguen subiendo para no perderle tranco a la inflación, la cadena de pagos sentirá ese tirón. Ya hay previsiones de un crecimiento de morosidad comercial y financiera.

Si se le suman las demandas de las industrias en cuanto a los obstáculos para el acceso a las divisas para incrementar la producción, una ralentización de la actividad aparece ya también como inexorable. Y podría pegarle a la recaudación.

Un informe de CEP XXI, el think tank del Ministerio de Desarrollo Productivo, sobre el primer trimestre del año reflejó una poderosa recuperación industrial pos pandemia en el primer bimestre, llegando a niveles históricos. Detectó aumento de las inversiones en bienes de capital, y sobre todo un proceso de sustitución de importaciones. Se ve claro en la industria automotriz y en los despachos de cemento. Pero en marzo detectó cierta fatiga en la siderurgia y en el consumo energético industrial, una desaceleración del ritmo de producción manufacturero. De 1046 plantas industriales apenas el 43,7% consumió más energía que en marzo de 2021.

El Gobierno tendrá varias batallas en el segundo semestre: la inflación, que parece haber recobrado impulso, sin entrar a jugar aún los ajustes tarifarios que se verán en junio. El BCRA, mientras, tendrá que encontrar el modo de recuperar reservas. El Fondo está ahí; las elecciones 2023, también acechan. Muchos focos para la complejidad de la economía y la política.

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