Automanagement

¿Tóxica, de escasez o efectiva? Cómo es tu relación con el tiempo y qué podés hacer para mejorarla

La gestión del tiempo tiene impacto en nuestra productividad y bienestar, no sólo en lo laboral sino en todas las áreas de nuestra vida. Y lo bueno es que es una competencia que se puede desarrollar.

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La gestión del tiempo y la manera en que nos relacionamos con el tiempo puede tener un impacto significativo en nuestra productividad, bienestar y éxito en todas las áreas de nuestra vida, desde ahí que la consideramos una competencia fundamental en la vida de cualquier persona. Decimos que es una competencia en vez de una habilidad ya que pensamos en su desarrollo como la incorporación de un conjunto de conocimientos, hábitos y actitudes que nos permitan mejorar nuestros resultados.

Cuando hablamos de los impactos de la gestión del tiempo, hablamos de lo que llamamos "productividad total", incorporando todas las dimensiones de los objetivos, los profesionales y los personales.

En estas líneas vamos a revisar tres maneras en las que las personas se suelen relacionar con el tiempo: la relación "tóxica", la relación "de escasez" y la relación "efectiva". A través de este análisis podremos identificar en cuál o cuáles de ellas nos encontramos con mayor frecuencia y qué alternativas tenemos disponibles para mejorar nuestra manera de gestionar el tiempo.

Relación "tóxica"

En esta forma de relacionarse con el tiempo, las personas suelen experimentar una sensación abrumadora de estancamiento y desesperación. Se sienten paralizadas por la cantidad de tareas y responsabilidades que tienen por delante, lo que puede llevarlas a la procrastinación y a la falta de productividad.

Las personas con una relación tóxica con el tiempo pueden sentirse atrapadas en un ciclo de inmovilidad y postergación permanente, lo que provoca una fuerte disminución en su capacidad para alcanzar metas y objetivos lo que, a su vez, suele generar tristeza, desmotivación y falta de autoestima y confianza. La lista de pendientes crece y eso refuerza el fenómeno de la inmovilización.

Este tipo de relación con el tiempo puede tener sus raíces en diversas causas, como la falta de habilidades de organización, la indecisión, el miedo al fracaso o la dificultad para establecer prioridades claras. Algunas personas pueden sentirse abrumadas por la cantidad de trabajo que enfrentan, lo que las lleva a evadirlo o posponerlo en lugar de enfrentarlo de manera proactiva.

Las consecuencias de una relación tóxica con el tiempo pueden ser importantes en nuestro "bien estar". La inmovilidad y falta de acción pueden llevar a la acumulación de tareas pendientes, lo que aumenta la sensación de desorganización creando un claro círculo vicioso con todas sus consecuencias como el estrés, la ansiedad y la falta de autoestima.

Por último, este tipo de relación con el tiempo puede tener impacto directo en nuestras relaciones (personales y profesionales). Los compromisos asumidos e incumplidos suelen molestar o decepcionar a aquellas personas con las que nos relacionamos frecuentemente. La falta de productividad y resultados, a su vez, puede impactar negativamente nuestra reputación y oportunidades de crecimiento en el ámbito profesional.

Cómo mejorar una relación "Tóxica / Inmóvil" con el tiempo

Superar una relación tóxica con el tiempo requiere esfuerzo y autodisciplina. Aquí una lista con algunas tácticas e ideas para buscar superar esta situación tan incómoda:

  1. Identificar y enfrentar los obstáculos: reconocer los desafíos y miedos que nos impiden tomar acción es el primer paso para superar la inmovilidad. Analizar cuáles son las causas que nos llevan a posponer tareas nos permitirá buscar soluciones efectivas. Como muchas veces ocurre, la toma de consciencia es el primer paso.
  2. Establecer metas claras: definir metas específicas y alcanzables nos proporciona una dirección clara y nos motiva a tomar medidas concretas para lograr nuestros objetivos.
  3. Dividir tareas grandes en pequeños pasos: en lugar de ver una tarea como una montaña que escalar, descomponerla en pasos más pequeños y manejables nos facilitará abordarla de manera más efectiva. La bibliografía habla de bloques menores a dos horas, yo me animaría a ir por bloques más cortos aún.
  4. Establecer una rutina y horario: crear una estructura para nuestro día a día puede ayudarnos a establecer una base sólida para nuestras actividades y evitar distracciones innecesarias. La bibliografía disponible remarcan con frecuencia la importancia psicológica de utilizar la mañana como palanca para tener un día productivo.
  5. Buscar apoyo y responsabilidad: compartir nuestras metas con amigos, familiares o colegas puede brindarnos apoyo y aliento, y nos hace más responsables de nuestras acciones. "Pedir ayuda garpa", sin dudas.
  6. Celebrar: festejar los logros te va a ayudar a mantener la motivación y a seguir avanzando. El cerebro tiene que saber que estamos en modo "moving forward". Celebrar es una manera de tomar consciencia de que estamos saliendo de la inmovilidad.

Relación "de escasez"

En esta segunda manera de relacionarnos con el tiempo, las personas ven el tiempo como un recurso escaso y que nunca termina de alcanzar para cumplir las distintas metas que se fijaron. Experimentan una presión constante para cumplir con múltiples actividades lo que las lleva a vivir en un estado de estrés y ansiedad permanente.

La relación de escasez puede generar una lucha constante por cumplir con todas las demandas y responsabilidades, generando un agotamiento físico y mental. A diferencia de la relación anterior, en este caso no genera inmovilidad sino insatisfacción permanente por esa sensación de que el tiempo nunca alcanza. Nos movemos pero parece no ser suficiente.

Esta relación puede tener sus raíces en una cultura de trabajo acelerada y en la percepción de que el tiempo es un recurso limitado que debe utilizarse y exprimirse al máximo. Esta mentalidad puede llevar a una sensación de urgencia constante y a una carrera para cumplir con las expectativas, sin tomarnos el tiempo necesario para descansar y cuidar de nosotros mismos.

El multitasking suele ser una de las características centrales en este tipo de relaciones. Al empezar y hacer muchas cosas a la vez sentimos la sensación de avanzar rápidamente pero luego, al revisar los resultados, caemos en la cuenta que fue solo eso, una sensación ya que los resultados suelen ser pobres en cantidad y sobre todo en calidad.

Las consecuencias de este tipo de relacionamiento con el tiempo, sin dudas, son perjudiciales para la salud física y emocional. El estrés crónico asociado con la presión de cumplir con múltiples responsabilidades puede llevar a problemas de salud, como trastornos del sueño, fatiga y ansiedad. La sensación constante de estar "apurados" puede afectar nuestra capacidad para concentrarnos en tareas importantes y en el proceso de toma de decisiones al que raramente se llega con claridad conceptual.

Muy probablemente la raíz de este tipo de comportamientos tiene su origen en la falta de comprensión de la finitud del tiempo y de la importancia de priorizar tareas. El razonamiento es sencillo, como posiblemente no tengas tiempo para todas las actividades debes seleccionar aquellas más importantes o de mayor impacto sobre tus objetivos (el fin final). Si todo es importante, nada termina siéndolo. Parece sencillo pero no lo es, ya que requiere de una fuerte introspección para entender nuestras metas y, a partir de ellas, saber qué cosas son importantes y cuáles no.

Cómo mejorar una relación "de escasez" con el tiempo:

Superar una relación de escasez con el tiempo requiere un cambio en nuestra mentalidad y en nuestras prácticas diarias (¡Hábitos!).

Algunos tips, consejos o estrategias a seguir pueden ser:

  1. Practicar la gestión del tiempo: incorporar técnicas de gestión del tiempo, como la técnica Pomodoro o la matriz de Eisenhower, nos ayudará a organizar nuestras tareas y poder priorizarlas de manera efectiva.
  2. Establecer límites: aprender a decir "no" a las demandas innecesarias y establecer límites claros en nuestro tiempo nos permitirá evitar la sobrecarga y elagotamiento para generar espacio para atender los "asuntos importantes".
  3. Estar presente: aquí y ahora es donde se generan los resultados. Lograr estar completamente presentes (en cuerpo y mente) permite una mejor calidad de resultados y, naturalmente, un mejor uso del tiempo. Esto nos permite ser más efectivos en cuanto a resultados. El consejo es simple "trae el 100% de tu mente donde está tu cuerpo". Parece sencillo, pero no lo es.
  4. Incorporar pausas y descansos: programar momentos de descanso y desconexión durante el día nos permite recargarnos y recuperar energías para seguir siendo productivos. No perdés tiempo, estás cargando las baterías para poder seguir.
  5. Fomentar (y cultivar) el equilibrio entre trabajo y vida personal: dedicar tiempo a nuestras relaciones, pasatiempos y actividades que nos brinden alegría y satisfacción nos ayuda a reducir el estrés y mejorar nuestra calidad de vida. Este punto es central y la práctica nos muestra que las personas con deficiencias en su gestión del tiempo suelen sacrificar estos aspectos para cubrir otros que parecerían ser "más importantes".

Relación "efectiva"

Por último, en el relacionamiento efectivo con el tiempo las personas adoptan una mentalidad más positiva y enfocada en resultados. Reconocen que el tiempo es un recurso valioso y comprenden que pueden gestionarlo para lograr resultados significativos. Aquellos con este tipo de relación con el tiempo desarrollan habilidades de planificación y organización, establecen metas claras y priorizan sus actividades para centrarse en lo más importante. Esa es una característica muy destacable de este tipo de personas, siempre tienen claro que quieren y adónde quieren llegar, naturalmente eso facilita todo el proceso.

Las personas con una relación efectiva con el tiempo son conscientes de que no pueden hacerlo todo al mismo tiempo y están dispuestas a delegar tareas cuando sea necesario. Utilizan herramientas y técnicas, como listas de tareas, calendarios y métodos de gestión del tiempo, para optimizar su productividad. Tienen una visión realista de sus capacidades y límites, lo que les permite tomar decisiones informadas sobre cómo emplear su tiempo de manera efectiva. Tienen muy claro, y siempre presente, el concepto de priorización.

Este tipo de relacionamiento con el tiempo requiere tener muy claras las metas a lograr, saber que el tiempo es finito y debe ser administrado y tener desarrolladas habilidades de gestión del tiempo para poder hacer más en el mismo espacio temporal.

Desarrollar una relación efectiva con el tiempo conlleva una serie de beneficios significativos para nuestra vida personal y profesional. Al adoptar una mentalidad enfocada en resultados y una gestión del tiempo efectiva, podemos experimentar los siguientes beneficios:

  • Mayor productividad: al establecer metas claras y priorizar nuestras actividades, podemos ser más productivos y lograr resultados significativos en nuestras tareas. Podemos acercarnos al concepto de "Productividad total".
  • Menos estrés: al tener una visión realista del tiempo disponible y gestionar nuestras responsabilidades de manera efectiva, reducimos el estrés asociado con la presión de cumplir con múltiples compromisos.
  • Equilibrio entre trabajo y vida personal: al tener en cuenta nuestras metas personales y profesionales, podemos encontrar un equilibrio saludable entre nuestro tiempo de trabajo y nuestras actividades de ocio y descanso.
  • Mayor bienestar emocional: al lograr nuestros objetivos y avanzar hacia nuestras metas, experimentamos una sensación de logro y satisfacción que mejora nuestra autoestima y bienestar general. Un cerebro feliz y en paz sin dudas maneja mejor sus emociones.
  • Mejores relaciones interpersonales: al tener más tiempo y energía para dedicar a nuestras relaciones, podemos fortalecer los lazos con nuestros seres queridos y mejorar nuestra calidad de vida en general.

Cómo desarrollar una relación "efectiva" con el tiempo

Desarrollar una relación efectiva con el tiempo requiere un enfoque consciente y disciplinado hacia la gestión del tiempo y la toma de decisiones.

Aquí hay algunas estrategias para mejorar nuestra relación con el tiempo y lograr una mayor efectividad:

  1. Establecer metas claras (y alcanzables): definir metas específicas y alcanzables nos proporciona una dirección clara y nos motiva a tomar medidas concretas para lograr nuestros objetivos. Es el norte magnético que nos ayuda en la priorización de tareas.
  2. Priorizar tareas: identificar las actividades más importantes y enfocarnos en ellas primero nos permite aprovechar nuestro tiempo de manera más efectiva.
  3. Organizar el tiempo: utilizar herramientas como agendas, listas de tareas y calendarios nos ayuda a organizar nuestras responsabilidades y recordar nuestras citas y compromisos.
  4. Enfocar: evitar el multitasking y centrarnos en una tarea a la vez nos permite ser más eficientes y mejorar la calidad de nuestro trabajo.
  5. Aprender a delegar: reconocer cuándo necesitamos ayuda y delegar tareas a otras personas nos permite concentrarnos en lo que realmente importa y evita la sobrecarga de trabajo. Delegar es, de alguna manera, comprar tiempo e incluso en algunos momentos temas que para una persona pueden ser "no importantes" son "importantes" para otra ya que la acercan a sus resultados.

Conclusión

La gestión del tiempo es un aspecto esencial para llevar una vida equilibrada y productiva. A través de este artículo, hemos explorado tres formas comunes en las que las personas se relacionan con el tiempo. Es fundamental que tomemos conciencia de nuestra relación actual con el tiempo y, si nos encontramos en una relación que consideramos poco saludable, buscar activamente mejorar nuestra gestión del tiempo.

Por delante solo quedan oportunidades. Los grandes cambios no existen como tales, sino que son la conjunción (y potenciación) de pequeños cambios El primer paso es tomar conciencia y el segundo entender cuáles son las metas, lo demás se encadena detrás.

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